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lunes, 10 de octubre de 2022

Mamma Mía! Fresca Y Novedosa Propuesta De La Madre Del Jukebox.


Mamma Mía! ha vuelto, y la verdad es que uno ya pensaba que este musical ya estaba agotado en nuestra cartelera, se ha hecho mucho, y con diferentes estándares de calidad, no siempre siendo los deseados. Cuando me enteré de su retorno no me pareció un acierto, ya que creía que poco más se podía hacer con esta obra, y como suele ser habitual en mí... me equivoqué. 

La semana pasada tuvo lugar el pase de prensa de la nueva producción, que se está representando en el Rialto, y he de reconocer que salí con muy buenas impresiones como iré contando, y una cosa me quedó clara, apelando al refranero popular solo puedo decir aquello de "hasta el rabo todo es toro". Mamma Mía! goza de muy buena salud, y se puede reinventar, y no solo eso, se debe hacer, para que se enriquezca el material original, y se actualice el montaje canónico, que además de estar muy visto ya se ha quedado un poco antiguo, dados los avances escénicos que se han producido en los últimos años, y que el montaje original tiene ya la friolera de 23 años.




 

Mamma Mía!, se estrenó en Londres en 1999, con libreto de Catherine Johnson, y música del icónico grupo sueco, que reinó en los top ten musicales de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado. La fórmula del musical es la del jukebox, aquel que se sirve de canciones populares, habitualmente de una formación musical o cantante en particular, para funcionar como hilo conductor a una historia. Hablemos de Jukebox, subgénero dentro de los musicales con grandes detractores dentro del mismo, y que a veces peca de oportunista, y poco inspirado en lo literario, de ahí su mala fama. Mamma Mía! no fue el primero, pero si posiblemente el de más alcance a nivel mundial, y el que dio el pistoletazo de salida a la moda, que parece no tener fin ya que sigue campando a sus anchas por los escenarios de todo el mundo. Algo tendrá el agua cuando la bendicen, y ciertamente Mamma Mía! es un jukebox por encima de la media, quizás porque cuando se creó el género no era una mera explotación como casi puedo afirmar que es ahora, y por aquello de que el que da el primero da dos veces. 

Es interesante entender que gran parte del éxito de la función sin duda recae en las canciones de Abba, suficiente reclamo como para llenar un teatro, pero no durante 23 años. Me explico, el encanto de la función es indudable, y la magnífica película de Phyllida Lloyd estrenada en 2008 con Meryl Streep a la cabeza, no han hecho más que acrecentar la popularidad de la obra, algo que ha a ayudado a su permanencia en vigor a lo largo de todo este tiempo. A esto hay que añadir un libreto francamente delicioso, basado ligeramente en la película de 1968 Buona Sera Sra. Campbell protagonizada por Gina Lollobrigida, uno de los grandes éxitos de "La Lollo" al otro lado del charco, y recordada comedia clásica. 

La función, ambientada en Grecia, nos cuenta una historia bucólica y entretenida, en la que una muchacha el día antes de su boda, decide invitar a sus tres posibles padres para de esta manera saber quien es su progenitor y que sea el que la lleve al altar. No entraré en más detalles ya que el musical es lo sificientemente conocido por todos como para que cuando veáis la función, al menos os suene de algo lo que en ella se cuenta. La cuestión no es lo que se cuenta, si no como se cuenta, y ese es otro de los motivos por los que la obra triunfó y sigue triunfando. Un ambiente vitalista inunda toda la función, así como cierta "sensualidad" mediterránea, que en la nueva producción se encuentra gozosamente potenciada, así como unos personajes carismáticos y simpáticos en grado sumo, son el cóctel con el que se hizo el pastiche, y que tan grato nos resulta ver. A esto hay que añadir lo bien integradas que están las canciones en el libreto, recurso no exento de retranca en algunos números, y que en ningún momento parecen forzadas o gratuitas. El resultado es una comedia ligera, optimista, con su punto de ternura, que sin duda como entretenimiento funciona a las mil maravillas, siempre desde un punto de vista amable, y con indudable posibilidades escénicas. La cuestión está en hacerlo bien, dándole su justa enjundia en los textos, manteniendo el ritmo, y sobre todo con la energía suficiente que precisa la función para que salgamos con ese chute de buen rollo que debe ser el musical, y por supuesto con las canciones puestas, que a fin de cuentas de eso se trata.



 

Vayamos con el elenco. 

Intentaré abreviar que el elenco es muy numeroso... a ver si lo consigo. 

Todos los pequeños papeles se encuentran muy bien servidos en la función, tanto las dos amigas de Sophie, interpretadas por Jennifer Lima y Elena Díez como el Eddie de Pep Guillem y muy especialmente el Pepper de Fran Moreno que se encuentran en el código exacto que el espectáculo pide. Por extensión logicamente el que más brilla es Moreno, en un papel que se encuentra muy bien definido en la disciplina de danza, y al que aporta las dosis justas de descaro que precisa. Brillante en su número con Mariola Peña. Moreno es una apuesta segura que nunca falla, como ya ha demostrado en varias producciones, muy especialmente en la magnífica "A Chorus Line" reseñada en su momento. 

Los supuestos padres son interpretados por Jaime Zatarain, Carlos de Austria y Lluis Canet, representando a Sam, Harry y Bill respectivamente. Es muy notorio el gran trabajo actoral que se ha realizado con ellos tres, funcionan sus escenas de maravilla, quizás en este momento sean las que mejor ejecutadas estén dentro del espectáculo, gracias a su indudable talento y buenas aptitudes para el canto. Zatarain espléndido, gran presencia, impecable cantando, y con un aire de galán clásico muy conseguido. Carlos de Austria me pareció el mejor de los tres en las partes habladas, con una comicidad natural muy conseguida e hilando muy fino en los chistes. Cómico elegante, actor sólido, y que dota de gran personalidad a su papel, siendo su trabajo pulcro, medido y lleno de matices. Por último Canet, el más payasesco de los tres, en un personaje un tanto estereotipado, muy bien defendido por nuestro artista, cargado de humanidad y verdad. Bill es la personificación de la bonhomía, sabiéndolo nuestro actor, y apostando de manera clara por ello. 

Gina Gonfaus y Jan Buxaderas, como Sophie y Sky, son lo que en una producción de teatro clásico podríamos denominar como "dama y galán joven". Ambos papeles no tienen mucha chicha, pero estos dos jóvenes artistas consiguen no pasar desapercibidos, ya que la calidad de su trabajo es indudable. Gonfaus, reconozco que una completa desconocida para mí, ha sido sin duda la gran revelación del espectáculo. Me pareció literalmente magnífica. Con una voz bellísima, cristalina, y sorprendentemente madura para lo joven que es, saca literalmente oro puro de sus intervenciones musicales, cantando con muchísimo gusto, gran sensibilidad y lo más importante mucho sentido. Gonfaus transmite mucho cuando canta, llegando en algún momento a emocionarnos, su primera intervención ya deja claro por donde van los tiros siendo su trabajo a nivel musical impecable. A nivel actoral deliciosa, muy segura, y con mucha entidad, algo que en un papel de estas características se me antoja una hazaña, pero es que amiguitos, Gina Gonfaus tiene "algo" que uno no sabe muy bien describir, pero que se ve a kilómetros, no me cabe la menor duda. Jan Buxaderas que ya demostró su valía en Grease, se reafirma aquí con un personaje quizás menos comprometido, al que dota de gran personalidad. Adecuadísimo en el físico, acertadísimo en lo coreográfico, y bien servido en lo musical, el trabajo de Buxaderas no pasa en absoluto desapercibido, siendo un caso claro de lo que la nueva cantera de artistas de musical pueden ofrecer en nuestros escenarios, en los que el concepto de "artista total", ya es un hecho y no una excepcionalidad. Gina Gonfaus y Jan Buxaderas vienen pisando fuerte, no hay discusión. 

