Mostrando entradas con la etiqueta La Del Manojo De Rosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Del Manojo De Rosas. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de noviembre de 2020

"La Del Manojo De Rosas", En Este Momento Nos Hacía Falta Este Título.


Uno de los platos fuertes de esta temporada en La Zarzuela es sin duda "El Manojo" con Carlos Álvarez al frente, en la misma producción que lo encumbró hace treinta años,  que ya se puede considerar referencial y un clásico indiscutible que aguanta el tipo admirablemente desde aquel lejano 1990 en el que levantó el telón por primera vez en Jovellanos 4. La obra de Sorozábal es sin duda un puntal importantísimo del repertorio, y una de las obras más queridas por el público, que siempre celebra su reposición acudiendo en tropel a ver los amores de Ascensión y Joaquín, el gracejo de Espasa, y sobre todo la arrolladora partitura que sigue igual de fresca que hace 86 años, ahí es nada, desde que se estrenó.

Para mí la de hoy ha sido una velada muy especial, El Manojo es una obra que amo profundamente, ya que he tenido el placer de hacerla en innumerables ocasiones, uniéndose al lógico interés que me suscitaba el primer elenco de la reposición, un componente sentimental que temía que me limitara el juicio a la hora de valorar la obra. La verdad es que me he emocionado mucho viendo la función, que ya es la tercera vez que veo en diferentes reposiciones, pero amigos, hay que reconocer que el nivel esta vez ha sido tan elevado, especialmente en su pareja protagonista, que cuando comenzó el "Dúo-pasodoble" y escuché por donde iban los tiros me arrellané en mi butaca y me dije... hoy la vas a gozar, como así fue.

Hay que remarcar, tras lo vivido hoy en La Zarzuela, lo oportuno de la reposición de este título, que parece funcionar como un bálsamo entre el público, dentro de estos tiempos que vivimos. De ahí el título de la crónica. Precisamente este Manojo viene de perlas para sacarnos de la pesadilla constante, y llevarnos a la belleza, la lírica, y la emotividad. El respetable hoy, como parece ser que está siendo la tónica en todas las funciones, se rindió a los pies del Manojo, emocionado hasta el tuétano, y con unas ganas enormes de disfrutar del espectáculo, algo muy significativo, sobre lo que nos apetece y lo que nos merecemos, y que creo que bien ganado nos los tenemos. 

Hace unos días hice un análisis de la obra que rescato para la crítica, ya que creo que resulta oportuno, y que me gustaría que sirviese como homenaje al título.



 

Antes de empezar a hablar de la obra quiero que recordéis esto...

"La de los claveles dobles,
la del manojo de rosas,
la de la falda de céfiro,
y el pañuelo de crespón;
la que iría a la verbena
cogidita de mi brazo...
¡eres tú!... ¡porque te quiero
chula de mi corazón!"

Si, una de las partes de Felipe en el Dúo de "La Revoltosa", obra que aunque nos parezca alejadísima del título de Sorozábal, no lo está tanto por algunos factores interesantes de comentar.
"La del manojo de rosas" denominada como "Sainete Lírico en Dos Actos" tuvo su estreno en el Teatro Fuencarral de Madrid, el 13 de noviembre de 1934. La partitura corrió a cargo de Pablo Sorozábal y el libreto fue escrito por Francisco Ramos de Castro y Anselmo C. Carreño.
Nadie daba un duro por la obra, que se estrenó para estar tan solo unas semanas en el Fuencarral, que iba a cerrar en poco tiempo, siendo el éxito de la obra tan mayúsculo que se llegó a representar en varios teatros a la vez en Madrid, llegando a doblar el precio de su entrada cuando se estrenó en el Teatro de La Zarzuela, auténtica consagración del título.

La inspiración de Sorozábal, y aquí es cuando vuelvo a "La Revoltosa", pasó por el volver al sainete lírico, tan propio del Género Chico, y que en el segundo resurgir de la zarzuela, estaba ya practicamente olvidado. No es gratuito el título de la zarzuela que hace alusión directa al Dúo de la inmortal obra de Chapí, como tampoco es gratuito que en el primer cantable se haga alusión a "El Señor Joaquín", otro sainete lírico, esta vez de Fernández Caballero, así como a una zarzuela grande, de nuevo de Chapí, "El rey que rabió".
Sorozábal dejaba clara su declaración de intenciones, ya que compuso un sainete al estilo del Género Chico, siguiendo la estructura de la Zarzuela Grande, con ánimo claro de engrandecer el supragénero que tantas noches de gloria dio a nuestra lírica, con afán modernizador, y sobre todo adaptándolo a los nuevos tiempos, musicales, escénicos y muy especialmente a los cambios sociales propiciados por la Segunda República. La obra de aspiraciones claramente populares y al más puro estilo de nuestra zarzuela, siempre con el pueblo llano como telón de fondo, y fuente principal de espectadores del género, se rige dentro de los parámetros costumbristas, y el melodrama amoroso.



