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lunes, 26 de noviembre de 2018

Acreedores, Escalofriante Pieza De Cámara De Strindberg

Algunas veces no somos conscientes de las consecuencias de nuestras acciones, y sobre todo como las perciben los demás, siendo el resultado en muchos casos el daño involuntario en las personas implicadas. Normalmente el agraviado actúa según su percepción del agravio y no según la verdadera intención de quien realiza la acción.
Las consecuencias de situaciones como esta son realmente impredecibles. Normalmente el agraviado lame las heridas en soledad, pero dependiendo de la personalidad de cada uno, algunos de estos "acreedores" se cobran su deuda en forma de venganza, fría y muchas veces desmedida, con respecto a la afrenta personal, siendo el resultado de consecuencias graves y sobre todo inesperadas. 
Esto que planteo viene a colación de "Acreedores" que es como Strindberg calificó a las personas que se ven afectadas de forma colateral por nuestras decisiones, y que se está representando estos días en Nueve Norte, en la que se plantea una situación similar a la arriba narrada llevada hasta sus últimas consecuencias y con diversos matices realmente interesantes.
Calibán Teatro me dio una gratísima sorpresa hace unos meses con una estupenda versión de "La extraña pareja" de Neil Simon, que ha pasado del circuito "off" al "main" con éxito continuo en los dos teatros que ha estado, primero en el Lara y ahora en el Infanta Isabel. Ahora dicha compañía, con Andrés Rus a la cabeza ha llevado a escena la obra que esta crítica ocupa, y en cuanto me surgió la oportunidad asistí a verla, ya que me interesaba mucho el texto, y viendo lo resultados en la comedia de Simon, esperaba una función cuidada y una apuesta de calidad. No me equivoqué y el pasado viernes tuve la suerte de asistir a una velada de teatro sólido,  y de indudable interés como iréis viendo.


"Acreedores" escrita en 1888 es un crudo drama naturalista en la línea de la primera etapa del autor sueco, de modélica estructura dramática, y espeluznante exposición de los mas oscuros rincones del alma humana. Tres personajes, dispares y psicológicamente muy ricos, se ven unidos en un drama de alto voltaje teatral en el que la palabra es el principal arma que desencadena el conflicto y que da desarrollo a las tres intensísimas, y largas,  escenas de las que consta el texto.
Adolf, pueril y joven artista, casado con Tekla, una experimentada y liberal mujer, se ve tremendamente influido en su matrimonio por un misterioso personaje llamado Gustaf. La premisa aparentemente sencilla, esconde todo un tratado sobre las cuentas pendientes en nuestra vida, las mentes manipulables, y sobre todo la violencia psicológica, puntal de la obra, y de trágicas consecuencias. 
La versión corre a cargo de Elda García-Posada, siendo muy fiel al material original, respetando el espacio de la misma, aunque si es cierto que convenientemente llevada a los tiempos actuales, pero escrupulosamente respetuosa con la obra de Strindberg. La obra planteada como pieza de cámara, resulta muy efectiva en cuanto a la dosificación de la trama, con una estructura férrea, conflictos realmente potentes, y unos vínculos y objetivos marcadísimos en los tres personajes. Strindberg-García Posadas, en comunión perfecta, sirven un texto bronco, directo, incómodo en la mayor parte del tiempo, desnudo de artificio, en el que el descarnado naturalismo, alejado de prejuicios y un tanto distanciador, sirve como catártico por su dureza e impecable progresión dramática. Nos encontramos ante un caso paradigmático de "presentación-nudo-desenlace" como estructura argumental, de gran efectividad y en el que las escenas fluctúan de forma impoluta, y un tanto engañosa, ya que cuando que parece que el conflicto se alivia, vuelve a aparecer más crudo todavía que cuando se nos había dado un (pequeño) respiro. Estos "Acreedores" a nivel literario funcionan a las mil maravillas, y nos dejan helados por momentos, y sobre todo nos hacen reflexionar sobre una serie de conductas que siguen estando de actualidad, y que posiblemente lo seguirán estando mientras la humanidad dure. Sorprende lo moderno de un texto que aguanta el tipo de forma asombrosa, con unos personajes magnificamente perfilados, y tremendamente creíbles.


La obra protagonizada por Elda García, Chema Coloma y José Emilio Vera no se puede plantear de otra manera que desde la perspectiva del trabajo en conjunto, con tres estilos de interpretación muy marcados, y que entrelazados entre si funcionan a la perfección. 

