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jueves, 19 de julio de 2018

Alberto Trijueque Pegalajar Nos Presenta Su Nuevo Proyecto



Alberto Trijueque Pegalajar (Madrid 1993) es uno de nuestros directores de escena mas jóvenes y con las ideas mas claras que conozco. Su interés por nuestra zarzuela me llamó la atención, y me animó a asistir a una representación de "Adios a La Bohemia" en la RESAD, de impecable factura e interesante lectura. Su compromiso con la lírica es mas que manifiesto, y por eso en cuanto me enteré de su nuevo proyecto me interesé inmediatamente por el. Nuestro director estrena el próximo día 24 en Nave 73 "Quijano", pieza como no podía ser de otra manera, vinculada al mundo de la música.
En esta entrevista Alberto Trijueque, nos habla de "Quijano" de sus motivaciones y anhelos como director de escena, de música y de teatro. Estoy seguro de que Alberto tiene mucho que contar en nuestros escenarios, y también que nosotros tendremos mucho que contar de él, si no me creéis... id a ver "Quijano" estoy seguro que me entenderéis a la perfección. 



DP-¿Qué tiene la lírica para que te llame tanto la atención como director de escena?

AT-Mi pensamiento lógico y mi trabajo como director de escena se nutre de imágenes. Pensando en la propia escenificación de una obra lírica, paradójicamente la música crea silencio, un silencio que es materia, un silencio que es carne.
Cuando abres una brecha en el silencio y te asomas por la cisura, habitas en un mundo transparente lleno de imágenes, te encuentras en los armónicos que resuenan entre las notas musicales.
Es lo que no oigo, ni veo a simple vista; es el hecho de tener que asomarme por el balcón del silencio a ese mundo suspendido en el tiempo, una epifanía individual, lo que me atrapa de la lírica.


DP-Eres un gran aficionado a la zarzuela, ¿Qué ofrece como género, y que crees que puedes aportar al mismo?

 AT-Las zarzuelas como se representan hoy en día en su mayoría, no deben de ser nuestras casas. Las nuevas generaciones que no hemos crecido con nuestros abuelos escuchando Zarzuelas, debemos librarnos de los estereotipos, ver en la Zarzuela su fuerza primigenia y radical.
Yo admiro a muchos artistas actuales, me han parecido excelentes los trabajos de Paco Azorín y Miguel del Arco en el teatro de la Zarzuela, que para mí han sido dos referentes, y la última producción “24 horas mintiendo” ha sido una revista fenomenal, para mí son luces en un mundo hipertrofiado y lleno de espectros como es el del género lírico español.
Como artistas debemos de ser muy cuidadosos con el hábito que nos vestimos, pues hoy son tiempos de quemar los testigos más que de cogerlos. 

Se deben abrir centros contemporáneos de Zarzuela, las instituciones por mucho que se empeñen no logran seguir la velocidad de la cultura contemporánea. La Zarzuela debe ser extirpada de sus lugares convencionales. En mi compañía, llamada OFF Lírico, no tenemos la panacea de la supervivencia de la Zarzuela ni del teatro lírico en general, pero simplemente nuestra mirada ajena y limpia hacia el género, es política y simboliza cambio.



 DP-Has dirigido también ópera, ¿cual sería la diferencia mas importante con respecto a la zarzuela a la hora de dirigirla?

AT-Pienso en Zarzuela y Ópera como géneros catalogados como tal, de una manera arbitraria, en su sentido más administrativo.
Encuentro mil y una diferencias y ninguna resalta más que la otra y una gran similitud, tanto la Zarzuela y la Ópera tienen un elemento predominante que es el discurso musical

¿Si le quito todo el texto hablado a la Tabernera del puerto deja de ser Zarzuela?
¿Si le meto un ritmo castizo a La boheme deja de ser Ópera?

