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lunes, 2 de junio de 2014

La Zarzuela Del Siglo XXI

No me podía perder el último título del estupendo ciclo de lírica que Opera De Madrid está ofreciendo en la ciudad que da nombre a esta compañía. Esta vez se trataba de zarzuela, programa doble de Género Chico y repertorio habitual, pero yo estaba convencido de que la propuesta iba a ser diferente, ante la trayectoria de este estupendo grupo de artistas, así que ayer me acerqué al Reina Victoria para ver si me sorprendían y sobre todo dispuesto a pasar un rato agradable. No me equivoqué y vaya si me sorprendí. Estoy francamente preocupado por la situación de la zarzuela en este momento, donde la producción privada está funcionando ahogada tanto por la situación económica como por la nefasta política cultural que se está llevando en España en estos momentos, pero no solo por esto, sino por la crisis de creatividad por la que está pasando el género, que necesita un revulsivo para conectar con las nuevas generaciones, absolutas desconocedoras del género, y que asocian la zarzuela a caspa, y a algo arcaico. Cuando la realidad es que es un género maravilloso, muy vapuleado y habitualmente muy mal entendido. Ópera De Madrid, ofrece en mi humilde entender la vía a seguir para modernizar el género.


La Gran Vía, denominada por sus autores como" Revista Lírico-Cómica, Fantástico-Callejera", en un alarde de imaginación en cuanto a definición se refiere, algo que me fascina, ya que los subtítulos que adornaban las partituras de nuestra zarzuela, darían casi para escribir un libro. Realmente se trata de lo que en su época se denominaban Revistas de Actualidad, siempre de corte satírico, político y tratando temas muy candentes en el momento de su creación, se compusieron cientos, pero pocas pasaron al repertorio, precisamente por lo localista de su ubicación espacio-tiempo. Actualmente La Gran Vía se considera una zarzuela, entiendo que por criterios musicales, ya que realmente necesita de cantantes líricos para interpretar correctamente sus números mas conocidos, y en mi modesta opinión es una clara precursora de las posteriores revistas musicales, de corte mas frívolo y orquestación menos clásica. La música es de inspiración vienesa, con mucho acento español, y adolece de un libro algo pasado de moda, que resulta muy lejano al público actual, dado que habla de temas de rabiosa actualidad en el Madrid de 1886, fecha de su estreno. Es un fresco del Madrid de la época con sus tipos y problemas políticos. Ópera De Madrid le ha dado un vuelco al libro lo actualiza, y describe el Madrid del Siglo XXI manteniendo intacta su música, gran acierto, que va en total consonancia con la esencia satírica de la obra, y sobre todo popular. Esta moderna Gran Vía habla de los problema de los ciudadanos de hoy en día como la original hablaba de los de su época.
Vayamos con el elenco. 
Impecable, en lo vocal, y muy bien dirigido en lo actoral. Todas Las Calles que se rebelan en la obra, están perfectamente reflejadas, destaco la Calle De La Reina interpretada por Ricardo Pérez, con aires de Reinona y la Calle De Sevilla, la mas graciosa de todas, interpretada de forma impecable por parte de Ruth González, muy graciosa y pizpireta. La famosa Jota de Los Ratas está interpretada por César Narbona, Ricardo Pérez y por José Antonio Carril. Estupendos en lo musical, no se nos olvide que toda la producción está interpretada por voces solistas, incluso los coros, y muy graciosos en cuanto a la parte actoral se refiere, el numero está muy bien movido, y creo que es la primera vez que los Ratas bailan un jota de verdad, con mucha coña eso si, para que engañarnos. Joana Thomé da vida al Eliseo, interpretando el chotis con el que finaliza la función. Estupenda en lo vocal, mezzo pura, de bellos graves y enorme voz. Ofreció una interpretación de altura en lo musical, y actoralmente está correcta.Elvia Sánchez da vida a una Menegilda afinadísima, de gran musicalidad, y totalmente alejada de cualquier amaneramiento, en cuanto a la composición actoral, el casticismo mal entendido a veces resulta empalagoso, esta Menegilda es una señora de la limpieza de hoy en día, con gran dignidad y que resuelve muy bien su intervención. El Caballero de Gracia lo lleva a cabo Enrique Sánchez Ramos, impoluto vocalmente, muy ajustadito con la orquesta, voz preciosa, y mucha presencia escénica. Este Caballero De Gracia es un cantante de moda que micro en ristre encandila a sus fans ( Las Calles ) con su elegancia y aire chulesco. Enrique Ruiz Del Portal, da vida al Paseante en Corte, trocado esta vez en una especie de asesor político de Doña Municipalidad. Su papel es un bombón, muy bien escrito en la adaptación de Susana Gómez, quien con grandes dosis de ironía, mucha retranca y astuta actitud servil, le canta las cuarenta a Doña Municipalidad con mucha suavidad, pero gran firmeza. Del Portal está exquisito, comedido, muy bien dirigido y dejando en bandeja los chistes a su partenaire Marta Moreno. Moreno da vida a Doña Municipalidad, alcaldesa de la ciudad, mezcla de Ana Botella con sus problemas idiomáticos y el adalid de los liberales Esperanza Aguirre. Marta está soberbia, sabe muy bien lo que se hace y como lo hace, nada es estridencia, todo es contención, no busca la gracia fácil sino que su personaje es gracioso per se. Nos ofrecio un Tango de Doña Virtudes maravilloso, dejando bien patentes sus dotes de mezzo, con unos graves de impresión, y con una gracia innata que hizo las delicias del respetable, fue el número mas aplaudido de la función, y he de decir que con total justicia.