Chema Coloma, como Adolf en un código más introspectivo que sus compañeros dadas las características del rol, se encuentra correcto en su creación, aunque en algunos momentos todavía no acaba de encontrar el sitio del personaje, resultando su trabajo mas hacia afuera de lo que se vislumbra que se ha pedido por parte de la dirección, si se interiorizase un poco más el resultado sería más adecuado, y sobre todo más equilibrado con respecto a sus compañeros. Esto que comento no es obstáculo para que sus monólogos, dificilísimos por cierto, así como la compleja psicología del personaje no se encuentren perfectamente perfilados en su trabajo, que a estos niveles resultan cristalinos en su planteamiento y muy definitorios con respecto a lo que Adolf representa. 

Elda García, como Tekla, me pareció deslumbrante, en un trabajo alejadísimo de su composición en "La extraña pareja" y en el que su ductilidad como actriz me pareció mas que notable. García sirve una Tekla sensual, ya de vuelta en la vida, con gran personalidad, y que sabe mandar en sus escenas tal y como el texto pide. Encontré el trabajo de nuestra actriz valiente y arriesgado, algo que yo valoro mucho, y sobre todo muy bien pensado. Elda García juega y gana, no hay discusión. Encontré interesantísimo su trabajo con la voz, donde el tono grave resulta crucial como carta de presentación de una mujer con aires de femme fatale, dueña de sus actos, rabiosamente libre y que dicta sentencia cuando habla. El trabajo con el texto es magnífico, y sabe perfectamente donde poner el acento exacto en cada frase, incluso en aquellas en la que el lirismo se vislumbra brevemente, y que resulta bellamente expuesto y sin florituras. Los vínculos con sus antagonistas están marcadísimos y muy bien expuestos, algo que para ser sinceros, es la tónica en todos los integrantes del elenco. García impacta en un trabajo cargado de carisma, contención, más que efectivos resultados y espléndida presencia escénica. Resulta curiosa y muy interesante la dicotomía resultante, dado el físico aparentemente frágil de nuestra actriz, y la dureza que se desprende de su personaje. 

José Emilio Vera como Gustaf, en un código mas arquetípico resulta más que satisfactorio. Templadísimo e impoluto de tono, inteligente, frío y muy manipulador. Vera para ello no abusa del histrionismo, sino mas bien todo lo contrario, y envuelve en socarronería su maldad, que por motivos obvios, se torna explosiva cuando el conflicto lo demanda. Gustaf nos resulta temible y despiadado, y sobre todo escalofriantemente creíble, especialmente en el momento en el que Tekla descubre sus verdaderas intenciones, siguiendo nuestro actor en su huida hacia adelante hasta sus últimas consecuencias. José Emilio Vera nos llega de forma muy directa con su trabajo y nos impacta en no pocos momentos, dotando a su personaje de muchos matices, y donde sus tácticas de manipulación se ven perfectamente reflejadas dependiendo del momento.


Andrés Rus, al frente del espectáculo, acierta de forma muy clara. Rus nos plantea la obra en un espacio aséptico, y en el que la tecnología actual solventa algunas de las situaciones escénicas de la obra original de forma ingeniosa e inteligente. Nuestro director va a la esencia de la composición de Strindberg de forma directa y sin enjuiciar a ninguno de los personajes, simplemente expone, ya que evidentemente el texto nos da el resto, poniendo mucho énfasis en los vínculos, objetivos, y la escucha, importantísima en una función de estas características. Realiza un gran trabajo en cuanto al ritmo se refiere, donde todo se desarrolla sin prisa pero sin pausa, y con efectiva progresión, tensando la cuerda y aflojándola a placer y de forma que todo adquiera el sentido que pide la función. Cada frase se encuentra justificada, y sobre todo cada exabrupto perfectamente medido, es decir, no nos encontramos en una función en la que los actores gritan sin ton ni son perdiéndose el efecto que se le supone a una escena violenta, sino que el momento llega cuando tiene que llegar de forma rotunda y explosiva, y consigue mantener nuestra atención en todo momento basando su trabajo en una intriga bien medida y de creciente interés. 
Nos encontramos ante una sólida propuesta, de inteligente acabado, bien planteada, bien resuelta, y lo que es más importante, perfectamente explicada, donde el mensaje de Strindberg se encuentra perfectamente plasmado de forma respetuosa, y de gran interés teatral, con unas cotas de intensidad considerables y de gran dureza en su planteamiento. "Acreedores" no defrauda, exprime todo el jugo al difícil texto de August Strindberg y resulta de gran capacidad catártica en no pocos momentos. No os voy a engañar, la función no es un paseo por el campo una tarde de primavera, sino una sucesión de emociones fuertes bien dosificadas y una dura muestra de las miserias más profundas del ser humano. Sin duda nos encontramos ante una propuesta más que recomendable y altamente satisfactoria, en la que el teatro brilla por los cuatro costados, y en la que el texto se engrandece y refuerza de forma muy notable. 