Mariola Peña e Inés León como Tanya y Rosie respectivamente. Ambas correctas, hay que decir que brilla más Peña, pero creo que es una cuestión de rodaje. Inés León todavía no ha encontrado el sitio en el espectáculo, y su comicidad, que debe ser explosiva, todavía se queda un poco corta. Rosie es de rompe y rasga, y ese poso es el que le falta al papel para que funcione el cien por cien de sus posibilidades. En lo musical absolutamente espectacular, en un personaje bastante grave en cuanto a tesitura, y que defiende de maravilla, incluso en sus momentos más comprometidos. Hay que reconocer que en su número principal si que se vislumbran las posibilidades del papel y que esa es la vía que debe tomar. Mariola Peña acertadísima, dota del glamour necesario al personaje, moviéndose con gran soltura en escena, atinadísima en las coreografías, y ácida en sus comentarios, así como un elevado nivel musical, con una voz que se adecúa a la perfección al personaje. Es necesario decir, que este Mamma Mía! posiblemente sea el mejor cantado en nuestro país, ya que el nivel musical de la función es francamente alto en todos los artistas, siendo el tratamiento de la obra a este nivel cuidado en grado sumo. 

Verónica Ronda como Donna. Hay que reconocer la valentía de Ronda abordando un papel que parece estar ligado de manera indisoluble a Nina. Nuestra actriz cumple con creces ante el desafío, haciendo el papel suyo en todas las disciplinas, brillando mucho tanto en la parte actoral como en la musical. Su instrumento sólido, perfecto tecnicamente hablando, de timbre muy personal, y manejado perfectamente, consigue deslumbrarnos en cada uno de los temas. Obviamente es en "Va todo al ganador" con letra cambiada, como casi todos los temas del espectáculo, donde más se luce. Ronda sabe plasmar perfectamente cada estado de ánimo en sus intervenciones musicales, cantando con gran inteligencia y sensibilidad o carácter cuando la partitura lo pide. Sin dudas su trabajo a nivel musical es de enorme calidad, y nos encontramos ante una gran cantante. En lo actoral no se queda a la zaga, aunque si es cierto que el papel funciona mejor a partir del segundo acto, dotándolo de indudable empaque y carga dramática en las partes más sensibles del musical. Muy matizada, con cierto aire de "mujer al borde de un ataque de nervios" muy acertado, y que enriquece mucho al personaje. Se puede considerar un gran acierto de cast, ya que el papel de indudable responsabilidad está espléndidamente servido.



 

El conjunto, muy completo y acertado, dónde más brilla es en las espectaculares coreografías de Iker Karrera, de las que luego hablaré. Todo el elenco se encuentra en un nivel muy alto, energéticos en grado sumo, y lo que es más importante, todos a una en los bailes, precisos y con gran capacidad para revolucionar al respetable en el patio de butacas. Vocalmente también cumplen sin problema en una función en la que los coros son abundantes y muy importantes en el desarrollo del espectáculo.

Joan Miquel Pérez, al frente de la orquesta, consigue una función muy dinámica, con una lectura particular y acertada de la partitura, que acompaña perfectamente lo que ocurre en escena, con gran sentido de la espectacularidad, medido en los tiempos, y de indudable regusto teatral.



 


El espectáculo lo firma Juan Carlos Fisher, y ante todo hay que destacar la estupenda dirección de actores que nos encontramos en él. Fisher parece conocer muy bien el material de base, lo que le permite matizar el texto a su antojo, consiguiendo superar todo lo hecho hasta ahora en nuestro país con la obra. Me sorprendió muy gratamente la solidez del espectáculo, con unas escenas muy bien ensambladas entre los actores, de gran ritmo, ágil y muy tierna en su acabado. Todos los personajes se ven enriquecidos, aunque todavía hace falta un poco de rodaje en la comicidad durante el primer acto, pienso repetir, y me interesa mucho ver como van evolucionando los personajes, especialmente Tanya y Rosie. Esto que planteo no es obstáculo para que la versión que se nos ofrece, no pueda verse más que como una notable mejora con respecto a otras producciones, siendo el resultado muy fresco y con un tratamiento novedoso dentro de que nos encontramos ante un título muy conocido. En lo visual, una vez más como ha sido en los musicales que llevo vistos lo que va de temporada, nos encontramos ante una función de relumbrón, espléndidamente servida, con una espectacular escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda, acorde con los tiempos que corren, que ofrece gran dinamismo al musical y de impactante acabado. Hay que hablar de coreografías, ya que es uno de los platos fuertes del espectáculo y posiblemente aquello que más me llamaba la atención. La propuesta a nivel coreográfico es completamente renovada y sin duda uno de los mayores aciertos del musical, Iker Karrera acierta de pleno en su visión del espectáculo, en un trabajo en el que la influencia de las danzas griegas es muy notoria, así como una visión arrebatadoramente moderna, que aúna espectacularidad y sensualidad nada soterrada, dotando de gran frescura y sugestiva plasticidad al espectáculo. 



Este Mamma Mía! me ha parecido una de las grandes sorpresas de la temporada, reconozco que no iba predispuesto a encontrarme un espectáculo que me contara algo nuevo, y que si bien es cierto a medida que se nos iba dando información sobre lo que se iba a ver en el Rialto mi interés fue aumentando, pensaba que la obra no daba más de si. La realidad es que se ha obrado el milagro, siendo la propuesta más que recomendable, y disfrutable a tope. Mamma Mía! ofrece creo que más de lo que el material de base tiene, ya que el empeño por mejorar y enriquecerlo es notable, y sin duda afortunado. 

jueves, 3 de octubre de 2019

La Jaula De Las Locas, Gloria, Pelucas Y Tacones.

Ayer asistí al pase de prensa de "La jaula de las locas"  el título que más me apetecía de la presente temporada, entre otras cosas porque se trata de una de mis partituras favoritas de todo el gran repertorio musicalero, y porque además ya iba siendo hora de que se volviera a hacer en nuestro país, ya que la última producción que se hizo de este musical fue casi hace 20 años, con Andrés Pajares y Joaquin Kremel al frente. "La jaula" tiene muchas posibilidades a todos los niveles, y se me antoja una función muy adecuada para estos tiempos en los que el fantasma de la intransigencia pulula con más fuerza que nunca, y en los que ciertos discursos están calando en nuestra sociedad alarmantemente. La función que ya se presentó en Barcelona la temporada pasada, con mucho éxito y muy buenas críticas por cierto, cuenta con un elenco de campanillas encabezado por Àngel Llàcer, que se me antojaba perfecto para el papel protagonista. A esto hay que añadir el diferente material gráfico que había visto sobre el espectáculo que ya me indicaba por donde iban los tiros, aumentando mi interés por la función, y por ende mi expectación. Ayer fui al teatro con mariposas en el estómago, lo reconozco, iba a asistir a un musical legendario, icónico, y que en su momento tuvo una enorme carga simbólica, y que en esta versión prometía diversión a raudales, y la más pura evasión en el buen sentido de la palabra. La noche fue gloriosa... no hay otra, saliendo un servidor de ustedes flotando del teatro, y tarareando las pegadizas canciones que compuso el simpar Jerry Herman, que sin duda se encuentra en mi triunvirato de compositores favoritos, y que jamás defrauda con su música.