La gran diferencia entre la Ópera y la Zarzuela, es que la Ópera ha evolucionado acorde a los tiempos. Por toda Europa nos encontramos Óperas estudios, gente joven haciendo Ópera, nuevas producciones… aquí siguen viendo la Zarzuela como un género musical frívolo de la antigua dictadura que ya no interesa, cuando tenemos en el repertorio Zarzuelas desde la época barroca te toda clase e índole, que son totalmente de una rabiosa actualidad.



DP-Cuéntanos un poco que es “Quijano”

AT-Para comenzar, diré que es una obra basada en Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes de teatro físico, en la que los interpretes no se expresan con palabras y en la que se fusiona en directo música del compositor Walter Niemann con música y espacio sonoro del creador Odin Kaban.

En Quijano nos centramos en la figura de Don Alonso Quijano, el hombre cuerdo, partiendo de la premisa que mientras Don Quijote de la Mancha vivía sus aventuras, Alonso Quijano, como otra entidad, se encontraba encerrado deambulando por un no-espacio, por la materialización psíquica de su total ausencia, debilitado, vagando sin tiempo y privado del mundo externo.

La obra comienza en el último capítulo de la novela, con Don Quijote enfermo en la cama, y vemos cómo Don Alonso, acompañado de una informe y vaga presencia arrancada de una de sus novelas de caballería, reflejo del dominio exterior de Don Quijote, que se convierte en Dulcinea, Rocinante, Sancho Panza, el Caballero de la Luna, los molinos de viento…deberá atravesar por las bodas del rico Camacho, los cueros de vino de la venta, la cueva de Montesinos, el Retablo de Maese Pedro…en su débil resistencia a la locura.




DP-¿Que te atrajo de esta obra para ponerla en pie?.

AT-En verdad no la elegí yo, fue mi primer encargo con presupuesto como director para el “IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes” y siendo estudiante, lo cogí sin más miramiento.
Entonces, me dieron un texto con unas anotaciones coreográficas-dramáticas de un tal Manuel Rosado, que en el año 1950 realizó una Pantomima sobre Don Quijote en Alcalá de Henares utilizando música de Walter Niemann, y me dijeron que lo volviera a reconstruir totalmente a mi modo, con carta blanca de creatividad, decidiendo coger el testigo de la pantomima realizando una obra de teatro físico en la que no se habla y encargándose Germán Labrador (Profesor en el Departamento de Música de la Universidad Autónoma de Madrid) de realizar una versión instrumentada partiendo de una selección de obras de Niemann para la puesta en escena, ya que Manuel Rosado no detallaba en su escrito qué obras eran, ni en que momento sonaban.

Enseguida pensé en Paula Castellano, escenógrafa con la que ya había trabajado en Adiós a la bohemia y en Elisa Forcano, una de esas actrices multidisciplinares que son capaces de robarte la respiración. Como Elisa aceptó, tenía entonces que buscar a un actor del mismísimo nivel y apareció en la ecuación Darío Sigco, que si una quita la respiración el otro se lleva hasta el alma. De la orquesta se encargó Germán, poniendo yo mi granito de arena con Odin Kaban, un excelente músico y creador de espacio sonoro que puso la vertiente electrónica a la pieza y que ha seguido trabajando conmigo en todos mis posteriores montajes y así espero que siga.

Gracias al Corral de Comedias de Alcalá de Henares, estuvimos una semana de residencia en el teatro haciendo que la obra evolucionará radicalmente, profundizando en las ideas, en los movimientos y uniendo totalmente la música electrónica con la de Walter Niemann.

Ahora nos encontramos, después de meses de investigación y ensayos con nuevo material en el festival ClasicOFF de Nave73, con un virtuoso al piano como es Fran Fernández y con muchas miras hacia el futuro.

Para todo el equipo, la función del 24 de Julio supone el estreno absoluto de la pieza.





DP-Dinos por que debemos ir a ver “Quijano”

AT-Aunque parta de Don Quijote de la Mancha, la obra en su esencia trata de una persona enferma a punto de morir.