La alusión a Chapí y su Revoltosa no es baladí, y ciertos elementos musicales en los que el sainete de 1897 fue pionero, se encuentran sublimados en la partitura de Sorozábal. Las diferentes acciones escénicas apoyadas por el foso, que en la obra de Sorozábal llega al sumun estilístico en no pocas ocasiones, son una de las señas de identidad de ambas obras, en claro homenaje de Sorozábal, y que fueron una tónica en muchas de sus composiciones posteriores.

La partitura de Sorozábal de corte ecléctico, se puede considerar pionera en cuanto a lo moderno de su composición, en la que el concepto de "comedia musical" estadounidense se encuentra muy patente, siendo destacable el uso del saxofón en la orquesta, algo realmente inaudito en una zarzuela en aquellos tiempos, así como la inclusión de un Fox-Trot y diferentes ritmos modernos, y aquí llega lo que más me interesa de la partitura, que cuadran a la perfección con los ritmos tan propios de nuestra zarzuela como son los pasodobles, habaneras y farrucas. Sorozábal consiguió una comunión perfecta entre la música de marcada raigambre española y los nuevos ritmos que venían de Estados Unidos, siendo el resultado una de las obras más redondas, peculiares y queridas de todo el repertorio, que significó un antes y un después tras su estreno, y que fue copiada no pocas veces, pero nunca superada.

Musicalmente equilibradísima, lo cómico nunca zafio, y lo lírico, brillan en cada momento, con un uso modélico de la melodía en una música de marcadas aspiraciones escénicas, que solo llega en todo su esplendor cuando se ve representada. Romazas, dúos, duetos y concertantes se van sucediendo por la partitura con gran coherencia y sobre todo con un delicioso sabor teatral que hacen que la obra pueda considerarse la que para mi es la "zarzuela total", algo en lo que el inspiradísimo libreto, uno de los mejores del repertorio, sin duda tiene mucho que ver.

"La del manojo de rosas" es un enorme canto a Madrid y a sus gentes, con un ligero trasfondo de lucha de clases, que se puede considerar como uno de los mejores exponentes de todas las esperanzas puestas en la Segunda República, y sobre todo un fresco vividísimo de lo que fue una España que como dicen en la partitura "Que pronto se fue, para ya en la vida jamás volver".
El Manojo es una obra que miró con nostalgia al pasado pensando en el futuro, lástima que no se siguió por la misma línea, si así hubiese sido, otro gallo le hubiese cantado a nuestra zarzuela.



Vayamos con el elenco:
Primero decir que todos los partiquinos fueron servidos con solvencia por los miembros del Coro Titular del teatro. Tanto Daniel Huerta como Alberto Ríos en los parroquianos, como Francisco José Pardo en El del mantecao, cumplen con creces en sus cometidos, con musicalidad, y belleza en las voces.

Dentro de los secundarios destacan Eduardo Carranza como El Inglés, muy templado, magnífica presencia y socarrona comicidad. El Don Daniel de Enrique Baquerizo, impecable en los cantables y de rotundísimo porte, dio una lección de oficio manteniendo aquello de "quien tuvo retuvo" hasta sus últimas consecuencias. También hay que mencionar a Milagros Martín, Ascensión de referencia, que demuestra que como actriz las da todas, en una creación sensible y bien templada, con su chispita de retranca que enriquece mucho un papel a priori desagradecido, y que como guiño sentimental a la historia de esta producción funciona a las mil maravillas.

Ángel Ruiz, como Espasa:
Correcto, aunque he de decir que me faltó una creación más personal del personaje. Encontré a Ruiz muy influenciado por Luis Varela, viéndose un tanto empañado su genio actoral, de sobra conocido por todos, y que aquí no aparece. Si Ruiz hubiera hecho su Espasa me hubiese gustado más, tendría más interés, y sin duda lo hubiese abordado desde su personalísima forma de hacer con mucha chispa. Esto que planteo no es un obstáculo, ya que su personaje sin duda resulta eficiente, y el público entra a todas sin problema. Destaca especialmente en los mutis y apartes, y sus camelos suenan deliciosos. Pero donde más brilla es en las pinceladitas que aporta al personaje que se ve que son realmente suyas, y que a mi personalmente fueron lo que más me interesaron de su trabajo. Perfecto en lo musical, y muy entregado como es habitual en él, sin duda triunfó ante el público, que lo premió de forma muy notoria en los saludos finales.