 La Jaula De Las Locas de Jerry Hermann y Harry Fierstein se estrenó en 1983 y varias cosas son curiosas de este soberbio show. La primera de todas, en la noche de su estreno la crítica dijo que había nacido muerto, que su música estaba anticuada, y que no le vaticinaban ningún éxito. Seis premios Tony y cientos de representaciones a teatro lleno avalan que los críticos la mayoría de las veces no acertamos ni a la de tres. En 1984 Rock Hudson declaró publicamente que tenía SIDA, y entonces cundió el pánico entre los homosexuales, una ola de conservadurismo azotó a la sociedad estadounidense con actitudes muy críticas hacia el mundo homosexual, principal víctima de la enfermedad en aquellos tiempos. Una vez mas los pájaros de mal agüero dijeron que el final de La Jaula De Las Locas era un hecho, pero se equivocaron de parte a parte y el famoso " Yo Soy Lo Que Soy" canción principal de la obra se convirtió de forma casi instantánea en un himno entre la comunidad gay. La partitura, arrolladora a todas luces, incluye espectaculares números de inspiración clásica, y una desbordante alegría que le dan un tono festivamente arrevistado, que unido al divertidísimo libreto, basado en la película francesa del mismo título estrenada en 1978, formaron un tándem delicioso, que resulta desternillante y de gran nivel musical a la vez. Los avatares de una pareja de homosexuales "de toda la vida" para que los padres de la novia del hijo de uno de ellos no se enteren de la realidad de lo que ocurre, da como resultado una serie de equívocos desopilantes y que sin duda hacen a este título imprescindible dentro del repertorio. Jerry Herman experto en grandes personajes femeninos del Broadway clásico, teniendo en su haber Hello Dolly!, Mame y Dear World entre otras, dio vida a su última gran diva escénica en La jaula de las locas, para que curiosamente la interpretara un hombre, ya que sin ninguna duda, si hay una diva musicalera es "Zaza" conocida en su casa como Albin.



Vayamos con el elenco.

Dentro de los secundarios destacan Oriol Burés como Francis, con buen sentido de la comicidad, y muy contenido, y Anna Lagares como Jacqueline, con un instrumento lírico muy interesante, y dotando de mucha presencia a un personaje no muy desarrollado en el libreto. 

Roc Bernardí como Jean-Michel y Lucía Madrigal Cuadra como Anne, se complementan a la perfección, brillando más el primero por extensión, y por el estupendo dúo con Iván Labanda con el que nos obsequió al respetable. Bernardí perfecto de tono resulta muy creíble en su interpretación, especialmente en el vínculo que tiene con su padre, conseguidísimo, aportando además una estupenda presencia escénica que aporta galanura al personaje. Vocalmente acertadísimo, en un puro código musicalero, bien matizado y de bello timbre. Lucía Madrigal Cuadra, perfecta en su composición, da todo lo que el papel ofrece, que si bien es cierto no es mucho, nuestra actriz aprovecha sin problema, no pasando desapercibida. 

José Luis Mosquera como Edouard Dindon y Ana Cerdeiriña como Marie Dindon. Solidísimo Mosquera en un personaje con el que demuestra su ductilidad como actor, y cuya salida resulta impagable dado el conseguidísimo parecido con cierto político patrio que no desvelaré. Ana Cerdeiriña, resulta el complemento perfecto a Mosquera, menos intransigente que su marido, y de lacónica comicidad, especialmente en un número endiablado en el que una vajilla un tanto peculiar tiene mucho que ver. 

Ricky Mata como Jacob.
Una de las estrellas de la noche. Mata deslumbra en un bombón que parece haber sido escrito a su medida. Nuestro actor al que ya he visto en otras producciones, una vez más demuestra su maravilloso trabajo a nivel corporal, llevando a cabo una auténtica creación, de muy personal ejecución, y arrolladora comicidad. Nos apetece llevarnos a Jacob a casa y que sea nuestra doncella particular, produce hilaridad y ternura a partes iguales, resultando su trabajo delicioso y absolutamente redondo en toda su extensión. Lapidario con el texto, rabiosamente divertido, y con unos mutis de órdago, reconozco que me cautivó desde que salió a escena, tanto por su entrega como por sus capacidades como artista, peculiar y tremendamente carismático. 

Ivan Labanda como Georges.
Estupendo y con el papel muy bien enfocado, demostró una solidez indudable en lo actoral, y una más que solvente interpretación vocal. Labanda las da todas en lo musical con elegancia y exquisito fraseo, así como una bonita voz, muy adecuada para el personaje. Georges es un papel difícil que a menudo se queda en mero servidor de los chistes de su compañero en escena, no siendo así en este caso, ya que nuestro actor hace suyo el personaje por derecho propio. La composición de Labanda se basa en un personaje sensible, elegante y con una química irresistible con Llàcer, estando su trabajo cargado de verdad en todas sus intervenciones. 

Àngel Llàcer como Albin.
Llàcer se abre en canal, generoso y explosivo, para servir un festival de todo aquello que hace grande a su personaje. Su Albin resulta entrañable hasta el delirio, y muy humano, dentro de su neurótica personalidad. El control de los tiempos escénicos resulta admirable, haciendo con el público literalmente lo que le da la gana, que come de la mano de nuestro artista a su antojo, dejándose llevar por su arrolladora personalidad. Llàcer se mueve como pez en el agua en el contacto directo con el respetable, y resulta soberbio en escena, jugando, arriesgando y diviertiéndose lo indecible, mientras revolotea por el escenario de forma cautivadora y con aires de gran diva. Cuando Albin se convierte en "Zaza" aparece la gran vedette, cargada de empaque y acertadísima en el gesto grande, con desplante puro Broadway, y brazos hipnóticos que nos llevan a las grandes del teatro musical más clásico. Si algo caracteriza su trabajo es una brutal entrega, que arrastra a todo el elenco con él, en un derroche de comicidad, frescachonería y descaro. Musicalmente igual de acertado que en lo actoral, con una interpretación muy bien medida e inteligentemente dosificada para no desfondarse antes de terminar el espectáculo. La voz suena perfecta, matizada y cargada de intención, y lo que es más importante con la misma dosis de verdad que cuando actúa. Ver a Àngel Llàcer en escena, es ver un ejemplo paradigmático de artista total, particularísimo y lo que es más importante, disfrutando de su trabajo hasta lo indecible.



