lunes, 21 de mayo de 2018

El Médico, El Musical. Épica Presentación De Un Nuevo Título.

Hace un año mas o menos, se informó del estreno de un musical nuevo, titulado "El Médico" basado en la archiconocida novela homónima de Noah Gordon. Escuché con atención las pistas grabadas que se publicaron como presentación de la obra, y la verdad es que resultaba difícil hacerse una idea sobre como sería la obra al completo. Posteriormente, estrenada la versión sinfónica de la obra, que es de la que ésta crítica se ocupa, me llegaron noticias de la extensa gira que se ha llevado a cabo, y todo el mundo se hacía eco del éxito que ha cosechado en aquellas plazas que se ha presentado.
Reconozco que a medida que iba apareciendo información me fue picando la curiosidad, hasta que finalmente ha llegado a Madrid, estando durante cuatro días en el Nuevo Apolo, siendo estas funciones un adelanto de la futura versión escénica, que presumiblemente veremos en Madrid la próxima temporada.
"El Médico, el musical" se representa en estos momentos en versión concierto escenificada, y supongo, como es habitual en las obras de nueva creación, que se verá modificado en su versión escénica, por tanto, esta crítica habla de una obra que todavía no se encuentra en su versión definitiva, sirviendo como carta de presentación del material tanto musical como literario.
No podía dejar pasar el visionado de un nuevo musical, de factura completamente patria, y que resulta de interés por varios motivos, siendo su ambicioso acabado el mas importante, así como la apuesta por la calidad en el elenco otro atractivo añadido al espectáculo.



"El Médico, el musical" con musica de Iván Macías y libreto de Félix Amador, bebe directamente del novelón de Noah Gordon, en el que se nos cuentan los avatares de R.J.Cole para llegar a cumplir su sueño de ser médico, en la Europa del S.XI. Podemos catalogar la obra como una novela-río de infinidad de personajes y subtramas, de corte épico en la línea de las mejores sagas literarias englobadas dentro de los best-sellers.
El musical refleja bastante bien la historia de la novela, aunque finaliza de forma un tanto diferente , con un pequeño epílogo donde se nos explica brevemente que es de la vida de nuestros protagonistas, dejando fuera alguna trama del final del libro.
En el libreto se presentan practicamente todos los personajes de la novela, y se muestra no exento de la épica del texto de el que el musical bebe. Todavía algunos personajes no están del todo equilibrados, y entiendo que se debe retocar en algunas partes, y aligerar, para de esta manera sintetizar la historia de forma mas compacta. Sería interesante compensar el primer acto con respecto al segundo, ya que se nos hace excesivamente largo, y en algunos momentos un tanto reiterativo. Dentro del libreto se encuentra reflejado de forma convincente el aire de gran epopeya que la novela destila, así como las múltiples aventuras que se desarrollan en la misma y las relaciones entre todos los personajes.
Musicalmente, nos encontramos claramente con una obra de tintes operísticos en la línea de ¨Los Miserables, abundante en recitativos, y con dos grandes concertantes que marcan el final del primer acto y final de obra, dúos, temas de solista de gran lucimiento y grandes momentos de conjunto se suceden en una partitura de corte ecléctico, que en algunos casos debe ser interpretada por cantantes de técnica mixta, o lírica. La música de inspiración orientalista en no pocos momentos resulta de gran espectacularidad y dramatismo, especialmente en la segunda parte del espectáculo, y por la partitura pulula la sombra de varios musicales muy reconocibles por el aficionado. ¨Los Miserables", "Aladdin", e incluso "Sweeney Todd", en la escena de la panacea, son varias de las partituras que parecen haber servido de inspiración a Macías en algunos números. Nos encontramos en la misma situación que en el libreto, donde todavía se nota que se deben realizar cambios, especialmente en algunos números excesivamente largos o en aquellos en los que la trama no parece avanzar con la suficiente fluidez, y que estoy seguro que a la hora de abordar la versión escénica serán debidamente ajustados. A todas luces "El Médico" llega al respetable, que premia al espectáculo con sonoras ovaciones, y se emociona en no pocos momentos, por tanto nos encontramos con un material de grandes posibilidades, que convenientemente pulido, puede dar lugar a una obra de relumbrón y gran impacto escénico, de ambicioso acabado, y sólida factura.