Silvia Parejo y David Pérez Bayona como Clarita y Capó respectivamente:
Lo primero que hay que decir es que las características vocales de ambos artistas no se adecúan a sus papeles. Voz de musical con problemas para pasar la orquesta, de poco cuerpo, y fuera de estilo. Parejo superior a su compañero, posee un bonito timbre y la voz impostada en la zona aguda se acerca lejanamente a lo que la partitura pide. En lo actoral, con el papel equivocado, algo de lo que no es culpable ya que en otras ocasiones la visión de Sagi del personaje fue la misma, en la que además de pasada de histerismo, resulta excesivamente superficial. Clarita no es una alocada que habla atropelladamente y con grititos, es una mujer moderna, trabajadora, con carácter, y adelantada a su época. Esto no está por ningún lado en este Manojo, quedándose casi en una caricatura de lo que debería ser. El Capó de Bayona se queda corto en lo vocal, pareciéndome que el papel le va grave, la zona central es inaudible, la proyección mínima, y en líneas generales en los cantables queda muy deslucido. En la parte actoral sombrón y con carencias de dirección muy notorias. Me faltó gracia, presencia y entusiasmo para que Capó me llegara como debe ser. Hay que decir que ambos artistas brillan mucho en las coreografías, muy importantes en el espectáculo, y es de vital importancia remarcar que es necesario empezar a plantearse que los cómicos en la zarzuela deben tener una base lírica para poder afrontar los roles con solvencia, esto no significa que cantar musicales sea peor que cantar zarzuela, simplemente que son estilos y técnicas diferentes. Si Parejo y Pérez Bayona estuviesen microfonados, la cosa hubiese sido muy distinta, pero obviamente en este caso no ha lugar.



Vicenç Esteve, tenor, como Ricardo:
Steve me pareció muy entregado en lo actoral, y aseado en lo musical, dando sin problemas todo lo que la partitura pide en un papel, que si bien es cierto, no es muy lucido, cuando no se ejecuta de forma correcta canta por soleares. Buena dicción, bonita voz, y correcta colocación fueron la tónica, junto con unas cuantas dosis de oficio, con las que quedó claro que el tenor catalán conoce el repertorio al dedillo, y sin duda sabe lo que tiene entre manos.

Carlos Álvarez, barítono, como Joaquín:
Inconmensurable, no hay discusión. Álvarez manda por derecho propio en lo musical, siendo su interpretación realmente notable. Impecable en el fraseo, belleza exquisita en el timbre, atronador volumen, dicción perfecta, de noble acabado y poderosísimo resultado musical. Si algo caracteriza al que posiblemente sea nuestro barítono más importante de los últimos años, son sus hechuras de cantante clásico, donde el poderío vocal se junta con una perfección técnica encomiable, y un trabajo en el que la solidez, el gusto cantando, y la facilidad con que se aborda el papel resultan asombrosas. Hay que decir que Álvarez y su pareja en escena Ruth Iniesta pusieron varias veces el teatro patas arriba, ante la calidad de lo ofrecido. Recordaremos por muchos años este Joaquín que nos ha regalado Carlos Álvarez en un momento de madurez profesional muy notorio, que lleva a la estratosfera uno de los papeles más queridos del repertorio. El público madrileño adora al barítono malagueño y el se entrega sin concesiones dando absolutamente todo lo que tiene, que no es precisamente poco. Actoralmente derrocha galanura y elegancia en un papel que le va como anillo al dedo en todos los sentidos, y que parece que haya sido escrito para él.

Ruth Iniesta, soprano, como Ascensión:
He de reconocer que a priori Iniesta no me parecía la elección más adecuada para el personaje, ya que nunca la había escuchado en un rol de las características vocales de Ascensión, pero una vez más me equivoqué. Iniesta llevó a cabo una sensible interpretación musical, en la que primó la expresividad, y la inteligencia. Para enmarcar fue sin duda su romanza, habitualmente desagradecida, y que me conmovió profundamente gracias al espléndido uso de los pianos, y el brillante ataque del agudo, grande y pleno, resonando en toda la sala de forma realmente emocionante. Si algo es destacable es la musicalidad de nuestra cantante, de indudable gusto, con un estudio concienzudo de la partitura, diciendo todo con gran sentido, y llevando a cabo una Ascensión de personal acabado, alejada de referentes y de indudable calidad. Entregadísima en lo actoral, Iniesta brilla mucho en todas las facetas psicológicas de Ascensión, con un excelente giro dramático, dando a la vez el carácter de "rompe y rasga" que se le presupone al personaje sin problemas. Carismática, alejada de la estridencia y del excesivo madrileñismo una tanto maniqueo con el que a veces se aborda el personaje, reconozco que me ganó por la mano desde que salió a escena.