Conjunto, este caso "Pajaritas", que así es como se llaman en la función, de altísimo nivel. No nos encontramos ante un mero coro que canta y ya está, sino ante un conjunto de artistas multidisciplinares que cantan, bailan e interpretan de forma fantástica, y que cada uno tiene una personalidad bien definida dentro del espectáculo. Las coreografías, de gran dificultad y excelentes resultados, vienen firmadas por Miryam Benedited, y son ejecutadas de forma brillante por nuestras pajaritas, llegando lo que planteo al paroximo, en el momento en el que literalmente se encuentran dentro de "La jaula". La obra de grandes dificultades para el conjunto, abundante en coros, y nada fáciles por cierto, se ve enriquecida gracias al buen hacer de un acertadísimo conjunto, esplendidamente elegido en su totalidad.

La orquesta fue dirigida por Andreu Gallén, con gran sentido de la espectacularidad, y de la teatralidad, en una relectura de la partitura acorde con los tiempos actuales, menos sinfónica que la original, y  un poco más canalla, especialmente en los números más cabareteros, algo que sin duda es un acierto y va en perfecta consonancia con la estética del espectáculo y el aire que se le ha dado a todas las escenas. 



Àngel Llàcer y Manu Guix firman la función acertando de plano de principio a fin. Nuestros directores sirven una función deslumbrante, perfectamente contada, y de muy personal ejecución, en la que el sentido del espectáculo se encuentra muy agudizado, y con una factura muy Broadway en su acabado final. En esta Jaula, se pasa por el musical, la revista y el vodevil, transitando entre estos tres géneros la función de forma admirable, con gran conocimiento de todos y cada uno de los palos que se tocan, y fundiéndose a la perfección entre ellos de forma natural y practicamente imperceptible. A nivel actoral se encuentra muy equilibrada partiendo de un concepto extremado en los personajes, tal y como mandan los cánones del musical en aquellos personajes que así lo requieren, y optando por la naturalidad en el resto. los vínculos se encuentran perfilados de manera muy notoria, y todas las escenas se encuentran en su punto justo de sazón, siendo el resultado una suerte de tobogán de intensidad variable y calculada al milímetro, que funciona como el mecanismo de un reloj, no aburriendo en ningún momento y fluyendo absolutamente todo de forma perfecta. La función consta de múltiples aciertos estéticos resultando de gran belleza en muchos momentos, sirva como ejemplo el bello baile a contraluz de Georges y Jean-Michel, y la apuesta pretendidamente kitsch y colorista, va en perfecta consonancia con el espíritu del espectáculo, ligero, alegre y deliciosamente "queer". 
Es destacable el mimo puesto en todos los pequeños detalles que acontecen en escena, donde todo el mundo tiene algo que hacer y en el que las acciones secundarias enriquecen a las principales, a base de pinceladitas cargadas de humor, y en algunos casos ironía, que me aventuro a afirmar que son puro Àngel Llàcer, por su fondo y forma.
No hay duda de que tanto Guix como Llàcer saben perfectamente lo que tienen entre manos, controlando cada cosa que ocurre en la función de forma muy perceptible y muy gratificante. Podría hablar de esos telones que son pura revista, de esos mutis al más puro estilo de la alta comedia, e incluso podría hablar de la magia que desprende todo el montaje desde que se levanta el telón, pero prefiero que el espectador lo descubra por si mismo y se maraville ante la soberbia propuesta que se está representando el Rialto.
Nos encontramos ante una función de altísimo nivel, de lo mejorcito que se ha hecho en los últimos tiempos, cuyo principal cometido es hacer gozar al respetable, en un canto a la vida y al disfrute, glorioso y plagado de pelucones y tacones de vértigo. Durante dos horas y media uno piensa que el mundo es un lugar mejor, y cuando sale del teatro el buen rollo que La jaula de las locas destila nos lo llevamos puesto. Función hermosa por los cuatro costados, vital y que es TEATRO en estado puro. A mi todavía me dura el subidón... y aviso que pienso repetir. 




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martes, 31 de octubre de 2017

Nada Es Imposible, El Mago Pop Vuela Alto.

Según la RAE, ilusionismo significa "arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales". El ilusionismo en España está muy denostado, y en ciertos círculos se considera un arte de segunda, mas propia de relleno en espectáculos de variedades y cumpleaños y bautizos, que lo que realmente es, una sacrificada disciplina, con grandes posibilidades escénicas, y que sin duda bien ejecutada resulta un entretenimiento de primera que hace las delicias de todo tipo de públicos.
De un tiempo a esta parte la magia en España está sufriendo cambios acercándose mas a los grandes espectáculos que se pueden ver en Estados Unidos, donde el sentido del show y la espectacularidad están mucho mas marcados, y van mas allá del mero juego del mago con un mazo de cartas y un tapete verde, no se me entienda mal, no critico este tipo de magia, sino que expongo que son espectáculos diferentes, los dos igual de válidos, aunque quizás enfocados a públicos diferentes, y dos formas de entender la magia, una mas teatral y con un concepto de show mas presente, y la otra mas intimista y quizás mas pura en su esencia.
A mi me encanta la magia, y creo que realmente tiene interés para el gran público. La cuestión está en conseguir sorprender al respetable con los trucos y que la calidad del espectáculo dignifique el difícil arte del ilusionismo, poco a poco lo estamos consiguiendo, y tengo la sensación de que la magia está de moda, al tenor de como anda la cartelera con este tipo de espectáculos.



Nada Es Imposible, es el nuevo espectáculo de Antonio Díaz, El Mago Pop, y que en estos momentos está reventando la taquilla del Teatro Rialto, de forma mas que justificada y entendible según iré desgranando en esta crónica.
Reconozco que Antonio Díaz ya me conquistó en su anterior esepectáculo, La Gran Ilusión. Desconocía a este mediático mago, ya que practicamente no veo televisión, y para según que cosas parece que vivo en Marte. La cuestión es que aquel día que asistí al teatro sin saber muy bien que iba a ver, me encontré a un carismático personaje de una pasmosa conexión con el público y que entendía la magia de una forma muy teatral, y en la que los medios técnicos eran igual de importantes que los recursos que netamente se le dan por sentado a los ilusionistas. Vi tres veces el anterior espectáculo, y me fascinó por igual cada vez que lo vi. En cuanto me enteré de la nueva producción no veía la hora de echarle un vistazo, ya que la cosa prometía bastante, al tenor de las noticias que me iban llegando sobre el espectáculo y que resultaron ser ciertas en su totalidad, siendo el resultado la mar de satisfactorio como ya me veía yo venir.




Nada Es Imposible es una vuelta de tuerca a lo grande sobre el anterior espectáculo de Antonio Díaz, donde todo se hace mas espectacular, mas teatral, y sobre todo mas mágico, consiguiendo epatar al respetable varias veces durante la función, siendo un entretenimiento de primer nivel con interés desde múltiples ángulos, y con resultados estimables en líneas generales.
Para sostener el espectáculo es imprescindible la personalidad de nuestro mago, que va ganando enteros con el tiempo, y que quizás va dejando atrás la imagen mas tierna que tenía, para utilizar la retranca, que tan bien le funciona, como recurso de comicidad y de enganche con el público, que entra al trapo suavemente y sin poner ni la mas mínima resistencia. El Mago Pop hace con nosotros literalmente lo que le da la gana, de forma inteligente, velocísimo en las respuestas, y con una capacidad de improvisación mas que respetable, llevando a cabo un trabajo que entronca con lo actoral de forma muy directa y acertadísima. Antonio Díaz, además de ser un mago de gran solvencia es un estupendo comunicador, y un eficiente encantador de serpientes, algo que es casi mas importante que los trucos en si, el mago no solo debe hacer magia, sino que debe convencernos de que la está haciendo, y sobre todo debe conseguir que dejemos engañarnos por él. Para ello la conexión mago-público debe ser perfecta, algo que el Mago Pop consigue con creces de forma deliciosa, medidísima con ingenio y control absoluto del escenario.



No pienso destripar absolutamente nada del show, se debe ver virgen de toda información para de esta forma disfrutar mas y mejor de la función, aunque hay varias cosas de la producción reseñables y que intentaré exponer sin hacer "spoilers" pero para que os hagáis una idea del espectáculo.
Visualmente, Nada Es Imposible, gana empaque y fuerza visual con respecto a la anterior producción, y en cuestiones de presupuesto se ve ampliamente superado, siendo el resultado de primera magnitud y con una mas que destacable prestancia visual, especialmente en la parte de la iluminación, algo indispensable en los espectáculos de estas características, y que en este caso dan a la función el toque justo de espectacularidad así como la dosis exacta de disimulo en cuanto a la resolución de los trucos, que por muchas vueltas que se le de, y mirad que me pasé media función intentado descifrar los intríngulis del asunto, resultan en su mayoría practicamente imposibles de descubrir.

Nada Es Imposible está dirigido por Mag Lari, siendo un acierto total en líneas generales la labor de dirección, dotando al espectáculo de un sentido de la teatralidad importante, y que resulta ya una marca de la casa en los shows de nuestro mago. El trabajo que se barrunta detrás de esta producción me parece ímprobo, porque absolutamente todo en la función está ajustado de forma milimétrica, y cuadra a la perfección lo técnico con lo "mágico" siendo asombroso el nivel conseguido en este ámbito. Por otro lado hay que destacar el ritmo de la función ligero y adecuadísimo en las transiciones entre número y número, algo crucial en el desarrollo de un espectáculo de magia. Mag Lari sirve momentos de gran potencia visual, consiguiendo un espectáculo cargado de magia teatral, no solo la que el ilusionista ofrece, sino la que los recursos escénicos del espectáculo ofrece y que la convierten en una experiencia sensorial y participativa de resultados conseguidísimos.



En resumen, Nada Es Imposible, es un entretenimiento familiar, bien presentado, bien vestido,  de una resolución impecable, y con una voluntad muy clara de dignificar la magia convirtiéndola en un gran espectáculo. Su mayor atractivo sin duda se encuentra en la figura de el Mago Pop, pero, el envoltorio no se queda atrás dando al show un empaque mas que notable y un espectacular acabado formal bastante por encima de la media de este tipo de producciones en nuestro país, y lo que es mas importante, consiguiendo que nuestros problemas del día a día se queden en la puerta del teatro por la hora y media aproximada que dura la función, y que creamos que la magia existe, a fin de cuentas el teatro consiste en eso ¿no? .





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lunes, 3 de julio de 2017

Marc Vilavella Nos Habla De Olviden Broadway

El próximo 10 de julio se va a llevar a cabo en el Teatro Rialto un acontecimiento único. Olviden Broadway, Versiones y Perversiones, que como dicen en su promoción se trata de "un homenaje realizado desde el juego, el virtuosismo y el humor. Será un concierto teatralizado en el que convive el musical “de allí” y el musical “de aquí”. Será un calidoscopio delirante de versiones y perversiones que propone una mirada sobre el género abierta y creativa".


Me surgió la oportunidad de charlar con Marc Vilavella el director del evento, y he aquí el resultado de aquella charla en la que se nos explica de que va Olviden Broadway y se nos habla del proceso creativo de un espectáculo que sin duda será un acontecimiento para los que amamos los musicales. Espero que os guste, y sobre todo que os animéis a verlo!!!











D.P.- ¿Como definirías Olviden Broadway?
M.V- Basicamente un concierto de musicales, con varios añadidos que lo separan de los conciertos que habitualmente vemos. Aquí partimos de que todo esté tratado con mucha teatralidad, y que este homenaje parte de usar los referentes, para hacer otras cosas, para reconvertirlos, descontextualizarlos y ponerlos al uso de diferentes actos creativos, y diferentes juegos que proponemos en cinco bloques diferentes.

D.P.-¿Como surgió el proyecto Olviden Broadway?
M.V.- Surgió de una conversación con Rafa Romero. El embrión de este concierto es la representación que se hace cada verano  en el Grec de Barcelona, " Nit dels Musicals" y planteándonos si aquí en Madrid se hace algún concierto de estas características, con ese sentido de fiesta y de encuentro de la profesión que se hace periodicamente , buscando diferentes profesionales y referentes del género. Esta idea fue derivando en Olviden Broadway, un proyecto mucho mas amplio y mas teatral.  Partimos de la base de seis componentes del elenco principal, y también tenemos colaboradores invitados sorpresa, que se han unido a esta fiesta, y que nos ayudan a darle difusión al espectáculo.

D.P.-¿Que consignas artísticas y estéticas sigue el espectáculo?
M.V.- El punto básico es el hacer un "falso antihomenaje". Decimos olviden Broadway pero en realidad le hacemos un homenaje al género, cogiendo el referente para olvidarnos de como lo conocemos, y ponerlo al servicio de otra cosa y verlo aquí y ahora. No es que el intérprete reproduzca el referente sino que haya algo nuevo. Dividimos el espectáculo en varios bloques y a partir de ahí cada bloque supone un juego diferente. En uno de ellos jugamos con las canciones mas conocidas y les sacamos punta, versionando y "perversionando" algunas de ellas. Casi rozamos la parodia, pero sin llegar a ella, se trata de un homenaje muy divertido, coger personajes y canciones y " cortar, pegar y colorear". Otro bloque es la figura de Shakespeare, teniendo en cuenta los musicales que se han inspirado en este autor. Por ejemplo en West Side Story mezclamos el material del musical con el texto original del autor inglés. Parece que los actores de West Side Story no pueden hacer Romeo y Julieta, y me niego a pensar eso, haremos todos los esfuerzos para que se pueda hacer. En esto hay una especie de declaración de intenciones, un actor que canta muy bien puede hacer Hamlet u otra obra de Shakespeare. También queremos que se tenga presente que además del referente anglosajón,  nosotros  tenemos una tradición musical que conecta con lo escénico y teatral que tiene sus raíces en la zarzuela, el cuplé, la copla, etc... y que también  tenemos musicales de producción propia. ¿Por que siempre Broadway? Debemos homenajear los riesgos que se ha corrido aquí también, y en un bloque lo llevamos con fuentes de material de inspiración autóctona.
Esteticamente, acostumbro a usar escenario vacío, donde la responsabilidad artística final pasa por el intérprete, usar el espacio y los artistas. 

D.P.- ¿Como serán las versiones de los grandes clásicos del teatro musical?
M.V.- Hay temas que se han descontextualizado y que no hemos tocado mucho musicalmente. Hay otras que si que han sido versionadas, algunas son literalmente una "gamberrada", y algunas se han fusionado con sonidos de ahora.

D.P- Tenéis un nutrido grupo de artistas. ¿Han influido las características de cada artista en las versiones?
M.V.- Si, cada artista al darle su propia personalidad inspira tanto al director musical como a mi sobre lo que tiene que pasar en escena. Ellos dan y determina muchísimo el carácter de la versión. Son unos intérpretes muy completos, y era importante verlos en los ensayos y ver como se desenvuelven en cada disciplina.

D.P.- ¿Que criterios habéis seguido a la hora de elegir el repertorio?
M.V.- Se partió de una propuesta en la que ya teníamos para cinco conciertos (ríe). Uno sobre el papel es muy atrevido, y hay cosas que de momento se han quedado en el cajón. A nivel de proceso se va viendo hacia donde iban las energías y los interese, y eso es lo que nos hizo ver los diferentes bloques, y una vez elegidos los intérpretes se acabó de determinar  que tema se incluía, siempre teniendo en cuenta que fuera variado y una combinación de temas conocidos, temas reconocibles y temas que quizás no forman parte de esos referentes pero que merecía la pena encajarlos en el espectáculo.

D.P.- Y ya por último... ¿Por que hay que ir a ver Olviden Broadway?
M.V.- Es una ocasión única, ya que se trata de un solo concierto, y por lo que puedes ir al cine vas a ver un espectáculo magnífico, y que por poco que seas amante del género vas a disfrutar de la propuesta, que tiene la voluntad de dar un pasito mas, para después valorarlo, discutirlo... Creo  que merece la pena apoyar algo así, porque no es lo de siempre. Se trata de un concierto en el que pasan muchas mas cosas que en un concierto, y habrá muchas sorpresas, incluido  un gran actor de teatro que nunca ha cantado y que... ahí lo dejo.

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miércoles, 25 de enero de 2017

Mi Última Noche Con Sara, La Montiel Siempre Es Un Placer

Ayer se estrenó en el Rialto Mi última noche con Sara, merecidísimo tributo a una de las artistas españolas mas importantes de todos los tiempos, Sara Montiel. Soy muy fan de Sara, pero mucho mucho. Desde pequeñito que me fascina, su belleza de cariátide, su distante sensualidad, y su particular personalidad, que eran sus señas de identidad, y aquello por lo que Sara es y será única.
La verdad es que para mi era imprescindible asistir a Mi última noche con Sara, y desde que supe de esta producción estaba deseando que llegara a Madrid para poder disfrutar de las mejores creaciones de Saritísima, y sobre todo ver como se las ingeniaban para ensamblarlas en un argumento.
Tuve la suerte de poder asistir a una emotiva velada en la que un abarrotado Rialto dejó bien claro que Sara sigue interesando y sigue fascinando. Eva Manjón da a vida a nuestra estrella, y me conmovió por su entrega y por lo mucho que significa esta producción para ella como luego explicó en el speech que dio al finalizar la función.


María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández, o lo que es lo mismo Sara Montiel, es uno de los mitos patrios por excelencia. La carismática Sara ha sido posiblemente la estrella mas grande que dio este país en el S.XX y la mas conocida a nivel internacional en su época. El fenómeno Sara es digno de estudio, ya que sin ser una gran actriz, ni una cantante de sobradas facultades (Sara iba mas allá de todo eso), su belleza sin parangón y carismática personalidad la convirtieron en la mujer mas famosa de España durante décadas y una de las artistas mas particulares del panorama de la época. Sara fue una mujer hecha a si misma que desde lo mas humilde de su pueblo natal Campo de Criptana, llegó a lo mas alto, consiguiendo que una mujer practicamente analfabeta en un principio, llegara a codearse con los intelectuales mas importantes del momento, y que además cayeran rendidos a su pies. Sara se superó a si misma a todos los niveles y consiguió llegar a lo mas alto a base de tesón, trabajo y una carácter indómito que a día de hoy sigue siendo legendario. La leyenda de Sara empezó tras el impresionante estreno de El Último Cuplé, pero la verdad es que ya había estado en Hollywood antes de realizar esa película, que había tenido una fecunda carrera cinematográfica en México, y que su nombre si bien no era aquello en lo que después se convirtió, si que era muy popular. La que en un principio parecía ser una película mas, con ajustadísimo presupuesto y que nadie daba un duro por ella, cambió su vida de un día para otro lanzándola a lo mas alto y manteniéndose en cartel mas de un año. Todo un hito para la época y para hoy en día, ya que es considerada una de las películas mas taquilleras de la historia de nuestro cine.
Después de El Último Cuplé, Sara se convirtió en la estrella mejor pagada del mundo con La Violetera... el resto es historia.
Sara es la artista española que mas canciones ha grabado, nada menos que 700, y su fama llegó a países tan difíciles de alcanzar en aquella época como eran Rusia y Rumanía, donde sigue siendo un mito a la misma altura que en España.
El secreto de Sara yo creo que estaba en su erotismo nada disimulado y muy atrevido para la época, donde tras una hierática apariencia se dibuja un volcán interno continuamente a punto de entrar en erupción. Además contaba con su peculiar voz, aterciopelada de susurrante sensualidad, que ya está incrustada en el imaginario popular y que sin duda ha dado una serie de temas que son historia de nuestro país. A ello, por supuesto, hay que añadir su tumultuosa vida personal que acompañó a los españolitos hasta poco antes de su muerte. Sara manejaba a la prensa como quería y sabía perfectamente el papel que debían representar en su vida, porque eso si, Sara de tonta nunca tuvo un pelo, y a todo lo arriba comentado es necesario destacar que tenía una cabeza muy bien amueblada algo que fue primordial para que llegara a donde llegó y de la forma en que lo hizo.
Nuestra estrella mas importante falleció en 2013 teniendo un multitudinario funeral, algo que estoy seguro que era exactamente lo que ella quería, irse como lo que fue en vida, una grande entre las grandes.



Mi última noche con Sara, es un homenaje a dicha artista creado por la propia protagonista de la función Eva Manjón, en el que un afamado productor llamado Julián Amezcua  recuerda la última noche que pasó con Sara Montiel como amante suyo. Bajo esta premisa se nos van contando pinceladas de la vida de nuestra estrella, se interpretan las creaciones musicales mas emblemáticas de la Montiel, y se acerca su figura mostrándola en su faceta mas humana y mas íntima, mas allá de la imagen pública que todos tenemos de la diva.
En la función están perfectamente integrados los temas musicales en la acción dramática, y nos recuerda un poco el estilo del cine que Sara hizo, siempre de tintes melodramáticos. La obra está planteada desde el mas absoluto de los respetos y con una visión muy cálida del personaje donde se deja bien claro que Sara nunca se dejó deslumbrar por los figurones y que ella era mas afín a la gente llana, con la que siempre se llevó estupendamente. Encontré las historia un poco redundante, ya que el conflicto parece alargarse en exceso en algunos momentos, pero si es cierto que ante la calidad de la propuesta no importa demasiado que la trama no esté del todo redondeada, porque todo lo que rodea al espectáculo está tan mimado que nos dejamos llevar por la figura de Sara sin remisión. Y también es cierto que la función va en progresión ascendente llegando a cotas estupendas en el último tercio del espectáculo.