Quijano no índice directamente sobre la realidad, pero nos acerca al abismo de la muerte y en el filo del acantilado, mirar hacia abajo es un acto muy humano, que nos vuelve más empáticos.
No es una obra ilustrativa sobre Don Quijote. Cada persona del público, individualmente, se asomará a un abismo totalmente diferente, nuestra obra carece de discurso, es un viaje propio y único, en el que el espectador debe completar el significado.


DP-¿Estás abierto a dirigir todo tipo de teatro, o tienes preferencia por la lírica en particular?

AT-Tengo y tienen los vinculantes a OFF Lírico fijación por la lírica y por toda obra que se centre en lo musical, como es en este caso Quijano.
Me encanta trabajar con las imágenes y el teatro físico, pero de momento, todos los proyectos que tengo pensados y firmados para el futuro son con la lírica.


DP- Andas mucho por Londres ¿Es tan diferente la forma de entender el teatro a como lo entendemos en España?

AT-En Londres existe más apoyo institucional y privado para las artes en general y eso hace que se invierta en marketing y haya multitud de ofertas, para que toda clase de personas vayan a los museos, al teatro, se hagan cursos, etc… en todas las obras que he ido el teatro siempre estaba lleno, en cualquier día de la semana.

Madrid, la ciudad en la que vivo, con todas sus dificultades, a mi ver ahora mismo está transitando una etapa bastante dorada, en cuanto a pluralidad de teatro para ver. Este año ha habido mejor programación en Madrid que en todo Reino Unido.

Apoyo al ayuntamiento de Madrid con la propuesta de JOBO, de la que soy un fiel defensor y consumidor y la entrada gratuita a los museos, de otra forma los jóvenes no podríamos ver tanto arte ni teatro, ni re-pensar el futuro de la cultura.

 


DP-Dime algo que te apetezca decir para finalizar la entrevista.


AT-La conclusión es que, a pesar de todas las dificultades, la Ópera y la Zarzuela van a seguir dando de hablar y otorgando a los espectadores momentos maravillosos.
Las nuevas generaciones tenemos valor, creatividad, empeño y constancia.
Solamente, uno tiene que estar comprometido hasta lo más hondo y hacer el teatro que siente. Las ideas deben ser radicales, con apertura, osadas y siempre honestas con uno mismo y en confrontación con el entorno. El teatro no puede ni debe ser un producto de industria, una mera ilustración de la vida, una decoración o distracción pasajera. No debe dejar a nadie indiferente. Las nuevas generaciones de artistas debemos mirar donde otros apartan la vista, somos los hijos de una crisis económica y espiritual, vivimos en un mundo
antropofágico en el que no tenemos nada que perder y en el que no tenemos nada que encontrar. El teatro y la música lírica me ayudan a desorientarme, vivir en lo ignoto, sin resolver ninguna de las grandes preguntas de la humanidad.

Muchísimas gracias por esta entrevista Jonathan / Desde La Platea.










lunes, 30 de abril de 2018

Amor Fati, O Cómo Llegué a Operarme de Glaucoma, Memorias De Una Directora De Teatro.