lunes, 28 de agosto de 2017

Broadway, 4 Musicales en 4 Días.

Estas vacaciones me he escapado a USA, y tal como está la cartelera en Nueva York el paso por La Gran Manzana se me antojaba imprescindible. Adoro N.Y. esta es la cuarta vez que la visito y nunca me canso, su bullicio y su cosmopolitismo me fascinan, pero si hay algo que realmente me atrae de esta ciudad es lo viva que está. N.Y. hierve de vida por los cuatros costados, la oferta cultural es completamente inabarcable ya que uno siempre siente que se deja mucho por ver, y el espinoso asunto sobre que espectáculo elegir, como no se tengan las cosas claras puede resultar arduo. Para esta visita en la que vi cuatro espectáculos como el título indica, llevaba entradas para dos desde España, y una vez allí me dejé llevar. Los títulos que vi fueron Hello Dolly, Miss Saigón, War Paint y Prince of Broadway. Cuatro musicales muy diferentes tanto en estilo como en planteamiento, y en los que hubo de todo como en botica, la experiencia resultó en lineas generales la mar de satisfactoria, y para hacerme una idea de como están las cosas a nivel artístico en la meca del musical, la verdad es que ha sido muy esclarecedora.



Antes de planear un viaje a Broadway varias cosas son a tener en cuenta, la primera lo caras que son las entradas, ya que los precios de N.Y. andan bastante alejados de los precios de España y Europa en general. Una entrada de primer rango, sin descuentos ronda los 200 USD (167 EUR al cambio de hoy) pero siempre hay opciones y descuentos que se pueden disfrutar. Mi recomendación es que si queréis ver un show puntero en particular, os saquéis la entrada desde aquí a precio normal y con bastante antelación, del rango que os apetezca, y que una vez allí, si os apetece ver algo mas, os acerquéis al teatro a ver que os ofrecen el día de la función antes de la siguiente opción, que es la famosa oficina TKTS que ofrece descuentos hasta el 50% para el mismo día, no para todos los espectáculos, ojo, y siempre de primer rango, es decir esta opción no os baja de los 100 USD (83 EUR) por entrada. 



Las entradas que saqué en España fueron las de Hello Dolly! y las de Miss Saigón. Las primeras nos costaron 120 USD (100 EUR) cada una, segundo rango, fila seis de butaca de patio y perfecta visibilidad, estas entradas las conseguimos mediante una oferta de American Express que nos aplicaba un sustancioso descuento del 50%. Las de Miss Saigon me costaron 40 USD cada una (33 EUR) siendo estas de las mas baratas, bastante alejadas del escenario y de cuya visibilidad no puedo hablar, ya que al no estar el teatro lleno nos subieron de categoría y nos dieron unas butacas espléndidas en el primer piso centradas y de perfecta visibilidad, que costaban aproximadamente 3 veces mas. Para War Paint las sacamos en el mismo teatro y nos costaron 40 USD en un palco en el que si bien es cierto se perdía un pequeña parte del escenario, la cercanía de los artistas suplía con creces la visibilidad, y tratándose de una producción de tamaño medio tampoco importaba tanto. Para Prince of  Broadway recurrimos a TKTS costando cada entrada 100 USD con un descuento del 50% ya aplicado en dicho precio, en primer rango y perfecta visibilidad en el patio de butacas.



Vayamos con los espectáculos en cuestión.