El elenco, es amplio en solistas principales, y hay multitud de pequeños personajes, que son llevados a cabo por elementos del conjunto. Nos encontramos ante un cast equilibrado en líneas generales, y de gran nivel en su totalidad.

Victoria Galán, como Rob Cole de niño.
Galán con sorprendente madurez como artista, dada su juventud, resulta un acierto de cast notable, ya que cumple sin problemas en la comprometida parte musical, llegando al clímax su interpretación en su último número. La voz resulta muy expresiva,  destilando ternura en todas sus intervenciones. Afronta el papel con gran seguridad y solvencia, pareciendo tremendamente convincente tanto en lo actoral cómo en lo vocal, siendo su trabajo equilibrado y medido a partes iguales.

Ricardo Truchado, como Avicena.
Viejo conocido de nuestro teatro musical, Truchado sirve una función en su línea, donde una sólida presencia escénica, se ve perfectamente apoyada en su habitual buen hacer vocal. Truchado poseedor de una estupenda voz de bajo, sirve momentos de altura, brillando como es lógico en la zona grave, así como en el bello y noble timbre, marca de la casa, que le va perfectamente a un personaje de las características de Avicena.

Joseán Moreno, como Barber.
Sostengo que vemos demasiado poco a Moreno en nuestros escenarios, ya que su completa formación, y el nivel de su trabajo es magnífico. Nuestro actor sabe que tiene un bombón entre manos, y lo aprovecha hasta sus últimas consecuencias, logrando el tono actoral perfecto que el personaje requiere, tierno y gracioso en su justa medida, y apoyado por un rotundo físico. La voz es dúctil, y se amolda a cada número de forma perfecta, consiguiendo reforzar la interpretación actoral de forma espectacular en los números cantados. Es decir, en vez de ir al lucimiento, y tirar de artillería pesada, Moreno juega, arriesga y consigue redondear su trabajo con gran fuerza y teatralidad, en un trabajo donde cada inflexión o intención musical, parece meditada y estudiada, sin restar frescura a su trabajo, que sin duda es uno de los que mas llega al respetable.

Alain Damas, como el Shá de Persia.
Nos encontramos con el único personaje de mimbres netamente líricos en el espectáculo, y uno de los que mas brillo a nivel vocal tiene. Damas posee un agudo atronador, y una línea de canto francamente buena, aunque hay que reconocer que en algunos momentos se encuentra un tanto encorsetado  en la lectura de la partitura, ya que los recursos estilísticos en el musical son distintos a los de la ópera, y por tanto nos puede parecer un poco plano. Simplemente se trata de trabajar un poco mas la interpretación, asimilarla al personaje, y de esta manera librarse de cierto "envaramiento" operístico que por momentos, choca con el resto de los intérpretes.



Talía del Val, como Mary.
Resulta muy interesante ver la evolución de Talía del Val, especialmente a nivel vocal, cuyo trabajo es muy notorio, ganando mucho en entidad el instrumento, ensanchando la voz con respecto a tiempos pasados y mucho mas plena en líneas generales. Claro ejemplo de técnica mixta, que no chirría en absoluto, y con una admirable resolución y ataque del agudo. Su papel no es nada fácil, y lo afronta con bravura y entrega, algo que es muy de agradecer. La voz es dulce, muy homogénea en todas las zonas, y cuando de girar se trata, resulta natural y nada forzada. La dicción se encuentra muy trabajada, así como la línea de canto, que encontré francamente perfecta, no hay ni el mas mínimo deje de afectación, resultando de cotas insuperables su tema principal, en el que primó una esforzada interpretación de espectaculares resultados, del mismo modo es destacable el primer dúo con Adrián Salzedo, uno de los mejores momentos del espectáculo, emotivo y esplendorosamente interpretado. Actoralmente se encuentra muy acertada dotando de mucha dulzura a su personaje, sin caer en lo melifluo en ningún momento. Visto lo visto el sábado, estoy seguro de que nos va a servir una María de "West Side Story" de resultados mas que apreciables. Del Val, va por buen camino, y el trabajo que está haciendo con su instrumentos es altamente reconocible y digno de mención.