Casualmente me encuentro leyendo las memorias de un reconocido periodista, y lo primero que dice, es que no hay hecho mas presuntuoso que suponer que la vida de uno pueda interesar a alguien, algo con lo que estoy de acuerdo a medias, es decir, cuando la persona que plasma sus recuerdos ha tenido una vida interesante, o en la que ha aportado algo a la humanidad, como ejercicio de aprendizaje para el lector si que puede tener su validez, aunque también creo que nadie aprende de las experiencias ajenas o al menos en la misma medida que con las propias. Esto viene a colación de "Amor fati" que se está representando en estos momentos en Nave 73, que no deja de ser una historia autobiográfica sobre su propia autora y a la vez directora, Yaiza Ramos. Ante esta premisa, varias cosas son a tener en cuenta, no es sencillo plasmar la vida de uno en escena o en papel, sin que ciertas dosis de pudor nos invada o que el peligro de la idealización de la realidad nos lleve por unos vericuetos no deseados o inverosímiles, algo habitual en los textos autobiográficos, generalmente (no siempre) indulgentes con el protagonista de la historia o en el que se nos cuenta lo que se nos quiere contar como se nos quiere contar, es decir no necesariamente cercano a la verdad sino a la verdad del autor. Cuando me plateé asistir a esta función esa fue una de las primeras dudas que me asaltaron, pero reconozco que el hecho de que Ramos hubiese sufrido glaucoma, enfermedad poco conocida por mi, y que se nos fuese a contar eso, me resultó lo suficientemente atractivo como para ver que nos tenía que contar nuestra autora sobre su experiencia personal y vital ante dicha enfermedad, así que sin saber muy bien lo que iba a ver, y consciente de que el espectáculo está teniendo bastante éxito me acerqué ayer al teatro con ánimo curioso y esperando sorprenderme ante lo que parecía una apuesta arriesgada, y con mimbres alternativos, la experiencia resultó contradictoria como iré contando, pero sin duda alguna interesante.

                             

"Amor fati, o como llegué a operarme de glaucoma" es una pieza corta de Yaiza Ramos,  como mas arriba cuento, de tintes autobiográficos, en el que se nos narra la vida de nuestra autora, con un sentido del humor negrísimo, descarnado por momentos, en el que se mezcla de forma inteligente lo mas mas mundano con lo mas profundo, en un texto abundante en silogismos, reflexiones sorprendentemente enjundiosas, y un lenguaje muy bien utilizado, del que se pueden extraer muchas cosas, desde la psicología de nuestra autora, que se muestra muy patente, hasta las elucubraciones que uno mismo puede hacer sobre su propia vida, en el que una sólida estructura nos va desgranando hechos importantes de la vida de Yaiza Ramos y de sus progenitores. Hasta ahí todo perfecto, pero... hay varios problemas, el texto es ligeramente tramposo, y la cuestión del glaucoma se va diluyendo a lo largo de la trama , aunque si bien es la excusa del texto, no es el tema que trata, derivando en una oda a la vida de nuestra autora, de tintes excesivamente personalistas, y que por momentos decae en cuanto a interés dado la ampulosidad con la que son tratados algunos temas, bastante triviales para el espectador medio, relatados de forma excesivamente "épica" en su tratamiento. Recordé el inicio de "David Copperfield" y su famoso "De mi nacimiento" en no pocos momentos, con una salvedad, la vida de Copperfield no es la de Ramos, por tanto entiendo que en vez de centrarnos en los tintes mas personales y en este caso de menos interés, sería mas adecuado el centrarse en aquello que hace interesante su vida, es decir, el glaucoma y como se operó de dicha enfermedad, pero que no parece ser lo que mas le interesa contarnos a Yaiza Ramos en su texto, y si aquellos acontecimientos que rodearon su venida al mundo, así como aquellos que marcaron su vida. A ratos la confusión embarra un poco el mensaje, algo que como luego explicaré, no sé si es debido a la dirección escénica o al texto en si, y a ratos la genialidad asoma en ciertas escenas cercanas al surrealismo que son de lo mejor de la función, y que consigue atraparnos en su extrañeza tanto literaria como dramática. La obra también sirve como fresco de algunos sucesos relevantes de la historia de nuestro país como puede ser la muerte de Salvador Puig Antich, y algunos elementos de la cultura popular de La Transición, Camilo Sesto incluido.


                           

La obra se sustenta con cuatro magníficos actores, que realizan su trabajo con gran solvencia, dotando a la función de un alto voltaje interpretativo, aunque por momentos parecen estar un poco perdidos en la concepción de sus personajes, algo que no es culpa de ellos como luego contaré. Nos encontramos ante un texto netamente coral, en el que todos tienen su momento de lucimiento, llevando a cabo algunos actores varios personajes, de los que sacan oro puro, en líneas generales exprimiendo al máximo el material literario que tienen entre manos. 