Hello Dolly! se trata de uno de los shows de moda en este momento, en el que Bette Midler está arrasando, pero amiguitos a mi me tocó Donna Murphy, algo que sabía de antemano, ya que las funciones de los martes las hace la Murphy, que no es manca precisamente.
El show es una auténtica gozada de principio a fin, siendo un clarísimo ejemplo de lo que Broadway es, y lo que el género musical ofrece en todo su esplendor. Se trata de una producción completamente ortodoxa que no deja ninguna duda sobre su declaración de principios y que no defrauda al espectador por varios motivos. El primero la arrolladora energía que desprende, y que hace las delicias del público entregadísimo desde que suenan los primeros acordes de la obertura.
Con un cuidadísimo tratamiento musical en el que la vibrante partitura de Herman brilla en toda su grandeza resultando un chute de buen rollo brutal y altamente gratificante, la obra se sustenta en unos coros absolutamente impresionantes de altos vuelos líricos y que dan mucha espectacularidad a los números de conjunto, especialmente en un  "Put On Yor Sunday Clothes" completamente de infarto, así como el número que da título a la función, que nos llevó al delirio. Dentro del magnífico elenco destacan Gavin Creel como Cornelius Hackl de bella voz y timbradísimo en todo momento, así como el espectacular Horace Vandelguerder de David Hyde Pierce, que fue de lo mejor de la función tanto actoral como musicalmente. Donna Murphy brilla muchísimo en un papel que le va como anillo al dedo, y que la deja lucirse como la gran diva que es, con un típico desplante estilo Broadway y que tuvo al público rendido a sus pies durante toda la función. Murphy pone el teatro patas arriba cada dos por tres con sus ocurrencias y sus dotes de cómica nata que realmente enriquecen el personaje de una forma rotunda y altamente satisfactoria. Si me quedo con algo de su función, sin duda es con su imponente bajada de escalera de rojo y emplumada como mandan los cánones, y el soberbio "So Long Dearie" uno de mis números favoritos de la función, que Murphy bastón en ristre en la línea mas pura  del viejo Broadway, llevó a cabo de forma literalmente asombrosa. Su interpretación tiene ecos de la mejor Ethel Merman sin dejar una pequeña concesión a Carol Channig en el número mas famoso de la función. 
Dos cosas empañan un poco la producción, la primera el deslucido "Gallop" de los camareros, un tanto descafeinado, dado el altísimo nivel de la producción, y el final del primer acto que queda un tanto pobretón después del derroche (tren incluido) que supone "Put On Your Sunday Clothes".
Hello Dolly! se mueve en unos elevadísimos parámetros de calidad a todos los niveles, y si queréis vivir una noche realmente memorable este es vuestro espectáculo. Personalmente disfruté como hacia mucho que no disfrutaba en un teatro, y esta producción no hizo mas que confirmar todo aquello por lo que amo tanto al género musical.



Miss Saigon, correcta, pero... me hubiese gustado menos franquicia y mas tripa. Me explico, la función es francamente disfrutable pero adolece de la frialdad que las producciones de Mackintosh, realizadas como churros desprenden, y que pueden resultar un tanto rutinarias. Escenicamente no hay sorpresas ya que se trata del montaje del 25 aniversario, que sigue siendo eficiente y que sin duda a nivel visual sigue resultando espectacular. Uno que tuvo la suerte de ver la producción original en Londres hace 20 años, siente que el antiguo montaje tenía mas encanto que este, pero ahí quizás el factor nostalgia tenga mucho que ver y la objetividad se pierde por cuestiones ajenas al ojo meramente crítico.
Vimos la función en primer elenco, con un inspiradísimo Jon Jon Briones como The Engineer que estuvo a la altura especialmente en su numerazo "The American Dream" y cuya interpretación a todos los niveles resulta redonda. La pareja protagonista estuvo formada por Alistair Brammer como Chris y Eva Noblezada como Kim. Brammer durante la primera parte del espectáculo se merienda literalmente a Noblezada que se ve eclipsada por la rotunda presencia escénica de su partenaire, así como por su entregada interpretación, fue el único que realmente me emocionó cantando de todo el elenco. Noblezada está correcta pero reservona, aunque si es cierto que se va entonando y a medida que avanza la función el voltaje dramático de su personaje va ganando enteros hasta finalizar la función de forma mas que solvente. La encontré un poco fría y la voz no me dijo mucho, personalmente me esperaba mas, pero en papeles tan trillados y conocidos, es difícil dar con la tecla dependiendo del gusto del espectador.
Teatro sorprendentemente a medio gas, ya que la función merece mucho la pena, y se disfruta mucho. Supongo que el título ya está muy visto por aquellos lares y eso pesa. Es fácil conseguir entradas económicas para el mismo día, y se despiden de N.Y. después de navidades. La función no aporta nada nuevo, pero si este musical os gusta tanto como a mi, sin duda lo disfrutaréis.