La propuesta escénica, muy sencilla, tan solo un edificio que simboliza La Gran Vía, y donde transcurren todas las acciones, apoyándose en las luces dependiendo del lugar en el que se desarrollan las diferentes escenas. Susana Gómez ofrece una versión muy fresca, llena de vida y de total rompimiento con el original en cuanto al texto se refiere. Una adaptación que no tiene ni un pero, perfectamente hilada, absolutamente actual y que no chirría en lo mas mínimo. Está dirigida con gran dinamismo y se pasa en un suspiro, cada número es una sorpresa, y yo conocedor del original, estaba deseando ver como iban desarrollando cada uno de los cantables de la partitura. Especialmente bien resuelta la Mazurca de Los Marineritos, número habitualmente plúmbeo, y que aquí sorprende y divierte en igual medida. Gómez demuestra un gran conocimiento del género y ofrece una Gran Vía que tiene el espíritu con el que fue concebida, sátira descarnada, protesta política y rabiosa actualidad. Opino que este es el camino a seguir para que nuestro género lírico avance. Cualquiera de los espectadores que asistan a esta Gran Vía, reconocerán a la perfección el Madrid que nos ha tocado en suerte, con sus luces y sobre todo con sus sombras. Todo ello reflejado con gran coherencia y muchísima retranca. A fin de cuentas eso es La Gran Vía. Un diez para Susana Gómez, por su arriesgado empeño, y cuidadísima propuesta.


Vayamos ahora con Agua Azucarillos y Aguardiente. Denominado como "Pasillo Veraniego En Un Acto", otra muestra del ingenio de los autores a la hora de definir sus obras. Se trata de una sainete costumbrista al mas puro estilo madrileño de inspirado libreto de Ramos Carrión y una de las obras cumbre de Federico Chueca. Los Azucarillos son una obra netamente hecha para actores-cantantes con menos exigencias vocales para los solistas a no ser en la celebérrima pelea final entre La Pepa y La Manuela, que es una de las piezas mas célebres de Género Chico que existen. La obra es uno de los mas claros exponentes del género, tanto por su música como por su temática. Se escribió para hacer las delicias del pueblo llano, ahí estriba la grandeza de la zarzuela, sin duda uno de los mas democráticos géneros que existen, que refleja y apasiona a personas de todo tipo y condición.