Destaco del trabajo de Cristina Bertol la pulcrísima interpretación como alter-ego de la autora, en un trabajo de una ejecución técnica impecable, y una claridad de exposición realmente encomiable que engrandece un texto árido gracias a la intención dada a cada frase, llevando a cabo un personaje enfático y cargado de carisma muy bien perfilado, aunque algo frío en su concepción, intuyo yo que desde el prisma de la dirección mas que el de la actriz. Su primera escena, de gran dificultad, resulta un trabajo de naturalidad pasmoso, siendo la fluidez la nota mas característica de un personaje que necesita de una actriz de su envergadura para ser llevado a buen puerto.

Horten Soler resulta altamente satisfactoria en un trabajo arquetípico, plagado de frescachonería, y empaque, y que brilla mucho en su faceta cómica, siendo muy reconocible el personaje de madre de armas tomar, con un carácter endiablado y que dice las cosas según le vienen a la boca. Soler dota de gran humanidad a un personaje que puede resultar irritante, y que nuestra actriz hace suyo por derecho propio, resultando su creación espectacularmente peculiar que resulta fascinante por momentos, y con ecos de primerísima actriz que diría una antiguo, o lo que es lo mismo una actriz característica de las de toda la vida.

Montse Gabriel se encuentra absolutamente deliciosa en todos los personajes que le tocan en suerte, siendo su trabajo un ejemplo claro verdad escénica. Nos la creemos en todos sus personajes hasta tal punto que llegué a pensar que era realmente alemana, cuando después pasó al catalán reconozco que me dejó noqueado, y su vis cómica me resultó mas que satisfactoria. Sus apartes y momentos de escucha son realmente antológicos, y su implicación emocional es un factor muy a tener en cuenta, redondeando su trabajo de forma absolutamente fascinante.

Rodrigo Sáenz de Heredia, en un código quizás mas introspectivo que sus compañeras, se encuentra un poco mas desdibujado en el espectáculo, aunque también es cierto que las características de su personaje son menos "explosivas" que la del resto del elenco. Tiene momentos muy buenos, como es la retransmisión al mas puro estilo periodista deportivo de una escena, y su desmelene cantando, consiguiendo un aire de "que narices pinto yo aquí" muy conseguido y también muy de verdad.


                           

Vayamos con la propuesta escénica.
Ramos dirige el espectáculo, y si bien hay aciertos (muchos) también hay carencias, siendo la mas notoria, que nuestra directora por momentos se olvida del respetable, y da por sentado que se entienden cosas que no quedan en absoluto claras, y en esto incluyo el mensaje de la función. A esto hay que añadir cierto embarramiento escénico, en el que algunas acciones secundarias desdibujan las principales perdiéndose momentos de gran importancia y que desdibujan el resultado final del espectáculo. Unas acciones mas claras y simbologías mejor plasmadas sin duda harían crecer muchos enteros la función. No me quedó muy claro que pinta Camilo Sesto, ni que pinta Puig Antich aunque si es cierto que los dos momentos que planteo poseen mucho empaque escénico e interés, no acaban de estar integrados en el espectáculo ya que no se entiende por que están ahí, o lo que se nos quiso contar con ello. En general la obra resulta confusa y desconcertante por momentos resintiéndose la coherencia entre escenas y las transiciones. A su favor se encuentra un magistral uso del espacio escénico, y ciertas atmósferas muy bien conseguidas, y que funcionan como elementos separados, pero que en conjunto nos dan la sensación de un espectáculo poco homogéneo y un tanto caótico. Eché de menos mas intensidad dramática, ya que por momentos la asepsia lastra a los personajes, especialmente en el de la protagonista, y si bien es cierto que la premisa es la presentación de un trabajo escolar es el hilo de la función, esto no está reñido para que todo se nos narre con ese tono académico que sin ninguna duda lastra el resultado final. La sensación que me quedó es la de una función que bebe de otros espectáculos, "Eroski Paraiso" me pareció estar muy presente por momentos, así como cierto aire a La Cubana, pero que puestos en conjunto no acaban de cuajar, ya que líneas generales se queda en una mera imitación, pero que carece de la solidez necesaria para que resulte con la suficiente personalidad como para que no llegue mas allá que a las capas mas superficiales de los espectáculos que mas arriba comento. 
Ramos tiene un gran camino por delante, tanto como directora como dramaturga, pero su trabajo todavía no está lo suficientemente pulido habiendo fallos de enfoque importantes, sobre todo cuando el mensaje del espectáculo no queda lo suficientemente claro, principal premisa para llevar a buen puerto una función. Mayor claridad en la exposición y pensar que el espectáculo se hace para el público mas que para ella misma es lo que eché en falta.
La función se ve con agrado, es cierto, y se pasa en un suspiro, a lo mejor el problema está en mis expectativas, que iban por encima de lo que me encontré, ya que si bien es cierto que el estupendo plantel actoral salva a la función, las carencias a nivel dirección no acaban de redondear un espectáculo con muy buenos mimbres, y en los que a lo mejor, solo a lo mejor, un ojo ajeno (léase director) a las vivencias personales de la propia Ramos, hubieran dado el toque justo de distanciamiento que la función necesita.