War Paint realmente fui a verlo por mi adoradísima Patti LuPone, a la que nunca había visto en directo y para que engañaros no me pude resistir. Esta obra ha sido una auténtica sorpresa a todos los niveles, ya que el texto, gozosamente frívolo, resulta la mar de divertido, especialmente en las partes de LuPone, y visualmente de una elegancia fastuosa, ya que si bien es cierto no se trata de una producción de gran envergadura, el glamour que destila la función es mas que notable y de atractiva factura, siendo deliciosamente queer en su planteamiento. La música agradable y muy disfrutable en algunos números, de inspiración sesentera y muy cool en su orquestación, con ciertos ecos de Follies en algunos momentos. Patti LuPone comparte cartel con otra diva de altura, Christine Ebersole, siendo el resultado un festival de estas dos artistas y que sin ninguna duda no deja indiferente. La función está medidísima en cuanto a intervenciones de sus dos protagonistas, teniendo cada una el mismo número de temas musicales, su respectiva entrada triunfal en escena, y su respectiva escena de gran lucimiento, para finalizar la obra en una escena conjunta que es de lo mejorcito de la función. Para los que no sepáis de que va la función, las dos divas no se dirigen la palabra durante todo el espectáculo hasta la última escena, ya que cuenta le eterna rivalidad entre las dos "reinas" de los cosméticos Helena Rubinstein y Elizabeth Arden. La función de punzante sentido del humor, frases lapidarias y mensaje ligeramente feminista resulta entretenidísima y se pasa en un suspiro. LuPone está soberbia en su código mas puro y con la peculiar forma de cantar que la caracteriza, que apasiona y horroriza a partes iguales, dependiendo de los gustos del aficionado. Yo soy muy de LuPone por tanto disfruté como un enano y no perdí ripio de un trabajo cargado de fuerza y una entrega absolutamente encomiable en esa bomba de poco mas de metro y medio que es Patti LuPone. Ebersole mas comedida resulta el contrapunto perfecto para su compañera, resultando su trabajo de una calidad apabullante a todos los niveles, vocalmente nos encontramos ante otro prodigio de la naturaleza con ecos mas líricos que Patti y de resultados igual de espectaculares. Los dos papeles masculinos son poco relevantes y bastante deslucidos John Dosett y Douglas Sills los llevan a cabo con gran eficiencia, pero sin ninguna duda la función es LuPone y Ebersole que triunfan de plano en sus papeles y se llevan el gato al agua sin problemas. Mención especial para todas las pequeñas partes que tienen gran relevancia en la función y que resultan absolutamente deliciosas.



Prince Of Broadway, me llamó la atención ya que se trata de una retrospectiva de Harold Prince, en la que se nos cuenta su carrera en un leve hilo argumental y que sirve como nexo de unión de sus producciones mas paradigmáticas. Encontré la función francamente irregular y de escuálida factura, la ausencia de coro desluce muchísimo los números de conjunto y en líneas generales la sensación que tuve es de espectáculo apresurado y un poco hecho para aprovechar una temporada corta a costa del nombre de Price que dirige la función. No todos los intérpretes están a la misma altura ya que el repertorio que les ha tocado en suerte no es del todo adecuado, a este respecto, especialmente desabrido resultó el bloque dedicado a Evita y que interpreta una anodina Janet Dacal, que si que estuvo en su punto en El Beso De La Mujer Araña, que llevó a cabo de forma impoluta. Dentro del elenco destacan con diferencia Chuck Cooper, cuya interpretación de "Ol´Man River" de Showboat fue de impresión, así como Emily Skinner que si bien es cierto en "Send In The Clowns" resultó destemplada y con problemas de afinación, en "Ladies Who Lunch" sirvió uno de los momentos de la velada, en un número de gran fuerza y progresión ascendente perfectamente medida y de gran efectismo. Si hubo una triunfadora rotunda fue Bryonha Marie Parham, la mas equilibrada en sus intervenciones y la que mejor cantó de todo el elenco con una impresionante voz negra, de las que despeina al mas pintado, cerró telón en el primer acto con un espectacular tema central de Cabaret, y me resultó deliciosa en "Can´t Help Lovin´Dat Man" de Showboat. Parham sin ninguna duda es un pedazo de artista que la intuyo como relevo de las grandes divas actuales a poco que cuide su carrera. Mención especial para Karen Ziemba que fue una Mrs Lovett de altura en el comprometídisimo "Worst Pies In London".
En líneas generales la producción es prescindible, y fue un pequeño "error" decidirme por este espectáculo, que no deja de ser un refrito hecho con menos fortuna de la deseada, y que dados los estándares de Broadway resulta decepcionante. Me quedo con el principio del segundo acto que abre con el numero de apertura de Company, con la escenografía original, y que es de los pocos números que merece la pena en toda su extensión.