Mi última noche con Sara, lo forman tres actores, Eva Manjón, Rodrigo Poisón y Jesús Lara, siendo el elenco muy equilibrado y perfectamente elegido, resultando cada actor perfecto para cada uno de los roles de los que consta la función.

Jesús Lara, como Curro:
Lara me sorprendió muy gratamente en un papel creado para aligerar el conflicto principal dando el contrapunto cómico en el texto, aunque su personaje tiene un conflicto importante, muy bien llevado en la función. Lara ofrece un personaje cargado de ternura y muy humano que llega al público de forma muy directa. La figura del homosexual asistente de la artista, confidente y amigo, es muy cara a nuestras grandes figuras patrias, y Lara borda el papel con mucha gracia, y ninguna estridencia, resultando su trabajo en el punto justo de sazón para que nos quedemos con el desde su primera escena. Me parece un artista muy completo y que utiliza sus recursos con gran sabiduría. Curro es un bombón que nuestro actor aprovecha al máximo con momentos de gran lucimiento y un atinado toque almodovariano que me resultó muy agradable. Lara brilla mucho, y lo que es mas importante sabe cuando debe hacerlo en un difícil papel que en otro actor sería una mera caricatura, superficial y que se quedaría en el amaneramiento, sin embargo aquí se dota de mucha entidad y psicología al personaje, resultando delicioso y muy efectivo en conjunto.

Rodrigo Poisón, como Jualián Amezcua:
Poisón infunde de mucho carácter a un personaje complicado, y que es un reflejo muy claro de lo que eran los hombres en aquella época. No nos cae simpático por motivos obvios ya que su machismo, condescendencia con las mujeres, y chantajes emocionales con los que atormenta a Sara nos resultan molestos. Defender un papel así no es fácil, y entendemos su evolución con un recorrido muy interesante a lo largo de la función, que culmina en su última escena donde nos cuenta las cosas de las que se arrepiente. En sus escenas mas tensas con Sara llega sin problema a los estados de animo que su personaje requiere y ofrece momentos de gran intensidad, aportando mucha solidez actoral y solvencia, en un papel de complicada psicología que no nos chirría en ningún momento.

Eva Manjón, como Sara Montiel.
Manjón tiene un toro bravo por delante que resuelve con gran dignidad y valentía. Muchas cosas son a destacar de su trabajo, el primero el impoluto estudio vocal de Sara, cuyo particular estilo se componía de unos portamentos muy característicos, una tesitura muy grave que podríamos calificar de contralto y una sensualidad susurrante que hicieron que sus discos fueran éxitos de ventas inmediatos. Todo esto que cuento, Manjón lo da con una entrega encomiable y una admiración absoluta hacia la figura de Sara, destaco especialmente la interpretación de "Es mi hombre" logradísima y cuyos gestos me hacía ver a Sara tal cual era. Bien es cierto que el color de voz es diferente, pero a nivel técnico el trabajo es descomunal y se debe reconocer.
Actoralmente está mas que correcta, aunque un pelín hierática, no se yo si intencionado o no, ya que no tengo muy claro si esa contradictoria "cálida-frialdad" que Sara tenía, en las distancias cortas la mantenía o no. Es una apuesta y me parece válida, ya que a fin de cuentas el teatro no es la realidad, y posiblemente, esa imagen de Sara a todos no es mas familiar. Se marca un tango como mandan los "saritismos" con un estudiado desplante idéntico al de la artista homenajeada, y una coreografía perfectamente ejecutada que hizo las delicias del público.
La entrega y el esfuerzo de Eva Manjón son inconmensurables en una durísima obra para ella, que no deja el escenario ni un momento, actuando, cantando y bailando. Pero si hay algo por lo que su trabajo merece ser destacado además de lo arriba expuesto, es por la entrega total con la que aborda el papel, y el enorme amor que destila en su creación. Manjón pone absolutamente todo lo que tiene (y que no es poco) al servicio de Sara Montiel, dejándose la piel en el escenario.



Vayamos ahora con la propuesta escénica.
Podemos calificar la producción de formato medio, y con momentos de gran empaque en lo visual, muy cuidada a todos los niveles, siendo el resultado a nivel estético muy sugestivo y eficiente. David Planell dirige a sus actores en unos parámetros naturalistas y con un cuidado estudio de la psicología de cada uno, sabe donde enfatizar y deja muy claros los objetivos de cada rol. Siendo los tres personajes muy diferentes y contrapunto perfecto para equilibrar el texto. Todavía hay algunos problemas con el ritmo, pero es normal ya que se trataba de un estreno, poco a poco la obra irá tomando fluidez,  a este nivel son las primeras escenas las que deben ser un poquito mas trabajadas, pero estoy seguro de que se va a conseguir sin el mas mínimo problema. 
Encontré muy atinados la adaptación musical y los arreglos de Juanjo Molina, siendo perfectos, y recreando al milímetro el estilo musical de la época, tengamos en cuenta que la acción se desarrolla a principio de los años 60, y Sara pasó por muchos estilos diferentes dependiendo del momento que le tocaba vivir. Por tanto el trabajo de Planell resulta impoluto desde todo ángulo. También me gustaría destacar la bonita canción Samba Para Sara, de nueva creación y compuesta por Roger Álvarez Isturiz, que ensambla la letra de las canciones mas famosas de Sara, logrando emocionar al respetable de forma muy notoria.
La obra además de un logrado espacio escénico de Miguel Padilla y se apoya en unas bellas y justificadas proyecciones que suman mucho a la producción, no resultando gratuitas, como tan habitualmente ocurre con dicho recurso.
Debo hacer dos menciones especiales, la primera a las magnificas luces de Nacho Arjona, que dotan de mucha magia a ciertos momentos del espectáculo, y los imponentes figurines de Mariela López, bellísimos y perfectamente en consonancia con el estilo de Sara Montiel.



En resumen un espectáculo altamente recomendable, que sin ninguna duda funciona y acierta a todos los niveles, siendo el resultado del mismo muy interesante, y lo que es mas importante muy emotivo.
Hay funciones que se nota que se han hecho con el corazón, Mi última noche con Sara, sin duda es una de ellas. Yo no me la perdería, ¡avisados estáis!.




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lunes, 23 de enero de 2017

Mayumaná Rumba!, Dando Estopa a Romeo y Julieta

Tenía mucha curiosidad por el nuevo espectáculo de Mayumaná, subtitulado como Rumba! y que se acaba de estrenar en el Rialto.
Esta producción supone una notable diferencia con todos los espectáculo llevado a cabo en nuestro país por la formación israelí, y es la inclusión de canciones, en este caso del grupo español Estopa, y el hecho de que el espectáculo tenga un argumento hilado. Este formato tan novedoso para Mayumaná en España no es nuevo para la compañía y ya ha sido puesto en pie en otros países con otras formaciones musicales como protagonistas, y parece ser que ha funcionado con mucho éxito, por tanto era lógico que mas tarde o mas temprano llegase a nuestro país, ya que Mayumaná por estos lares tiene mucho nombre y lo que es mas importante el favor del público, que siempre responde de forma positiva ante sus espectáculos, y que abarrota los teatros donde se encuentran trabajando.
Sigo a Mayumaná desde que  comenzaron hace 20 años, no voy a decir que sea fan del fenómeno, pero si que los conozco bastante bien, y tanto su estilo como sus espectáculos me resultan muy familiares.
Justo en el momento en el que uno pensaba que la formula se encontraba algo agotada nos sorprenden con un espectáculo de formato diferente, aunque la base sea el toque Mayumaná, y que ha conseguido que mi interés se haya reanudado para ver como se ejecuta este salto hacia adelante a todos los niveles que supone Rumba!.
El pasado jueves 19 tuve la suerte de asistir al estreno oficial de este espectáculo, resultando una velada muy glamourosa, y lo que es mas importante muy exitosa, para un espectáculo que estoy seguro que va a funcionar muy bien en taquilla.