*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible.

viernes, 17 de marzo de 2017

Eva Ha Muerto, No Es Bueno Que El Hombre Esté Solo

Eva ha muerto, que se está llevando a cabo en Nave 73, es una vieja conocida de los aficionados al teatro en Madrid. Anda por nuestras carteleras temporada si y temporada también desde hace tiempo y es de esos títulos que siempre me llaman la atención, pero que no había logrado ver. Me podía la curiosidad, sabía que la obra planteaba conflictos fuertes, y una impactante puesta en escena, pero poco mas conocía de la producción, así que esta vez me dije a mi mismo que no se me iba a escapar, y el pasado miércoles me surgió la oportunidad de asistir a una de las representaciones que se están llevando a cabo y ni me lo planteé. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el adagio popular, y sin duda Eva ha muerto es una dicha muy buena, epata y emociona a partes iguales, y sobre todo es una experiencia sensorial que no deberíamos perdernos. El teatro cuando se hace bien es una de las experiencias mas intensas que existen, y sin duda la noche del pasado miércoles cumplió con creces las expectativas que tenía puestas en la función.





Eva ha muerto con texto de César Augusto Cair, es un lírico monólogo, en el que Adán sobre la tumba de Eva nos cuenta la historia de amor vivida con su compañera, y la muerte de ésta. Para ello Cair se sirve de un lenguaje ciertamente elevado y profundamente poético, siendo el resultado bellísimo y duro a la vez, ya que el tremendo dolor que sufre Adán por la pérdida de su amada nos conmueve profundamente. Nuestro autor se sirve del amor, como sentimiento universal, para mostrarnos que realmente es lo que nos hace humanos, y el motor del hombre en su existencia. El Adán que Cair nos describe, va evolucionando desde el simiesco homínido que se nos plantea en un principio, hasta el ser completamente racional con el que se cierra el arco del personaje. Durante esta evolución nuestro protagonista cuestiona a Dios (un Dios planteado por Cair como implacable y castigador), se cuestiona a si mismo, clama contra la injusticia, y en definitiva nos plantea al respetable muchas dudas sobre nuestra existencia, que están plasmadas de forma magnífica en el texto, y en el que subyace la idea de que las vivencias que dan forma a nuestra vida, las buenas y las malas, nos hacen mas humanos, reflexivos y sobre todo mas profundos a la hora de interrogarnos a nosotros mismos sobre nuestra existencia. Eva ha muerto es un texto profundamente humanista, de tratamiento universal y con ecos de tragedia griega en su forma y contenido, que sin ninguna duda resulta muy revelador en muchos aspectos y de gran calado.