Por si os interesa la información, Hello Dolly se está representando en The Shubert Theater. Miss Saigon en The Broadway Theater. War Paint en The Nederlander Theater y Prince Of Broadway en The Samuel J. Friedman Theater.




Ir a N.Y. a ver musicales sin duda es una gozada, se aprende mucho, se disfruta mucho, y sobre todo se vislumbra la forma mas genuina de llevar a escena el que es el género madre estadounidense por excelencia, y sin duda uno siempre se queda con ganas de mas. Mi último día en La Gran Manzana estuvo cargado por la nostalgia, ya que no se cuando volveré a una de las ciudades del mundo que mas amo, y sin duda en la que mas disfruto.
Espero que os haya gustado este resumen de la cartelera neoyorquina y que si vais en breve por allí os haya servido de utilidad.
En breve empezaré con la cartelera madrileña, que la temporada se vislumbra potente!!



*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible. 



viernes, 29 de enero de 2016

Semana Teatral En Nueva York

Estas navidades me he ido a Nueva York, aprovechando una superoferta volando el día de navidad y comiéndome las uvas en el avión de vuelta, ahí estaba el secreto para que el billete saliera a un precio mas que interesante, y como uno ya va teniendo una edad, pues eso de salir en fin de año ya le da un poco igual, así que ni me lo pensé y a la Gran Manzana que me largué, una de las ciudades del mundo que mas me gustan y que con esta es la tercera vez que visito.
New York es para mi la ciudad perfecta, y la que tiene una de las ofertas teatrales mas atractivas de todas cuantas he visitado. En esta metrópolis se puede disfrutar de absolutamente todos los géneros teatrales existentes, y casi siempre con un elevado nivel artístico, así que esta vez me acerqué a N.Y. con tres propósitos, ya que los meramente turísticos ya los tengo muy conocidos. El primero ver teatro, el segundo aprovechar las rebajas y el tercero comprar música, que por aquellos lares resulta buena, bonita y barata, ya que los musicales y las óperas suelen estar a muy buen precio.
Esta entrada es un tanto atípica así que mas que una crónica de funciones, ya que vi varias, será una especie de guía para que no se os escape nada en caso de que os paséis por USA y queráis disfrutar de los placeres mundanos que Nueva York ofrece.



Primero unas recomendaciones sobre compras y luego ya hablaré de teatro, que a fin de cuentas es de lo que trata el blog.
 Si lo que queréis es encontrar música de segunda mano tirada de precio os debéis acercar a todo un clásico de la ciudad, Academy Records. Rarezas del mundo del musical, grabaciones clásicas y obras de culto, se pueden encontrar por cuatro dólares sin problemas, y grabaciones de ópera realmente difíciles de conseguir en Europa a precios que no sean prohibitivos, allí se encuentran por doce o trece dólares de forma habitual, eso si, prepararos a rebuscar porque la tienda se las trae. Otra tienda a tener en cuenta es Westrider Records al lado del MET donde la oferta también es muy interesante, y si os gustan los vinilos, encontraréis títulos la mar de suculentos, pero eso si, los precios ya no tienen nada que ver con Academy Records. En la zona del Village multitud de tiendas de música ofrecen grabaciones de shows, incluidas obras de teatro, que a mi en particular me resultan muy atractivas, y creo que a todos los amantes del mundo del espectáculo también. Preparad una bolsa con buen fondo, porque lo de la música en N.Y. es realmente un peligro, tanto por calidad, cantidad como por precio.