Adrián Salzedo, como Ron Jeremy Cole.
Salzedo es una artista muy completo, al que se le ve muy aplicado en todas las disciplinas, siendo su trabajo de calidad en líneas generales. R.J. Cole es un papel muy duro, que una vez que sale al escenario ya no lo deja practicamente en ningún momento, con temas musicales tremendamente comprometidos, y de bastante dificultad. Salzedo se sirve de un instrumento potente, incluso las veces que le falló el micrófono respondió de forma mas que solvente, quedando claro que nos encontramos ante una voz grande, quizás todavía no este del todo controlada, pero sin llegar a molestar en ningún momento. De bello timbre atenorado, en la zona media se defiende con soltura, los agudos son emitidos con gran arrojo y resultan muy brillantes sirviendo momentos de gran espectacularidad. Actoralmente se encuentra muy implicado emocionalmente en el personaje y resulta muy creíble en los múltiples estados de ánimo por los que nuestro protagonista transita, redondeando de forma acertadísimas el insuperable trabajo musical que lleva a cabo.



Conjunto muy acertado, en una obra en la que el coro tiene muchas y difíciles intervenciones. De atronadora sonoridad y gran empaste en los concertantes, y con mucho sentido de la teatralidad en las partes mas heroicas o dramáticas, resultan mas que solventes y podemos hablar de un trabajo matizado y bien medido. Practicamente todos los componentes de la masa coral tienen pequeños papeles en la función, destacando Beltrán Iraburu como intrigante servidor del Shá, de estupenda presencia y voz, así cómo Alberto Aliaga como noble y bonachón amigo judío del protagonista del musical.

La función está acompañada de una enorme banda sinfónica, con Iván Macías, compositor de la partitura, a la cabeza, que obviamente conoce la obra a la perfección. La lectura que Macías ofrece es muy espectacular y de tintes cinematográficos, en el que se busca el impacto dramático y escénico sacando todo el jugo al material musical, y dotando de gran empaque a la escena, siendo el resultado altamente satisfactorio y muy grato al oído. Me apetece mucho escuchar la obra con el acompañamiento convencional de un musical escénico, ya que entiendo que el lucimiento de los cantantes va a ser mayor si cabe, pero reconozco que como carta de presentación, acompañar la obra con una banda de esta magnitud resulta un acierto, ya que engrandece una versión, que no se nos olvide que aunque escenificada, está enfocada como un semi-concierto.



Mike Ashcroft firma el espectáculo como director y coreógrafo, llevando a cabo una función muy dinámica y de gran vistosidad, con unos cambios muy pensados, y algunos momentos espectacularmente resueltos, como puede ser toda la escena de la tormenta de arena, de gran interés escénico y con gran empaque teatral. Dota a la función de momentos de gran intensidad dramática, con los mismo mimbres operísticos que posee la partitura, no quedándose la función en un mero concierto, ya que todas las escenas se representan de forma convencional. Resulta especialmente convincente en el movimiento del conjunto y en los finales de acto que son llevados a cabo con gran solemnidad y elegancia, con un buen uso de la corbata, muy aprovechada para bien,  y en un código cercano al cuadro plástico.
Nos encontramos ante un espectáculo de indudable empaque escénico, de cuidada factura, en el que sirve una función a lo grande, y con unos medios mas que holgados, tanto escénicos como artísticos, que fue efusivamente ovacionada por un público literalmente rendido a los pies del espectáculo. Es de justicia reconocerlo, ya que la ovación final fue larga y muy intensa.
Tengo muchísimas ganas de ver la versión escénica de un musical, que convenientemente pulido, y aligerado, tiene unas grandísimas posibilidades para contar con el favor del público. La temporada que viene, se presenta abundante en producción de musicales, el reto es grande, y se debe reconocer a "El Médico"  como una apuesta arriesgada y de calidad en su acabado formal, debiendo verse reflejado todo esto que planteo en el enfoque que se le de a la versión escénica de la obra.





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2 comentarios:

  1. Es un gusto leer una crítica tan explícita. Ha despertado mi interés especialmente y espero que sea cercano el día que resuelvan pasear la obra por América. Mil gracias.

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  2. Maravillosa crítica! Coincido en prácticamente en todo lo dicho. Da gusto leer críticas tan bien escritas de teatro.

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