Nuestro Adán particular está llevado a cabo por Iván Hermés, desnudo de cuerpo y alma, en una valiente interpretación de grandes dificultades a todos los niveles, y que funciona sin problema en todos los códigos que plantea. Hermés basa su trabajo en una acertadísima composición corporal, con un personaje luchando continuamente con su tendencia a no andar erguido, pero que a medida que va evolucionando consigue dominar la querencia a lo simiesco. Esta definición corporal del personaje es crucial para la comprensión del mismo y del mensaje de la propia obra, Hermés consigue que lo entendamos perfectamente, algo que es mérito también de Andoni Larrabeiti, encargado del movimiento escénico, que sirve un trabajo milimétrico y un estudio muy profundo de los resortes expresivos del cuerpo humano.
Iván Hermés con una implicación emocional tremenda, y una esforzadísima entrega física, consigue que nos creamos a su Adán, que pasa por múltiples y difíciles estados de ánimo sin el mas mínimo problema, y con un recorrido emocional impoluto y muy de verdad, haciendo una magnífico uso de todos los recursos que posee, desde un interesante uso de la voz hasta una mirada que taladra al mas pintado y que nos deja clavados en el asiento, la sinfonía actoral con la que Hermés nos obsequia es interminable. El estudio del texto es mayúsculo, con un trabajo en el que prima la claridad de exposición y el sentido de todo lo que dice, no perdiéndose absolutamente nada de aquello que se nos plantea en Eva ha muerto. A esto hay que añadir una gran organicidad en todo lo que se dice, yendo en total consonancia la palabra con el cuerpo y con las acciones que se desarrollan en escena.
Iván Hermés se abre en canal para llevar a cabo un trabajo que no deja indiferente a nadie, apasionado y de gran profundidad, en el que se engloba todo aquello que hace que el teatro sea el arte mas vivo que existe. Hermés es pura Vida, entregado, fiero e impactante, y sin duda su labor es de primera se mire por donde se mire.





Vayamos ahora con la propuesta escénica:
César Augusto Cair además de firmar el texto firma la producción, y lo hace con gran acierto. El espectáculo tiene varias premisas interesantes. Me sorprendió el olor a manzanas según se entra en el teatro, algo que ya nos deja claro por donde van los tiros. Eva ha muerto es una experiencia sensorial,  muy bien planteada, elegantemente resuelta y de gran impacto desde todo ángulo. Cair hace auténticas maravillas en un escenario practicamente vacío, donde un montón de tierra es el único elemento escénico, logrando una función de gran fuerza visual y momentos de gran belleza. Las luces de Ángel Salamanca dotan de gran empaque al espectáculo y nutren de un atmosférico sentido de la teatralidad a la función, siendo el resultado a nivel visual muy estimulante e interesante.
César Augusto Cair dirige a su actor en un código extremado algo completamente lógico ya que nuestro Adán no puede plantearse desde otro ángulo, dada la gravedad de los conflictos que plantea, pero a su vez consigue que el personaje fluctúe por aguas mas calmadas cuando de los momentos mas líricos del texto se trata, logrando que el ritmo vaya por los derroteros exactos en cada momento, y consiguiendo dar el respiro justo al espectador para después continuar con la tragedia. Encontré la función con el pulso muy medido, y se nota que Cair ha escrito el texto, ya que todo se entiende a la perfección sin el mas mínimo problema, y todo se encuentra prefectamente justificado con precisión casi quirúrgica. Nos encontramos ante un espectáculo en el que se vislumbra un trabajo previo abrumador, y que me hubiese encantado ver en su proceso creativo. Eva ha muerto es una muestra clarísima de teatro sólido, bien hecho y mimado hasta la extenuación.




En resumen, una propuesta arriesgada y valiente, que va mas allá de lo meramente teatral, para adentrarnos en los vericuetos de la esencia del ser humano, todo ello desde un prisma cuidado y de tremenda efectividad teatral, consiguiendo sorprendernos, estremecernos y también emocionarnos de forma dura y directa, y sobre todo tremendamente honesta. Animaros a ver Eva ha muerto, os aseguro que no os dejará indiferentes!




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