El elenco igual de cuidado que en La Gran Vía.
 Joana Thomé da vida a Garibaldi, todo un lujo dado las características vocales de Thomé arriba señaladas. Ofrece gran musicalidad, y las da todas, en un papelito un tanto traidor en lo musical, que requiere de mucha atención para el interprete, yo le he cantado bastante, y como no se esté muy al quite, se pasan las entradas sin que uno se entere. Jose Antonio Carril da vida a Don Aquilino, casero de las desventuradas protagonistas de la historia y usurero en su tiempo libre, está correcto y dota del cinismo necesario a este personaje, bastante desagradecido y que Carril aprovecha al máximo. Marta Moreno da vida a Doña Simona, madre de la cursi Atanasia, empeñada en que la llamen Asia. Moreno dota de gran carácter a esta mujer de armas tomar, resultando muy cómica, y contundente en sus frases, Moreno hace gala de sus ya comentados en otra crítica sonoros mutis, lapidarios y graciosísimos, pero nunca facilones. Marta Moreno es una grande del género, y en este programa doble lo demuestra con su proverbial solvencia. Conoce su oficio como pocas, se deja dirigir y entra en el código perfectamente dependiendo de la propuesta que el director sirva. A fin de cuentas esa ductilidad, es la que hace interesante a un artista, algo que Marta tiene a raudales.César Narbona da vida a Serafín el novio de Atanasia, Narbona posee una bonita voz de tenor con tintes baritonales, que ofreció un Cuarteto espléndido en lo vocal y una cuidada composición actoral, alejada del estereotipo habitual de un cursi medio idiota. Este Serafinito es un pollo-pera de la época, mas pillo que tonto y con un poquito de mala leche. Cumple con creces en su cometido. Ruth Gonzalez da vida a Atanasia, cursi redomada, un poco calenturienta y con mucha gracia. Su físico la hace perfecta para este papel. Está realmente deliciosa, no se nos olvide que abre telón, con un monólogo en el que el personaje está muy vendido, el tratamiento de este monólogo en el que recita una de sus melífluas poesías está muy conseguido, teniendo un recorrido muy interesante, que no desvelaré pero, que tiene mucha gracia y sorprende por lo audaz del mismo. Vocalmente sobradísima para un papel de estas carcaterísticas, después de verla cantando a Gilda en Rigoletto, esto si que es un " Pasillo Veraniego" para ella, en el Cuarteto se va al sobreagudo sin el mas mínimo problema. Enrique Sánchez Ramos da vida a Vicente, amante de La Manuela. Está espléndido, una vez mas alejado del habitual prototipo de chulángano de tres al cuarto, la visión es la de un tipo algo macarra, pero nada vulgar, que trapichea en el juego y que tiene afán de conciliación, con su compinche Lorenzo, interpretado por Enrique Ruiz Del Portal, amante de La Pepa, que anteriormente tuvo amores con Vicente y que está que trina con el con la que era su amiga La Manuela y que ahora se entiende con su anterior pareja. Del Portal está soberbio, aporta gran calado a este personaje, siendo su recorrido muy interesante, su escena con Vicente es soberbia, dirigida en tono teatral, nada zarzuelero y en un ejercicio de contención encomiable. Del Portal ofrece un tipo temible pero que tiene su corazoncito, chulea a su Pepa, la quiere, pero deja bien claro quien lleva los pantalones en casa. Enrique posee un gran peso escénico, artista en continua busca, poco acomodaticio y que siempre realiza creaciones interesantes y fuera de lo habitual, busca, juega y encuentra. Su seguridad sobre el escenario es pasmosa, y su conocimiento del género abrumador, sin duda un diez para Enrique Ruiz Del Portal que ofrece una gran creación. Elvia Sánchez da vida a Manuela, de nuevo correctísima en lo vocal, y un poco mas insegura en lo actoral, teniendo en cuenta que yo vi la segunda función, se trata sin duda de una cuestión de rodaje, tres funciones mas, y la cosa estará resuelta. Para finalizar Paloma Friedhoff como Pepa " La Seria " impoluta vocalmente ofrece momentos muy interesantes, tanto en el Cuarteto como en en la pelea final. En lo actoral está correctísima, ofreciendo mucho carácter y la seriedad de la que hace gala su personaje.
Mención aparte merecen el Coro De Niñeras y el Coro de Barquilleros, cantados de forma impresionante por los componentes de la compañía. Es un lujazo tener esas voces para ejecutar dos de los coros mas bonitos de Género Chico que existen. Los dos coros están muy bien resueltos escénicamente y son una auténtica delicia para el oído.