Coro del Teatro de La Zarzuela, espléndido en lo escénico, en una función en la que el conjunto es importantísimo dadas las características del espectáculo, bien movidos, cada uno con su personaje, implicados al máximo en la función y con enorme presencia durante todo el desarrollo de la obra. Más que correctos en lo musical, en una obra que si bien no se caracteriza por las intervenciones del coro, aquí toma otra dimensión como auténticos soportes de la propuesta escénica.

Hay que hacer sin duda, una mención especial al trabajo del ballet-figuración, en una obra de enorme complejidad, y que se ve excepcionalmente resuelta por nuestros artistas.

Guillermo García Calvo, al frente de una mermadísima Orquesta de la Comunidad de Madrid, por culpa de los protocolos de seguridad de la pandemia, hace auténticas maravillas con los 23 músicos que tiene, notándose la merma especialmente en las cuerdas, algo de lo que indudablemente nadie es culpable. No importa, el sonido es sorprendentemente grande, empastado y teatral como para superar con creces las adversidades. Buen trabajo en las dinámicas, estupendo con los cantantes, y ajustadísimo en los tiempos. García Calvo mima al Manojo, lo trata con un cuidado exquisito, y logra una función realmente emocionante y de notable acabado. Muy pendiente de los cantantes, sin duda supo imprimir a cada número el aire acertado, algo que en una función tan ecléctica en lo musical como es el Manojo, no es precisamente fácil.



Vayamos con la propuesta escénica:
Poco se puede decir ya que no se haya dicho antes, pero antes de empezar creo que es de justicia hacer mención al desaparecido Goyo Montero, uno de los principales responsables del éxito del espectáculo, cuyo dinamismo en las coreografías y transiciones, sin duda han sido y son las señas de identidad de la producción. La inspiración para el espectáculo se encuentra claramente en los musicales de Broadway, algo que casa perfectamente con el tono de la obra, siendo un acierto total, y que sigue funcionando con la misma frescura que lo hizo en su momento, y que dota de un empaque tremendo al espectáculo y que sin duda deja profunda huella en el espectador. Nuria Castejón encargada de la reposición de la coreografía, una vez más demuestra su solvencia realizando un trabajo espléndido, no hay discusión.
Emilio Sagi, firma la producción, de altos vuelos en la estética, con un buen uso del cuadro plástico y momentos de gran belleza. La escena del Dúo-Habanera posiblemente sea la más inspirada de toda la función, de gran poder evocador y que se ajusta como un guante al momento musical tan íntimo y nostálgico que se nos presenta. Todo funciona a la perfección en el espectáculo, tanto a nivel técnico como visual, aunque es de justicia decir, que la dirección de actores se queda un tanto pobre, siendo el resultado que algunos personajes se queden en la epidermis. Deberían pulirse algunos tics un tanto impostados en ciertos personajes, y apostar por unas interpretaciones más de verdad y menos "zarzueleras" eso sin duda haría crecer unos cuantos enteros el acabado formal de la función. Se trata de pulir cuatro cositas que chirrían un poco, y que tienen que ver con cierta forma de entender los textos en la zarzuela, que entiendo que ya no deben pasar por ahí, especialmente en los hablados en los cantables que en algunos momentos suenan ciertamente falsos, siendo más interesante una apuesta por la verdad actoral, más que por la tradición impuesta.
Esto que planteo no quita calidad al espectáculo, pero si que lo enriquecería y lo haría estar más en consonancia con los tiempos actuales.


Por lo demás poco se puede decir ya que el espectáculo ha sido ampliamente criticado y llevado a escena en múltiples ocasiones. Sin duda nos encontramos ante una apuesta de calidad, de belleza arrebatadora, emocionante en su acabado y que deja bien claro que la zarzuela es un género que cuando se representa como se merece es un espectáculo total en el que todas las disciplinas tienen cabida.
Me gustaría remarcar que en el teatro había mucho público joven, y que disfrutó muchísimo de la función, algo que me ha reconfortado enormemente, y que me hace pensar que no todo está perdido con nuestro género lírico. Sin duda el genio de Sorozábal tiene mucho que ver en esto... hoy vi que la zarzuela está viva, quizás sea un espejismo, pero reconozco que emocionó profundamente.