Mayumaná Rumba! es una dulcificación de la historia de Romeo y Julieta, con notables cambios para que el tono ligero de la función no se pierda, y que realmente el espíritu de entretenimiento de Mayumaná prevalezca dejando la tragedia para otra ocasión, y perlando la obra shakesperiana de un ambiente festivo donde las dos familias rivales son los dueños de dos bares situados uno enfrente del otro , y muy aficionadas al "flamenquito". Para facilitar la comprensión de la historia se ha utilizado la figura de un narrador que va comentando lo que ocurre en escena, y que es el nexo de unión ante los temas de Estopa, sorprendentemente bien ensamblados e integrados en la acción, siendo el resultado muy dinámico, fluído y con una dramaturgia sencilla pero efectiva.



Vayamos con el elenco:

La obra se sustenta con 11 integrantes que dominan a la perfección todas las disciplinas que se tocan en el espectáculo, y que realmente sorprende e impacta por lo completos que son estos magníficos artistas y por la entrega tan brutal que conlleva una función de estas características.

Todos se mueven en unos parámetros de excelencia mas que notable, y nadie chirría en el conjunto, perfectamente sincronizado en las difíciles coreografías, sin ningún problema en los momentos de percusión tan afines a Mayumaná y con un sentido de la musicalidad en las intervenciones cantadas realmente digno de elogio, dado que en ningún momento, o practicamente en ninguno se trata solo de cantar, y es sabido que cantar y bailar es de las cosas mas difíciles que el mundo del teatro ha parido. Pues a esto hay que añadir que se canta, se baila y se tocan instrumentos, creo que esto define perfectamente la dificultad que entraña la función.
Mención especial para Miguel Angel Belotto, dentro el conjunto, en su inspirada creación del que posible sea el tema mas conocido de Estopa, el celebérrimo "Por la raja de tu falda" en el que brilla muchísimo, con gracejo y gran expresividad en lo corporal, siendo uno de los números mas lucidos de todo el espectáculo.

Marcos Martínez es el narrador de la historia, pero no se queda en un mero espectador ajeno a la acción, sino que es arte y parte de lo que ocurre en escena. Canta, imita sonidos, toca varios instrumentos, rapea y encima domina al respetable a su antojo. No se puede pedir mas en un trabajo que brilla mucho y que llega al público sin ningún problema. Quizás debería estar un poquito mas matizado en los parlamentos hablados, pero tratándose de un estreno supongo que se irá solventando a medida que pasan las funciones.

María Ordóñez, es Miriam, nuestra Julieta particular. 
Ordóñez ya me gustó mucho como Pánfila en El Eunuco, y en Rumba!, la verdad es que no defrauda. Completísima en todas las facetas, sirvió una estupenda función, en la que su magnífica presencia física cuadra a la perfección con su técnica y tono corporal. En lo vocal recuerda mucho a Luz Casal en algunos momentos, y resulta perfecta para el papel que le ha tocado en suerte. Que nadie se espere a una damisela en apuros, porque no se la va a encontrar. Miriam tiene carácter aunque sabe ser tierna cuando quiere, cañera o graciosa, dependiendo del momento que está transcurriendo en escena.
María Ordóñez tiene mucho que decir en nuestro panorama teatral, no me cabe la mas mínima duda, y espero con ganas verla en un espectáculo completamente musical, ya que ni Rumba! ni El Eunuco se pueden considerar musicales en el sentido estricto de la palabra.

Javier Guerra, como Javier, es decir Romeo.
Guerra sirvió una sensible creación, y que resulta el contrapunto perfecto a una  María Ordoñez con mas carácter. De bonita voz atenorada y movimientos muy elegantes. Quizás sea Guerra el mas cantante de todo el elenco, y así lo demuestra en sus brillantes intervenciones. Escenicamente está ligeramente envarado, pero no molesta, un poco mas de soltura a base de funciones y asunto resuelto. Hace una pareja deliciosa con María Ordóñez y el vínculo entre ambos está bastante bien trabajado, aunque todavía quedan algunas cosillas por rematar, que dada la complejidad de la producción y tratándose de un estreno es comprensible que no se hayan desarrollado del todo.
En líneas generales cumple sin problema, y las da todas con aparente facilidad, siendo el resultado estimable y destacable en igual medida.



La producción viene firmada por Boaz Berman y Geri Berman supongo que como creadores, y el director asociado es el integrante de Yllana, David Ottone. Boaz Berman es junto con Estopa el encargado de los inspirados arreglos musicales de los temas del grupo mencionado.
El espectáculo (que ha tenido un proceso de ensayos de nada menos que seis meses) se sustenta en varios pilares para que el resultado final sea sorprendente, dinámico y electrizante a partes iguales.
Las increíbles coreografías que van desde el gesto pequeño con el que empieza el espectáculo hasta los números mas desmelenados como el anteriormente citado "Por la raja de tu falda". Los ensordecedores sonidos de percusión que trufan todo el espectáculo, y el habitualmente sorprendente uso de objetos comunes como instrumentos musicales. Estos ingredientes se mezclan en una coctelera de gran sabiduría teatral e indudable espectacularidad que levanta al público de su asiento dado lo adrenalítico del show.
Todas los números conllevan una gran dificultad y complejidad a nivel escénico y en líneas generales están ejecutados sin problemas, aunque algunos todavía no están del todo pulidos y hay cierta suciedad en los movimientos, algo solventable según se vaya asentando el espectáculo a nivel espacial.
Solo hay dos peros destacables, ciertos problemas con el sonido especialmente en los momentos de conjunto, y que dado el tipo de música ensordecedora, batucada incluída, que el espectáculo tiene, es comprensible que ocurra. Y un excesivamente largo final, que busca la complicidad del público de forma un tanto forzada, y que a mi personalmente me pareció que riza el rizo sin aportar nada que no hayamos visto antes.
No quisiera acabar la crítica sin mencionar las atmosféricas luces de mi admirado Juanjo Llorens, que como siempre realiza un trabajo impecable, y los inspiradísimos figurines de Juan Ortega, funcionales y que definen muy bien a los personajes.



En resumen nos encontramos ante una agradable propuesta, de energía arrolladora, que lleva al público al delirio y que sin duda hará las delicias de los aficionados tanto de Mayumaná como de Estopa. La función tiene un marcado concepto de show, al mas puro estilo estadounidense, de fluído ritmo, duración media y que se pasa en un suspiro. Sin duda este Mayumaná Rumba! es un entretenimiento de primer nivel, y que conlleva un trabajo artístico de unas dificultades mas que considerables. Intuyo que va a ser un gran éxito de público, tiene todos los ingredientes para serlo, no me cabe la mas mínima duda.

 


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