En cuanto a teatro hay que tener varias cosas en cuenta:
La primera los precios, N.Y. tiene una oferta muy amplia, pero también muy cara, para que os hagáis una idea el musical de moda Aladdin (y por ende el mas caro), tenía unos precios que oscilaban entre los cien dólares y los cuatrocientos mas la emisión de la entrada que en algunos casos puede llegar a los veinte dólares, así sin anestesia. Ni que decir tiene que Aladdin no lo pude ver, las "baratas" agotadas, y las caras en el mismo día imposible conseguirlas, y para días posteriores por motivos obvios no las compré. El resto de las obras oscilan de precio pero sacándolas en taquilla o Internet no bajan de los doscientos USD las mas caras a los cincuenta las mas baratas... hay un truco, la famosa oficina de venta de última hora llamada TKTS donde se pueden conseguir descuentos de hasta el 50% eso si de las entradas de primer y segundo rango, haciéndose la cosa mas asequible, pero eso si, no todos los shows entran en TKTS y normalmente los de estreno reciente no están en ninguna promoción. Como última opción, que yo no os aconsejo, están los Lottery Tickets ¿que es esto? pues como su propio nombre indica una lotería, en la que si sobran entradas. acercándote a la taquilla del teatro a una hora determinada, te dan un número y si te toca, cualquier entrada en cualquier zona te la venden por treinta USD, ni que decir tiene que es difícil que te toque, ya que muchos son los llamados y pocos lo elegidos. Mi recomendación, si os queréis asegurar una entrada mas o menos asequible de un show puntero es sacarla con antelación. Si sois de buen conformar esperad a llegar allí y ved lo que TKTS ofrece.




En cuanto a lírica la cosa cambia, ya que si queréis ver una de las afamadas producciones del MET, podéis conseguir entradas a muy buen precio en la propia web del Metropolitan Opera House, ya que en su democrático Family Circle ( gallinero para nosotros) por precios mas que asequibles se puede disfrutar de las primera figuras de la ópera con una estupenda visibilidad y mas que notable acústica, eso si un tanto alejados del escenario, ya que las dimensiones del MET, casi 4000 espectadores, hacen que sea unos de los coliseos operísticos mas grandes del mundo, y por ende uno en los que el gallinero mas alto se encuentra.
Posteriormente, cuando hable de las distintas producciones que disfruté explicaré como compré las entradas y los precios.



En mi periplo neoyorkino disfruté de tres espectáculos, muy diferentes y que redondearon de forma muy completa mi estancia, vi un musical, una ópera y un show navideño al mas puro estilo Broadway, que es todo un clásico en N.Y. y que hacía muchos años que quería ver.

Empecemos por la ópera:
En el MET vi La Donna Del Lago de Rossini con un reparto de primer nivel encabezado por la mezzosoprano Joyce DiDonato. Las entradas me costaron 45 USD cada una, tasas incluidas, unos 40 EUR aprox. en el antes mencionado Family Circle, las compré sin problemas por Internet con un mes de antelación en una ubicación estupenda dentro de mi rango, centradas y de perfecta visibilidad.
La función estuvo excepcionalmente servida, con un elenco estupendo, y un nivel musical elevadísimo, muy por encima de otras producciones que he visto, si bien es cierto que la producción era relativamente sobria para los parámetro que rigen el MET, disfrutamos de una sólida velada musical de mas de tres horas de duración y que practicamente no me hizo sentir los efectos del jet-lag dado lo maravillosa de la misma.
Ir al MET es una experiencia única, era mi primera visita a este mítico teatro y reconozco que fue inolvidable, solo con disfrutar de la espectacular sala y ver la galería de leyendas del mundo de la ópera que han pisado sus tablas, ya está completamente justificada la visita. Una aclaración que puede ser útil, todos los asientos tienen un dispositivo con traducción simultanea en varios idiomas incluido el castellano que hace mas fácil seguir la representación. Visitar el MET es el sueño de todo aficionado a la ópera, y aunque a priori no nos lo pueda parece, es un lujo mas o menos asequible si te encuentras en la Gran Manzana. Los precios fluctúan según el montaje, el elenco y la función, pero siempre partiendo de unos precios bastante razonables si del gallinero hablamos.



Sigamos con el musical:
La obra por la que me decanté fue Un Americano En París, que se encuentra en el Palace Theatre, las entradas de segundo rango, primeras filas del segundo piso con perfecta visibilidad me costaron 92 USD cada una, tasas incluidas y que son unos 85 EUR aprox, las compré en TKTS el mismo día de la representación con un descuento del 50%, y costaban lo mismo que en butaca de patio, pero amiguitos, de esa categoría ya no quedaban.
La función es una coproducción con el Châtelet de París, y no es un producción que siga estrictamente los parámetros de Broadway en cuanto a despliegue técnico, y que ha arrasado en los Premios Tony en varias categorías incluida la de mejor musical.
Se trata de una adaptación de la película homónima dirigida por Minelli en 1951 a la que se le ha añadido varias de las composiciones mas míticas de Gershwin autor de la partitura original del filme en el que se basa la película.
Si queréis disfrutar de unas coreografías de infarto, una obra muy clásica en su concepción, y unos artistas que cantan, bailan e interpretan a un elevadísimo nivel, Un Americano en París es vuestro espectáculo. El Palace ubicado en pleno Times Square es uno de los teatros con mas solera de la ciudad, y donde Judy Garland dio su antológico concierto en 1967, y que ha pasado a la posteridad gracias a la magnífica grabación que tan bien refleja lo que era la Garland en directo.