viernes, 11 de julio de 2014

La Del Manojo De Rosas, La Perdurabilidad De Nuestra Zarzuela

Adoro el Manojo, es una de mis zarzuelas de cabecera por varios motivos, su gloriosa música, su inspiradísimo libreto y su imperdurable frescura que después de ochenta años sigue con la misma vigencia que en la fecha de su estreno. Al Manojo le tengo un especial cariño ya que es una de las obras que mas he hecho en mis tiempos de escenario, por tanto siempre que me surge la oportunidad de verla no lo dudo. Este año la he visto dos veces, la producción del Teatro de La Zarzuela, y la que esta crítica me ocupa, que es la que actualmente se está representando en el Teatro Reina Victoria, y cada vez que la veo siempre descubro cosas, me río con alguno de sus chistes y sobre todo disfruto de la enorme partitura que Sorozábal compuso en la plenitud de su facultades. 
Este Manojo que disfruté ayer rezuma la esencia de la obra por todos los poros de sus bambalinas. El Manojo es un canto a Madrid, a sus gentes, su paisaje y paisanaje, y como fresco de la sociedad de la época, que en muchas cosas no ha cambiado tanto, funciona a la perfección. Sabiendo lo que iba a ver me acerqué al Reina Victoria con un solo propósito, disfrutar, y lo logré con creces. Lo sencillo es elegante cuando se hace bien, y el criterio se agradece. La ortodoxia no es sinónimo de caspa, es sinónimo de respeto, y si algo se saca de esta producción es eso, gran respeto por lo que Sorozábal , Carreño y Ramos de Castro proyectaron, y mucho amor por nuestro género lírico.
                         

Vayamos con el elenco, muy cuidado en general y muy homogéneo, netamente realizado por profesionales del género que conocen lo que hacen y que miman su trabajo.

Ricardo Pérez da vida a un inglés, muy gracioso, típico guiri sesentero con sandalias, calcetines y cámara en ristre. Pérez está muy simpático, el papel es breve pero saca mucho partido, y en su escena brilla como se merece.

Ricardo Muñiz da vida a Don Daniel, padre de Ascensión, sobradísimo de recursos vocales, Muñiz sigue demostrando el grandísimo cantante que es, dotando de mucha clase sus intervenciones vocales, y dando mucho empaque a su personaje, sobrio y muy en su sitio. Muñiz es y será con justicia una de nuestras figuras mas importantes de la lírica, algo que sigue demostrando con su oficio y conocimiento del género.

Belén Marcos da vida a Doña Mariana, correcta, muy elegante en sus intervenciones, aunque quizás un poco baja de tono. Cierto es que el personaje es desagradecido, Marcos cumple muy dignamente, y sus escenas están muy bien resueltas.

Manuel Aguilar, mayúsculo como Don Pedro Botero. Aguilar dota de gran energía y dinamismo a un personaje que otros actores no aprovechan, quedando completamente desdibujado. Imponente de tono y presencia, no pierde ni la mas mínima oportunidad para sacar partido a esta pinturita que Aguilar convierte en creación, algo que se agradece infinitamente. Cuidar los secundarios es crucial para el rodaje completo de un espectáculo. Sin duda un acierto la elección de Manuel Aguilar para este personaje donde demuestra la máxima que dice que no hay papeles pequeños, sino actores pequeños, en este caso actor muy grande, y papel que el convierte en grande.

             

Carlos Crooke como Capó y Alicia Montesquiu como Clarita. Fantásticos como no podía ser de otra manera. Crooke es uno de los Capó de referencia de la actualidad, se mueve como pez en el agua en un papel hecho a su medida, y que controla sin el mas mínimo problema. Montesquiu ofreció una Clarita, un tanto alejada del cliché habitual, pero acertadísima, en vez de la habitual interpretación espídica a la que estamos acostumbrados, sirvió una Clarita mas sentada, con grandes dosis de sensualidad y mucha sensatez, algo que va en consonancia total con un personaje que habitualmente está tratado de forma mas superficial que la que se nos presentó. Deliciosos en la parte musical, ofrecieron un Fox Trot y una Farruca excelentes, que hicieron las delicias del público. Los dos dúos cómicos del Manojo son posiblemente mis favoritos de nuestro género lírico. Sobresaliente pues para Crooke y Montesquiu.

Lorenzo Moncloa, sirvió un estupendo Ricardo, tanto en lo vocal como en lo actoral. Ricardo es un papel un tanto desagradecido para los tenores, pero Moncloa le da mucho empaque musical, afinadísimo, con potencia de voz, bello timbre y ajustadísimo con la orquesta, especialmente en el dificil Dúo con el barítono de letra imposible que siempre me maravilla cuando lo veo en escena.