La propuesta escénica, se rige por unos parámetros mas clásicos en su acabado formal, perfectamente justificado, en una atinada escena, que se desarrolla durante la ejecución del Preludio, donde los actores se visten cara al público para remarcar el cambio de época, al que se va a asistir. Estos azucarillos están ambientados entre los Años Cuarenta y Cincuenta, época en la que los tipos madrileños no eran los mismos que en  1897, Susana Gómez, cuida en extremo este detalle, realizando una labor de dirección mas encaminada al naturalismo que al sainete, algo que funciona a la perfección, ya que ver a unos señores ataviados con ropas del S. XX y hablando como personajes del S. XIX hubiese chirriado bastante. Encontré la propuesta muy acertada, dirigida de forma muy meticulosa, y con una linea muy clara. Susana Gómez, vuelve a demostrar, como en La Gran Vía, su conocimiento del género, y el recorrido necesario para que nuestra zarzuela evolucione.


Hablaré ahora de la orquesta y dirección musical. La orquesta mas reducida que en las otras producciones, sigue siendo estupenda, con un sonido compacto y muy homogéneo. No se necesita mas que la que se tiene, las da todas y cumple a la perfección. Mariano Rivas ofreció una cuidada versión en la parte vocal, muy matizada, y anduvo un poco desafortunado en los tiempos, sobre todo en los Azucarillos, para mi gusto llevados con demasiada lentitud en la totalidad de sus números, algo que le resta un poco de chispa a la por otra parte burbujeante partitura de Chueca. Rivas estuvo mas fino en La Gran Vía, matizando mucho mas los tiempos y dándole un aire mas adecuado a cada número. Sin duda se trata de una lectura muy personal de Mariano Rivas, que puede gustar o no, ya se sabe que ante gustos, no hay nada escrito. Pero si es cierto que se nota que ha trabajado la partitura, otra cosa es la visión que cada director ofrezca de ella.


En resumen, una propuesta mas que recomendable, tanto por su impecable acabado formal, como por lo novedoso de su planteamiento. Este programa doble es un mas que digno ejemplo de la zarzuela del Siglo XXI, hacia este punto se debe dirigir el género para que perdure, se mantenga vivo, y no pase a ser una pieza de museo. ¿ Renovar ?  por supuesto, pero con criterio, algo que en esta producción es mas que evidente. Cuando las cosas se hacen bien, no hay discusión. Con estos dos títulos Ópera De Madrid, se despide, snif, snif, espero que esto solo sea el principio de esta interesante andadura que pienso que ha enriquecido enormemente la oferta cultural de Madrid. Están todo el mes junio. Avisados estáis, y como siempre.... Viva La Zarzuela!!!!!!

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jueves, 15 de mayo de 2014

La Bohème, O La Sensibilidad Hecha Música

Tengo un lema, Puccini es Dios y Turandot La Biblia, con esta declaración de principios creo que queda claro que  mis gustos musicales son netamente Puccinianos je je je. La Bohème es para mi la ópera mas sensible de Don Giacomo. Turandot es la grandiosidad, Tosca la heroicidad y La Bohème la sensibilidad. Dependiendo de mi estado de ánimo me apetece escuchar una u otra, pero las tres me fascinan casi a igual nivel. Ópera De Madrid continúa su temporada lírica en el Reina Victoria, esta vez con el reto que supone llevar a buen puerto tan difícil ópera, tanto por su grandiosa orquestación, su denso reparto y las complicaciones técnicas que acarrea en un teatro de las características en el que esta estupenda compañía lleva currándoselo a base de bien desde hace casi tres meses. Me apetecía muchísimo esta Bohème, ya que mis dos anteriores experiencias con esta compañía resultaron muy sorprendentes y sobre todo muy satisfactorias, así que no dudé ni un minuto a la hora de sacarme la entrada para disfrutar de una de mis óperas favoritas, la que mas me conmueve y la que mas me hace llorar, sobre todo en su Tercer y Cuarto acto que me ponen malísimo de puro gusto, ante la grandiosidad de su música y la tragedia que acontece ante los ojos del espectador. La Bohème me atraviesa el alma y me parte el corazón, pero que gusto que a uno se le parta el corazón por belleza y no por dolor. Con gana de llorera como mandan los cánones me acerqué al Reina Victoria, y vaya si lloré, lagrimones como garbanzos se me caían ante la muerte de Mimí, algo que siempre me ocurre y como la esté viendo en casa, los lagrimones se convierten en llantina pura y dura con pañuelo y moqueo, je je je.


Voy con el elenco, espectacular como suele ser habitual en esta compañía, muy homogéneo y muy bien elegido.
Joseba Carril da vida a Benoît y Alcindoro respectivamente, en el mas puro estilo de basso buffo, correctísimo en lo vocal, con una interesante voz, de gran volumen y muy correcto en lo actoral. John Health da vida a Schaunard el músico de este cuarteto de bohemios que viven en París. Health canta con mucho gusto, gran volumen y muy bello timbre, segurísimo en lo vocal, atacó todas sus partes sin problemas y dota a su personaje de mucha distinción. Carlos Guttemberg da vida a Colline el filósofo, estuvo especialmente inspirado en su pequeña Arietta del Cuarto Acto, se lució, cantó con gran sensibilidad y el público así se lo agradeció, fue un momento de gran lirismo, cuando la tragedia ya es inminente, la voz es bonita, grande y redonda. Judith Pezoa da vida a Musetta uno de los bombones de la obra, la voz es enorme, de brillantes agudos, aunque cantó con menos matices que el resto de sus compañeros, cumple sobradamente, y su famoso Vals hizo las delicias del respetable. Mayúsculo el Marcello de Javier Franco, su voz es soberbia, conoce el personaje a la perfección, ofreció una interpretación muy cuidada, dando en cada momento lo que la partitura requiere, y ofreciendo momentos espectaculares en su Dúo con Mimí en el Tercer Acto, en lo actoral está estupendo dotando de mucho carácter a este pintor locamente enamorado de Musetta. Manuel De Diego cantó un Rodolfo de altura, demostró gran sensibilidad cantando, posee un soberbio fraseo y la voz es bellísima, lo encontré muy adecuado para el papel, la voz es redonda, tiene unos agudos muy brillantes y una técnica muy buena, canta con mucho gusto y aparente facilidad, nada es forzado, la voz sale natural y suena preciosa. En lo actoral está absolutamente delicioso, su Rodolfo es muy sensible, posee la audacia de la juventud y se bebe la vida a chorros, crea un personaje muy vital, muy creíble y que enamora al espectador, sin duda sabe lo que se hace y está lejos de cualquier afectación "tenoril" todo es natural, como su canto, se mueve en escena como pez en el agua. Reconozco que su trabajo me encandiló, por lo completo del mismo. Y ahora vayamos con la estrella absoluta de la función, Hévila Cardeña como Mimí. Absolutamente deslumbrante, casi no tengo palabras para definir lo que sentí escuchándola cantar, su primera intervención absolutamente impresionante y tanto el Tercero como el Cuarto Acto, fueron de órdago. La voz es preciosa, totalmente hecha, de bellos armónicos, impresionantes matices y sobre todo lo que en esta ópera es lo mas importante, la gran fragilidad que transmite. Su voz inunda el teatro desde que sale a escena, y cuando se la escucha, se tienen ecos de las grandes de verdad. Sin duda una diva en el buen sentido de la palabra, en un papel que parece escrito para ella, ya en Il Barbiere me fascinó con su Berta, y me quedé con ganas de mas, aquí se cumplió mi deseo  ¿Para cuando una Traviata? si se decide a cantarla que cuenten conmigo desde ya!! . Actoralmente está maravillosa, gran presencia escénica y mucha intensidad en su interpretación, sin ningún tipo de aspaviento, transmite una infinita ternura y gran tristeza, tal y como Puccini concibió a tan maravilloso personaje. Un diez para Cardeña, y una voz a tener muy en cuenta, dará mucho que hablar, tiempo al tiempo.


El coro magnífico, reducido, pero con una estupenda sonoridad, las da todas, y esta ópera es especialmente difícil para el coro plagada de "bocadillos" que como no se esté muy al quite se pasan sin que ni tan siquiera se de uno cuenta. Tienen un sonido muy compacto y escucharlos es una delicia, ninguna cuerda flojea y los pequeños partiquinos de Parpignol cantado por Ricardo Perez y el Aduanero de Alfonso Esteve son perfectos.
La orquesta estupenda, dirigida con mano de hierro por parte del Maestro José Fabra. Bohème es una ópera de muy difícil orquestación, cumplen sobradamente aunque quizás dadas las características del Teatro Reina Victoria, un poquito menos de volumen en el viento-metal se hubiese agradecido, ya que en algún momento y sin molestar en exceso tapa a los cantantes, la ausencia de foso es un hándicap que en esta ópera se acusa un poquito mas que en las otras dos que han representado. En lineas generales Fabra hizo una lectura muy dramática de la partitura, de ampuloso sonido y muy efectista, dotando de gran intimidad cuando la obra lo requiere y espectacularidad a los números mas brillantes.


La propuesta escénica preciosa, sencilla pero efectiva, muy bien iluminada y muy bien presentada, se aprovecha el poco espacio que se tiene de forma muy inteligente, y encuentro un acierto el mantener el coro estático en el practicable durante el Segundo Acto, mejor eso que no una serie de movimientos que ensuciarían y quitarían plasticidad a las imágenes que se viven en escena. Juan Manuel Cifuentes ha realizado un estupendo trabajo en la dirección de actores, el vínculo de amistad entre los cuatro bohemios está plasmado con gran eficacia y la interactuación entre los personajes es perfecta. Mimí y Rodolfo son dos apasionados y tiernos enamorados , tal y como se vive un primer amor, sus escenas juntos son una delicia, que ayudan a potenciar el trágico final que les sobreviene. Estupendo trabajo de Cifuentes por su sensible propuesta plagada de pequeños detalles que enriquecen muchísimo la acción dramática.


En resumen, una emotiva producción de impecable factura y que no defrauda en absoluto, da exactamente lo que la obra requiere, y convierte en magia la gloriosa música del auténtico protagonista de la función, Don Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Puccini, uno de los mas grandes músicos de la historia, y uno de los que mas adeptos a la ópera posee. Esta producción es ideal para introducirse en el mundo de la ópera, se ve de forma muy agradable, se pasa en un suspiro y transmite toda la grandeza de la música que Puccini compuso. Propuesta mas que digna, de elevado nivel musical y muy asequible. Ópera De Madrid ofrece ilusión, juventud, frescura y muchas ganas de hacer las cosas bien y al alcance de todos. Larga vida a Opera De Madrid!!!


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viernes, 11 de abril de 2014

El Barbero De Sevilla.... Y Olé!!

Ante la gloriosa representación de Rigoletto que nos ofreció Ópera De Madrid en el Teatro Reina Victoria el mes pasado, me he propuesto ver todas las producciones de esta compañía, hace unos días estrenaron Il Barbiere Di Siviglia, esperé una semanita, para que rodase un poquito el espectáculo, y el miércoles me acerqué a disfrutar de una de mis óperas favoritas de Rossini. El Barbero es un título especialmente dificil, tanto en lo musical, como en lo actoral, ya que si no se representa con suficiente gracia puede ser un muermo digno de mejor causa. Uno está acostumbrado a que cuando ve una ópera buffa, de buffa tenga muy poco, y si al menos el elenco está bien en lo musical intenta disfrutar de la partitura que a fin de cuentas es lo mas importante, recuerdo otro Barbero especialmente soporífero que ví no hace mucho y un Don Pasquale, que me provocó algún que otro ronquido ( he de reconocer que este título no me entusiasma demasiado, así que eso también influyó). Pero como el Rigoletto estaba tan cuidado y tan bien dirigido, iba al teatro dispuesto a divertirme, y vaya si lo hice!! esta es posiblemente una de las producciones mas graciosas que he visto de este título, por unos cuantos aciertos que luego comentaré. Me senté en el gallinero, que es mi lugar favorito, prismáticos en ristre, dispuesto a disfrutar de una de las óperas mas bonitas que se han escrito.


Vayamos con el elenco, cuidadísimo en general. Hévila Cardeña crea una Berta estupenda en lo vocal, su Arietta que tanto me deleita , está cantada con un gusto exquisito, la voz es preciosa, muy clara, perfecta dicción, y lo que es mas importante, da el acento exacto que Rossini quiso imprimir a esta filigrana, que no por breve es menos dificil. Da gusto oírla, aunque la encontré un poco desaprovechada en el papel, se le podría dar un poquito mas de comicidad, pero en lo musical, no hay ni un pero. Mario Valdivielso defiende bastante bien el Don Basilio, y sobre todo la celebérrima Calunnia, que cantó con bravura, e intención perfecta, ofreciendo un brillante final a tan dificil aria. Me sorprendió muy gratamente la verdad, en lo actoral no destaca en exceso, pero está mas que correcto. Mayúsculo el Bartolo de Alberto Arrabal, imponente en lo vocal, tanto en volumen como en timbre, perfectos recitativos, complicadísimos por cierto, y que ofreció una espectacular ejecución de su dificil aria, absolutamente impoluta en lo técnico y brillántísimo en su final. En lo actoral está graciosísimo, haciendo una creacion muy interiorizada, digamos que lleva los cuernos con dignidad contenida y cierta perplejidad que poco a poco  se va convirtiendo en malignidad soterrada pero muy evidente para el espectador. Su evolución como cantante está siendo interesantísima, conozco muy bien su voz y ha pegado un salto muy notorio, capacitándolo para papeles de gran envergadura, que me consta que ya está cantando. El Almaviva de Pablo Martín Reyes, segurísimo en lo vocal, de bello timbre y poderosa voz, dió momentos de gran lirismo a un papel que mal ejecutado puede ser desastroso. En lo actoral está soberbio, cómico a mas no poder, creando tres personajes muy distintos y estando en los tres estupendo, destaco el último donde en vez de disfrazarse de profesor de música lo hace de profesora, siendo muy interesante su giro vocal, para hacerse pasar por mujer y que ofrece momentos realmente desternillantes.La Rosina de Joana Thomé es fantástica, mezzo-soprano pura que se agradece muchísimo, canta con un gusto impecable, su voz es preciosa, y llena de bellos armónicos la sala. Que voz señores!! y que gusto escuchar lo que Rossini escribió y en la tesitura adecuada. Mas que correcta en lo actoral con el papel muy pillado, crea una Rosina de mucho carácter y muy ingeniosa, tal y como debe ser, no hay un pero en su creación. Para finalizar el Fígaro de Carlos Andrade, canta con mucha bravura, tiene una voz enorme, y va sobrado de recursos, su aria principal, quizás la parte mas famosa de la obra impone, tanto por su volumen como por la belleza de la voz. Actoralmente está muy bien, se mueve como pez en el agua, dando dosis de caradura y chulería a este enredador Fígaro que lo mismo afeita una barba que arregla un matrimonio siempre movido por el vil metal, disfruté muchísimo con el, como debe ser y como Rossini se planteó el personaje. Me he quedado con ganas de ver a Borja Quiza, buen amigo mío que me consta que está fantástico en este papel, no pudo ser, así que otra vez será, que se le va a hacer.


El coro, reducido pero muy bien, estupendo en la sonoridad, gran empaste y muy bien en lo escénico, ya en Rigoletto, lo comenté, pero es que realmente se mueven muy bien, bailan fenomenal, y están graciosísimos en sus intervenciones. La Orquesta dirigida por el Maestro José Fabra maravillosa. Fabra lleva con mano de hierro una orquesta matizadísima, el sonido es ampuloso y perfectamente conjuntando, se nota que se ha ensayado, mucho y bien. La orquesta de esta compañía merece mención aparte, ya en Rigoletto estuvo estupenda, pero es que en El Barbero ha estado superior, entusiasmo y juventud a raudales, algo que se agradece mucho, son bastantes, no es una orquesta de "bolo" y se nota. Escuchar tan bien lo que escribió Rossini es un lujo que no siempre se consigue. Especialmente brillantes fueron la famosísima Obertura y la Escena de la Tormenta. Un diez para Fabra y un once para la orquesta, je, je, je, je.


Vayamos con lo escénico, si bien la producción es mas modesta que el Rigoletto en cuanto a escenografía se refiere, es mas que digna, y el elevado nivel artísitico justifican su sencilla dignidad. Juan Manuel Cifuentes ambienta la producción en una Sevilla actual, en el ambiente "pijo" de la ciudad, plagada de nazarenos y tunos, queda muy bien y no chirría en absoluto, el Conde Almaviva es un señorito andaluz y la Rosina una niña bien de la sociedad sevillana. Es muy interesante el tratamiento de Fígaro que no solo es barbero sino que trapichea con otras sustancias de dudosa legalidad, por decirlo suavemente. La obra está plagada de gags muy acertados y que producen gran hilaridad en el espectador, podría decir que se ha planteado este Barbero como si de una zarzuela se tratase, en el buen sentido de la palabra, es un Barbero con aire muy español en general y lejos de cualquier amaneramiento o rancios convencionalismo. Encontré la dirección de Cifuentes inspiradísima, es un gran actor cómico, y su comicidad sabe plasmarla cuando dirige, destaco la estupenda resolución del bellísimo Concertante con el que finaliza el Primer Acto, especialmente graciosa, y maravillosamente cantado. Luces correctas con momentos bastante bonitos, sobre todo cuando después de la tormenta todo se vuelve un tanto crepuscular, que da mucha calidez a la producción.


En resumen, una propuesta altamente recomendable, divertida y muy asequible. Entiendo que Ópera De Madrid, está llevando a buen puerto su cometido y sus principios de llevar a escena óperas de forma muy digna, con cuidados elencos, desde una iniciativa privada y acercando el género a todos los públicos. Prometo volver a La Bohème, y estoy seguro de que no me defraudarán.
Empiezo mi  "semana lírica" señores, mañana Entre Sevilla y Triana en el Campoamor de Oviedo, el miércoles Black El Payaso y Pagliacci en el Teatro De La Zarzuela y el sábado Lohengrin en el Teatro Real, así que mi blog estará lleno de música estos días, je je je.




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