Vayamos ahora con el show.
Se trató del mítico Radio City Music Hall Christmas Spectacular, Las entradas de tercer rango, en el patio de butacas y de perfecta visibilidad,75 USD cada una tasas incluidas y que son unos 70 EUR aprox. las compré por Internet con un mes de antelación, con un descuento especial por el que se nos subía de categoría por el mismo precio. Hay muchos descuentos vía web para este espectáculo, ya que el número de pases durante los dos meses que está en cartel es muy elevado, llegando a ser en los días punteros de la navidad hasta cuatro veces al día. Esta oferta es la que mas nos gustó de todas las que había, pero había muchas y muy variopintas, y deduzco yo que al tenor de la antelación con la que saquéis las entradas, son mas fáciles de conseguir.
El  Radio City Music Hall Christmas Spectacular, se representa como su nombre indica en el Radio City, y es un espectáculo que se lleva haciendo en dicho teatro de forma ininterrumpida todas las navidades desde 1933, y se trata de un clásico de la cartelera de Nueva York. Dos números se mantienen desde la primera representación dada la espectacularidad de los mismos y la belleza que conllevan.
El Christmas Spectacular se puede considerar un espectáculo de variedades donde la estrella de la función son las Rockettes, el soberbio y enorme conjunto de bailarinas, que se mueven con milimétrica precisión al unísono, siendo el resultado impresionante y como bien dice el título realmente espectacular.
En esta función entre otras cosas se puede disfrutar de un paseo por Manhattan en 3D, nieva encima del público y en escena hay desde mulas hasta camellos, todo ello regado con una electrizante música servida por una orquesta de mas que considerables dimensiones. Se trata de un show, mas que de una función de teatro, absolutamente impresionante que refleja muy bien que no hay nada como los estadounidenses para montar representaciones de esta envergadura, que no buscan otra cosa mas que entretener, desde un prisma grandioso, de tremenda efectividad teatral y que resulta una experiencia inolvidable para el espectador que literalmente se queda con la boca abierta ante el despliegue de medios y la categoría artística que se puede ver en escena. 
Otra cosa a tener en cuenta es la soberbia sala que representa el Radio City Music Hall, con sus casi 5000 localidades, siendo uno de los teatros mas grandes del mundo y una de las mas altas representaciones del Art Déco, ya que la belleza del recinto es absolutamente apabullante, entrar en su inmenso patio de butacas corta literalmente la respiración. Si no tenéis oportunidad de ver algún espectáculo en este teatro, existen visitas guiadas en español que cuentan la interesante historia de la sala, así como la interminable lista de primeras figuras que ella han actuado y lo siguen haciendo.



Además de todo lo que yo vi, en N.Y. la oferta cultural es tan amplia que uno puede perder el sentido ante la ingente cantidad de espectaculos que están en cartelera, mientras estaba allí se podía disfrutar en directo de Al Pacino en una obra de teatro, Wicked y El Violinista En El Tejado hacían vibrar Broadway, algunos de los protagonistas de la serie Glee estaban actuando en diversos musicales, se podía disfrutar del mejor jazz en directo, ver El Cascanueces o El Rey Y Yo, y en definitiva dejar al viajero amante del mundo del espectáculo con la sensación de que le faltan días (y dinero) para abarcar todo y que en cuanto pueda tiene que volver, je je je.



Hasta aquí mi visita teatral a la ciudad de los rascacielos, espero que os haya servido si algún día tenéis la suerte de visitarla. Sin duda Nueva York merece mucho la pena, no solo por su teatro ni por ver las marquesinas de Broadway o comerse un perrito en la Calle 42, N.Y. deja una profunda huella en el visitante por todo lo que es, lo que representa en el subconsciente colectivo, y especialmente por todo aquello que ofrece, que parece nunca tener fin.




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