Luis Varela inconmensurable como Espasa, para mi el mejor papel de actor que se ha escrito en una zarzuela. Varela campa a sus anchas en un terreno sobradamente conocido por el, está en su salsa y ofrece un festival de buen hacer sobre el escenario, graciosísmo y muy liberado de las ataduras que le imponen en otras producciones. Sus apartes son antológicos y su dominio del difícil texto que le ha tocado en suerte pasmoso. Espasa muerde, a Varela no le hinca ni un colmillo, conoce muy bien el papel y sin duda es uno de los mejores Espasas de la historia de la zarzuela. Aquí lo demuestra una vez mas, en una interpretación que da alas a su creatividad, le han dejado hacer, con muy buen tino, y el hace lo que el personaje pide, es decir carcajadas y solidez actoral, algo que Varela tiene con creces. Bravo para uno de los maestros de nuestros escenarios!!.  




                                    

Antonio Torres ofreció un esforzado y pasional Joaquín, con interesantes matices en lo actoral y mas que correcto en lo vocal. Sirvió momentos muy brillantes tanto en su Romanza como en el Dúo-Habanera. Torres de poderosos agudos controla muy bien su instrumento y sabe cuando debe lucirse. Antonio Torres tiene la facultad de transmitir mucha intensidad en sus intervenciones, algo que yo agradezco muchísimo en un cantante. Los tiempos de salir y cantar ya pasaron a la historia y Torres eso lo sabe muy bien. La parte actoral está muy conseguida, dota a su Joaquín de mucha galanura, pasión y ternura cuando la ocasión lo requiere. Trabajo el de Torres muy a tener en cuenta.

Para finalizar Hevila Cardeña como Ascensión. Soberbia sin concesiones. Cardeña posee un técnica envidiable que la permite abarcar este difícil papel sin el mas mínimo problema. La voz es redonda, completamente hecha, los agudos son de impresión y posee unos pianos bellísimos. Da gusto escucharla y repito lo mismo que en Bohème, estamos ante una cantante que dará mucho que hablar, productores de España, ahí hay calidad. ¿ Cuando la veremos en el Teatro De La zarzuela ? creo que ya va siendo hora. Voz grande de ampuloso sonido y bello timbre que no debe pasar desapercibido. Actoralmente está mas que correcta, creando una Ascensión mas sensible a la que estamos habituados, pero que no desentona en absoluto. ¿ Castiza ? si pero no empalagosa. Gran presencia escénica y una interpretación vocal de altura. ¿ Que mas se puede pedir?

                


Estupenda la orquesta, dirigida con gran tino una vez mas por el Maestro Enrique García Requena, que dotó a la partitura de mucha chispa, conciso en el gesto y con las ideas muy claras en cuanto a la lectura. Imponentes crescendo y gran sonoridad. Hay unos pequeños arreglos orquestales con piano que son preciosos, y que dado el momento en el que se desarrolla este Manojo un poco extrapolado en el tiempo, le dan mucho sabor y frescura a la producción, sobre todo durante el Segundo Acto.

Ballet y coro perfectos en sus intervenciones, dotando de un poco mas de empaque a esta mas que digna producción.

                   

Vayamos con la propuesta escénica:
Lorenzo Moncloa encargado de la dirección escénica, lleva este Manojo a unos tardíos Años 60, acertadísimo en el enfoque así como las pertinentes actualizaciones del texto. Se trata de una producción bastante ortodoxa, que huye del casticismo mal entendido, dirigida en un lenguaje naturalista, alejada de cualquier afectación y con mucha gracia. La obra es muy dinámica, tiene mucho ritmo y sobre todo es muy divertida, es decir, es todo aquello que el Manojo debe ser. Sencilla pero efectista escenografía y unas cuidadas luces, muy suaves y cálidas que dotan de mucho intimismo a algunos momentos, destacando la resolución tanto escénica como de iluminación de la Romanza de Ascensión, tratada con gran mimo por parte de Moncloa. Un diez para esta mas que digna producción que ofrece lo que tiene, ni mas ni menos, con gran honestidad, valentía y amor por tan excelso título.

                       

En resumen, un propuesta mas que estimable para los rigores del verano, aunque este verano esté siendo bien fresquito, que hará las delicias del aficionado, y que sorprenderá gratamente al que no conozca la zarzuela, se dio la casualidad que una de las personas con las que coincidí como compañero de butaca, nunca había asistido a una zarzuela, y como siempre ocurre en estos casos, salió encantado, eso es lo que necesita nuestro género lírico, público nuevo y joven que vea y entienda el género tal y como es. Yo si fuera vosotros no me lo perdía!!!!

sábado, 28 de diciembre de 2013

La Del Manojo De Rosas, Muchas Rosas Y Algunas Espinas


 La zarzuela es sin duda el género que mas amo, fue la zarzuela quien me acercó a la ópera en una derivación lógica,fue la zarzuela quien me hizo amar el canto lírico, y fue la zarzuela quien me dio de comer durante muchos años. En mi vida, ha estado presente desde que un buen día con dieciséis años, decidí gastarme parte de mi paga semanal en una entrada de gallinero, para ver de que iba esto de la zarzuela. Vi una Rosa Del Azafrán, y sufrí mi primera catarsis. Desde ese momento me aficioné y con el correr de los años, ante lo que significa y significó nuestro género lírico en mi vida, la siento como algo inherente a mi persona.

El pasado día 26 me acerqué al Teatro De La Zarzuela a ver el laureadísimo montaje de La Del Manojo De Rosas, dirigido por Emilio Sagi, y que desde su estreno en 1990 hasta el día de hoy sigue siendo un referente y un ejemplo de como se deben hacer las cosas en tan difícil género. Pues bueno, a pesar de la fama del montaje, de las múltiples reposiciones, y todo lo que rodea a esta producción, el menda que suscribe, zarzuelero de pro, y que se las da de medio entendido en el tema, no había visto este Manojo, algo que en 23 años desde su estreno, creo que no tiene justificación ninguna. Tenía muchas ganas de ver esta producción, así que de muy buen ánimo, me acerqué al Coliseo De La Calle Jovellanos, buena compañía, buena música y una buena producción ¿Que mas se puede pedir para el resacón post-navideño?.




La Del Manojo De Rosas, es una de mis obras favoritas, lo es por muchos motivos, el primero, su música, de un modernidad que todavía a día de hoy sigue sorprendiendo, lo segundo su inspiradísimo libreto al que considero uno de los mejores de nuestra zarzuela, y lo tercero, la perfecta comunión entre música y escena que se da en esta obra. El Manojo junto con La Revoltosa son desde mi punto de vista, los dos mejores ejemplos de música escénica de nuestro repertorio, casualmente El Manojo bebe mucho de La Revoltosa, por tanto se trata de la casualidad menos casual que existe . Su partitura aparentemente sencilla, encierra la elegancia de lo simple, tiene gran dificultad en lo vocal, y es sin duda un claro referente de la música de Sorozabal, el último gran revolucionario del género, uno de sus mas grandes compositores, y un inmenso músico injustamente tratado por componer zarzuelas y no obras mas "serias".




Empiezo con las rosas....luego vendrán las espinas, je je je.Este Manojo,  una vez visto y disfrutado, puedo decir, que es el montaje que mas ha influido en las distintas producciones de esta zarzuela que se han realizado después de su estreno. Es la producción que mas se ha copiado en los últimos años, y sin duda es y será, porque todavía no se ha mejorado, una forma referencial de entender nuestro género lírico. Esta producción casi Viscontiniana por lo milimétrico de todos los detalles, es una gozada visual que deja el espectador con una deliciosa sensación entre nostálgica y evocadora. Literalmente nos traslada a una calle del Madrid de los Años 30, muy movida,muy real y sobre todo muy documentada. Sagi llena esta calle de pinturitas deliciosas, en las que desde jovencitas emancipadas montando en bicicletas, hasta amorosas prostitutas se pasean, con pasmosa plasticidad, creando un microcosmos, cotidiano, entrañable y sorprendentemente conseguido. Esa fachada que recuerda a La Ventana Indiscreta, con sus casitas perfectamente detalladas, da un halo de realismo perfecto, que contrasta con el poético movimiento que se desarrolla en el escenario, casi se podría hablar de realismo mágico en algunos momentos, gracias a las sublimes atmósfera propuestas por Sagi, creadas con unas luces muy logradas, cuadros plásticos muy bien resueltos, y unas increíbles transiciones entre cuadro y cuadro, que casi nos transportan a Broadway.



El elenco está muy bien. Cesar Sánchez  correcto como Don Pedro Botero, dando una visión distinta de este personaje, pero que debido a los múltiples cortes de texto, pierde mucha entidad. El papel no da para mucho en el libreto original, aquí se queda en una pinceladita, para dar sentido al texto.Pilar Torriente pasa totalmente desapercibida como Doña Mariana, haciendo una creación bastante anodina, y poco refinada, de un personaje, que necesita de una buena actriz para dotarlo de algo de empaque, ya que resulta desagradecido, y si la interpretación  no llega, todavía desluce mas. Ricardo Muñiz, correcto como Don Daniel, lástima que cante tan poco, todos sabemos la gran voz que es, sin duda uno de nuestros tenores mas importantes. Ruth Iniesta y Carlos Crooke como Clarita y Capó respectivamente , funcionan muy bien como pareja, aunque  esté mas conseguido el trabajo de Crooke, estupendo en lo vocal, y contenido en lo actoral, con esa deliciosa naturalidad que es tan característica en su forma de trabajar . Iniesta,  está infinitamente mejor en lo vocal que en lo actoral, reconozco que la visión del personaje de Clarita que se da en esta producción, no me gusta mucho, demasiado histérica para mi gusto, y un tanto superficial. Mayúsculo el Espasa de Luis Varela, toda una lección de interpretación, todo le funciona, no hay ni un solo fallo en su composición del que posiblemente sea el mejor personaje que se ha escrito jamás para una zarzuela. Su Espasa tiene mucha gracia, habla con sentido, es muy honesto en sus recursos, y deja unos cuantos de sus famosos apartes marca de Varela, metiéndose al público literalmente en el bolsillo.



El Ricardo de (valga la redundancia) Ricardo Bernal, lamento decir que ni está ni se le espera. Flojísimo en lo actoral, y deslucido en lo vocal ante un papel que no le va nada para su voz. Se vislumbró un poquito de su buen hacer en lo musical en el Quinteto del último cuadro, pero fue tan leve, ya que el papel no da para mucho, que no consigue salvar los trastos.El Joaquin de José Julián Frontal, estupendo en lo vocal, tiene un timbre muy bello y muy claro. Destaco el solo final del Duo-Habanera, sin duda uno de los números mejor resueltos en lo escénico y en lo musical de toda la función. Su romanza, debido a los desafortunadísimos tiempos que llevaba la batuta no le permitió el lucimiento que se merecía. A pesar del poco apoyo por parte del Maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, consiguió un Joaquin mas que decente. En lo actoral está un poquito sombrón, faltándole algo de chispa, es una visión del personaje distinta, a mi no me molestó, pero a algunos no les entusiasmó.Para finalizar Carmen Romeu como Ascensión, soberbia en lo musical, no hay discusión, con una preciosa voz, unos filados de infarto y unos kilométricos agudos siempre y cuando se lo permitiese la mano, que como luego explicaré fue de lo peorcito de la noche. Romeu canta con gran sensibilidad, emociona con sus interpretaciones y tiene la partitura muy pero que muy pillada, sin duda una gratísima sorpresa, ya que no la conocía. En lo actoral está correcta, crea una Ascensión sensible, poco castiza ( Lo digo como algo bueno, hay que quitarle cierta pátina a la zarzuela), y muy cercana. Se le va el papel en algún momento, supongo que es falta de rodaje, no me molestó en lo mas mínimo, salí encantado con su creación, sin duda merece cantar mas en el Teatro De La Zarzuela.




Bueno ahora tocan las espinas....la primera y la mas notoria, la nefasta dirección musical del Maestro Miguel Ángel Gómez Martínez, tiempos imposibles, romanzas a toda mecha, que no dejaba ni el mas mínimo resquicio de lucimiento para los cantantes, un Dúo que practicamente ahoga a tenor y barítono, y un Preludio al Segundo Acto, con tremendos desajustes de volumen y un viento-metal desaforadísimo. No se hizo con la orquesta salvo contadas excepciones, como fue el Duo-Habanera. Gómez Martínez, parece no conocer lo que es dirigir música escénica, muchísimo mas preocupado por el foso que por el escenario, en vez de aunar los dos espacios, ignora uno en favor de otro. La suerte que tiene es la enorme musicalidad de los componentes del elenco, si los cantantes fuesen otros, los desajustes entre arriba y abajo serían muy notorios, por culpa de la batuta, sin lugar a dudas.




Otra espinita, es lo poco gracioso que está este Manojo, le falta un poco de chispa, La Del Manojo De Rosas es una obra de risas continuas, aquí no ocurre, e intuyo que todavía no hay la suficiente conexión en el elenco para hacer que la función sea redonda en lo actoral. El Segundo Acto está mas conseguido, fluye mas y es mas divertido. Creo que es una cuestión de rodaje, que se irá solventando según vayan haciendo funciones.




En resumen este Manojo es muy recomendable, por varios motivos, siendo su principal baza el estupendo plantel vocal, y la soberbia propuesta escénica. Se trata de zarzuela a lo grande, bien hecha, bien presentada y realizada con muchísimo criterio. Debo decir, que el Duo-Habanera, tanto por su interpretación, como por su presentación en lo escénico, es sin duda uno de los mejores momentos líricos de este año que se va. Solo por ese momentazo de ZARZUELA, así con mayúsculas, hace que el visionado de este Manojo sea imprescindible para el aficionado. Sin duda muy disfrutable, ya que las rosas son muchas mas que las espinas. Os lo recomiendo encarecidamente, la belleza plástica de esta producción sin duda la hacen muy apetecible. Si no os gusta.... pues me tiráis al Manzanares, que es un río mas castizo que un ocho y aquí paz y despues gloria.

*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego que me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible