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jueves, 4 de abril de 2019

El Barberillo De Lavapiés, Viva La Gracia, Viva El Aquel...

Llegó "El barberillo de Lavapiés" al Teatro de La Zarzuela, título siempre atractivo, y que se ha visto representado en dicho teatro abundantemente, y siempre con gran respuesta por parte del público. "El barberillo" es una obra muy querida por el respetable, muy arraigada en la cultura popular, y muy reconocible en la mayoría de sus números. Varios factores son determinantes para que esto sea así y es interesante remarcarlos. Uno de lo mayores secretos de la inmortal obra de Barbieri, se encuentra sin lugar a dudas en el marcado concepto de crítica política del libreto de Luis Mariano de Larra, muy acertada en el tono y en el mensaje. Incluso ciento cuarenta y tres años después de su estreno, cuando escuchamos hablar a Lamparilla entendemos perfectamente su mensaje, y no solo eso, sino que se encuentra de absoluta actualidad.
Todo aquello que marcó la zarzuela como género posteriormente se encuentra en esta obra, y precisamente eso es lo que la sigue haciendo tan atractiva. Su carácter claramente fundacional, y continuador de la zarzuela grande, de reciente creación en los tiempos de su estreno, son primordiales para entender la evolución del género, y sobre todo las bases sobre las que se sustenta.
Reconozco que me gustan mucho las andanzas de Lamparilla y La Paloma, planeaba asistir al estreno el pasado día 28, pero me fue imposible, así que en cuanto pude me acerqué a La Zarzuela, y disfrutar de una función de la que se está hablando mucho, y que está funcionando en taquilla como un tiro. Me lo pasé muy bien como iré contando, y es más disfruté mucho de la música de Barbieri y del texto de Larra, que a fin de cuentas es lo importante, "El barberillo" es una obra para disfrutarla no hay mas vuelta de hoja.



"El barberillo de Lavapiés" denominada como "Zarzuela en tres actos" con libreto de Luis Mariano de Larra y partitura de Francisco Asenjo Barbieri, tuvo su estreno en el Teatro de La Zarzuela el 19 de diciembre de 1874, con clamoroso éxito, y ha pasado a la posteridad como uno de los títulos más importantes del repertorio con gran justicia, por su influencia en las composiciones posteriores, así como por su magnífica partitura, que se puede considerar a todas luces como una obra maestra.
Barbieri escribió una auténtica filigrana musical, de fuerte influencia italianizante, donde Rossini aparece de forma muy clara, sin renunciar a un marcado acento español, en el que la estilización del folclore es la seña de identidad más prominente, y en la que se puede diferenciar dos planos musicales muy diferenciados según el carácter de sus personajes. Por un lado tenemos a los representantes del pueblo llano (Lamparilla y Paloma) y por otro los de la nobleza (Marquesita del Bierzo y Don Luis de Haro), siendo en los primeros donde más se encuentran los referentes populares en la música, seguidillas, tirana, zapateados, etc, y apostando por un belcantismo más marcado en los segundos, y una concepción musical más refinada. El resultado de esto que planteo se presenta muy equilibrado, complementándose a la perfección dentro de la acción dramática y en la definición de los personajes principales. También se debe tener en cuenta la importante participación del coro que funciona como un personaje más dentro de la obra, y cuyas intervenciones abundantes e inspiradas, son una de las grandes bazas de la partitura.





La versión que se está representando se encuentra íntegra en lo musical, y el libro viene como adaptado por Alfredo Sanzol que también ejerce como regista. El libreto se encuentra recortado, aunque la poda no ha sido tan inclemente como viene siendo habitual ultimamente en el Teatro de La Zarzuela, y entiendo que se ha aligerado yendo al núcleo del texto de Larra, de forma acertada. Larra escribió una función de bello verso, pero ligeramente farragosa, que en la versión de Sanzol se encuentra clarificada, y cercana al espectador contemporáneo. No me molestó en este caso el trabajo del adaptador, entendiéndose muy bien la trama principal de la obra, y los vínculos entre los personajes, siendo el resultado ligero y entretenido en grado sumo.



Vayamos con el elenco.

Abel García, bajo, como Don Pedro Monforte, y David Sánchez, bajo, como Don Juan de Peralta.
García cumple de forma correcta en un código de bajo bufo muy acertado, en una concepción del personaje paródica, y bien planteada. En lo musical cumple en sus frases, en un papel para el que le sobran recursos. David Sánchez, flojea sin embargo en lo musical, con algunos problemas de afinación en el Terceto, y una no del todo correcta proyección de la voz.

Javier Tomé, tenor, como Don Luis de Haro.
No me acabó de convencer Tomé en su composición, que encontré excesivamente rutinaria, y con poca entidad en el instrumento. Tomé sirvió una función irregular, de tintes apagados y que pasa muy desapercibido durante toda la función. Es de justicia reconocer que en el dúo del segundo acto con María Miró se pudo vislumbrar el carácter de Don Luis, pero no acaba de llegar tal y como debe ser.

María Miró, soprano, como Marquesita del Bierzo.
Estupenda, y muy acertada para el papel. Miró, de instrumento no muy grande, pero bien proyectado, posee mucha delicadeza cantando, así como un bello fraseo, bien manejado en toda su extensión. La Marquesita del Bierzo es un tanto ingrata musicalmente, ya que no tiene ningún número en solitario, pero si es cierto que se pudo vislumbrar la calidad de Miró como cantante, en la que un atractivo timbre, y bonito agudo fueron la tónica, dentro de una refinada lectura musical, de gran musicalidad en su acabado, y delicada como el papel precisa. Es destacable el "Dúo de las majas" con Cristina Faus, en el que las dos voces se ensamblaron a la perfección y cuyo comienzo me recordó, en su calidad, al celebrado Bolero de "Los diamantes de la corona" bisado hace unos años en el propio Teatro de La Zarzuela.

Cristina Faus, mezzosoprano, como Paloma.
Magnífica tanto en la disciplina musical, como en la actoral, y una de las estrellas de la noche. Faus posee un carnoso instrumento, de mezzo pura, que resulta extremadamente agradable al oído, buena dicción, y estupendos graves, especialmente en el "Dúo de las majas" con los que juega a placer con gran efecto escénico. El agudo ligero y limpio no pesa en absoluto, y resulta deliciosa en su salida, cargada de liviandad y refinamiento. La lectura de Faus no pasa por la afectación, sino por una forma muy natural de entender el canto, en la que todo parece fluir sin esfuerzo y de forma muy sana, aportando muchos colores al personaje, ya que resulta de gran expresividad en todas sus intervenciones. Para el recuerdo quedará el dúo con Lamparilla, que si bien es cierto empieza con buenos mimbres, llega a lo estratosférico a partir del "No seas tirana", sin duda uno de los momentos de la noche. Actoralmente se encuentra deliciosa, con una química muy notable con Borja Quiza, saltando chispas entre los dos en no pocos momentos. La misma naturalidad que se plantea en la lectura musical, se encuentra en la lectura actoral, siendo el resultado fresco, y atractivo en igual medida, haciendo de su Paloma un personaje que nos queremos llevar a casa desde que pone un pie en el escenario.

Borja Quiza, barítono, como Lamparilla.
Entregadísimo y abordando el papel desde la bravura, nos encontramos con un Quiza que se ajusta muy bien a la vocalidad de Lamparilla, y que resulta más que satisfactorio en todos los pasajes, incluso los más comprometido, siendo la zona aguda el caballo de batalla de un papel interpretado indistintamente por tenores y barítonos según el criterio de la dirección musical. Personalmente me gusta más en un barítono, y a poder ser lírico puro, como es el caso de Borja Quiza, de agudo fácil y buen centro. Encontré a Quiza tremendamente matizado en lo musical, jugando a su antojo con la escritura de Barbieri, llevándola a su terreno de forma acertadísima, sin renunciar a la calidad, y sobre todo con un marcadísimo sentido de la teatralidad. Nuestro barítono aprovecha al máximo lo que el papel ofrece, y es muy consciente de la importancia del "como se dice", en un papel de estas características, algo que sin lugar a dudas domina a la perfección. Me impactó sobremanera la brutal implicación de nuestro artista, que sale a comerse el escenario desde su primera intervención. La voz corre bien, de atractivo timbre, y muy resolutiva en todas las facetas, llega plena al respetable, que no pierde ni una coma de lo que dice. A nivel actoral, nos encontramos ante un perfecto ensamblaje de lo que significa ser actor-cantante, en el que el cuerpo define perfectamente a un personaje, con aires de dibujo animado, trepidante en su lectura, y de marcadísima personalidad. Ya en "La Viejecita" hablé de Quiza como ejemplo de artista total, algo que se ve todavía más remarcado en su Lamparilla, ciertamente comprometido y llevado a buen puerto en toda su extensión, y lo que es más importante de personalísima ejecución, huyendo de referentes, tanto vocales como actorales. Sin duda nos encontramos ante un soplo de aire fresco en nuestra escena lírica, que resulta muy gratificante de ver y escuchar. Solo, por decir algo, un ritmo un poco más pausado en los textos hablados, enriquecería su trabajo, que si bien es cierto se encuentran matizados, funcionarían todavía mejor si se recreara un poquito más.



Coro Titular del Teatro de La Zarzuela, dirigido por Antonio Fauró, en los niveles de excelencia habituales, siendo especialmente acertadas las féminas en el Coro de costureras, uno de mis momentos preferidos de la partitura. Bien empastados y de gran sonoridad en los números que así lo requieren, me parecieron muy desaprovechados en lo escénico, con poco movimiento, y excesivo segundo plano, en una obra de las características de "El barberillo".

Orquesta de la Comunidad de Madrid con José Miguel Pérez-Sierra en la dirección:
Encontré muy acertada la mano, briosa, es cierto, pero en consonancia con el aire ligero del espectáculo, y con mucho regusto teatral. Pérez-Sierra, diferencia muy bien los diferentes planos de la partitura, cargando las tintas en los números de conjunto, y aquellos de aire más pausado los afronta con la justa sensibilidad sin caer en lo melifluo. Nuestro director cuida a los cantantes y se ajusta en los volúmenes perfectamente, siendo el resultado, el de una función dinámica, y que desprende a la perfección el tono festivo que se le pretende al espectáculo.



Vayamos con la propuesta escénica:
Sanzol, apuesta por una función en la que el entorno es atemporal, para remarcar el carácter universal del argumento, y una propuesta ortodoxa en cuanto al tratamiento visual del espectáculo, más allá del entorno, resuelto mediante unos paneles creación de Alejandro Andújar, que no acaban de ser del todo satisfactorios, ya que resultan un tanto indigestos en sus movimientos, distrayendo la acción dramática, y que suenan en exceso cada vez que son movidos. Personalmente, hubiese encontrado de más interés, el uso de una cámara negra, o un telón que dichos paneles, fórmula con tan buenos resultados en otro título dirigido por Sanzol, "La ternura" en el que la magia surgía de una forma muy marcada, y que aquí parece ir a trompicones, y con desigual resultado. Si jugamos al minimalismo, prefiero hacerlo hasta las últimas consecuencias, esa es la verdad.
Sanzol dota de un indudable ritmo a las escenas, y deja muy claros los vínculos entre los personajes, siendo el resultado un espectáculo muy ágil y divertido, al que le falta un poco de inspiración, o sello personal, ya que si bien es cierto, en líneas generales la función se encuentra bien resuelta, no aporta mucho en cuanto a lo visto en esta obra hasta ahora. Encontré el último acto un tanto emborronado, a partir de las "Caleseras", quedando un poco deslucido escénicamente con respecto al resto del espectáculo.
Hay momentos de grandes hallazgos en lo visual, desde el principio de obra, con unos zancudos marcando el pulso del respetable, hasta un bellísimo cuadro de las costureras, en el que el tono blanco resalta de forma espectacular dentro del negro del entorno. Encontré muy acertada la ilusión que emana de todo el espectáculo en el que son los artistas los que iluminan la escena, algo en lo que las luces de Pedro Yagüe tienen mucho que decir, con una clara inspiración goyesca en los diferentes cuadros del espectáculo, y que me pareció muy elegante en su acabado final, con excepción del último número que no me convenció, especialmente por un poco afortunado movimiento de la masa coral.
Debo hacer mención a los bonitos figurines de Alejandro Andújar, muy vistosos, aunque  en las "Caleseras" eché en falta un poco de rigor, dado el carácter clásico de la propuesta, así como las coreografías de Antonio Ruz, de espectacular resolución, pero en las que no vi por ningún lado la Escuela Bolera, y que en este tipo de función si que es pertinente, no por una cuestión de purismo, sino de coherencia con la estética del espectáculo.
No quiero que se desprenda de mis palabras que no me ha gustado el espectáculo, porque mentiría. Sanzol plantea una función francamente disfrutable y de un nivel alto, de gran belleza en su acabado, y bien controlada en los actoral, donde se nota que ha dejado hacer a sus actores, y se agradece. Simplemente se trata de lo que uno espera de un espectáculo firmado por Sanzol, que prometía una lectura menos convencional, y en el que algunas pequeñas inconsistencias empañan, ligeramente, el remate de un espectáculo muy celebrado por el respetable, y con el que un servidor se lo pasó bomba.




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martes, 26 de marzo de 2019

Cristina Faus Nos Habla De El Barberillo De Lavapiés.

El próximo jueves 28 se estrena en el Teatro de La Zarzuela "El Barberillo de Lavapiés", título importantísimo de nuestro repertorio, y una de las semillas de lo que hoy conocemos como zarzuela. 
La mezzo-soprano Cristina Faus, a la que ya hemos disfrutado en varias ocasiones en el coliseo de la Calle Jovellanos, y con la que tuve el placer de hablar hace un tiempo, ha tenido la amabilidad de concederme una entrevista ante el inminente estreno de la inmortal obra de Barbieri, muy querida por el público madrileño, y que es una de las composiciones más apreciadas de todo el repertorio. Hay que decir que el próximo 12  de abril será retransmitida en directo por Facebook Live, para disfrute de todos los aficionados.

 Muchas gracias Cristina por tus siempre lúcidas impresiones, y por tu disposición a hablar conmigo en todo momento, siempre es un placer hablar contigo.
He aquí el resultado de la entrevista, espero que sea de vuestro agrado, y sobre todo que os haga ir al teatro, que es lo importante.





DP- ¿Que has estado haciendo desde la última vez que nos vimos?.

CF- Pues además de disfrutar de mi familia, que adoro, y trabajar vocalmente a diario cual deportista de élite que es lo que más o menos somos, o al menos con el rigor que si tiene que entrenar para estar ok, también he bailado salsa que me encanta, he hecho audiciones (sembrar para recoger), he grabado "La Vida Breve" de Manuel de Falla con Orquesta Filarmónica de Manchester y junto a un maravilloso elenco, coro y el maestro Juanjo Mena, y que precisamente acaba de salir al mercado estos días.
He debutado un rol que recuerdo que te pedí opinión acerca de él y como siempre quedé encantada de escuharte y leerte. Fue en el Teatro Colón de Bogotá, donde he debutado la Adriana de Gavilanes, bajo la dirección escénica de Ignacio García y la musical del maestro Alejandro Roca. De ahí pasé a hacer varios conciertos con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y el maestro Josep Caballé Domenech debutando la fantástica obra "Alexander Nevsky" de Prokofiev... y sigo adelante con la ilusión y el deseo de subirme a un escenario.

DP- ¿Que te supone volver al Teatro de La Zarzuela?.

CF- Es el teatro en el que debuté profesionalmente, mi primer escenario para interpretar de verdad, y fue con la Soledad de "La Revoltosa" y sus maravillosas Guajiras, y poco a poco y gracias a la confianza del teatro, he ido incorporando roles y aprendizaje. Por eso que es tan especial para mi este escenario, además de por su belleza como teatro y su gran equipo de personas que abren sus puertas y nos acompañan a cada una de sus butacas.



DP- ¿Que prefieres cantar, zarzuela u ópera?.

CF- No tengo preferencias, me gusta interpretar y cantar aquellos roles que mi voz y mi cabeza me dejen, porque de lo que se trata es de ofrecer lo mejor de uno ahí arriba y llegar a convencer con garantías de disfrute, y si uno disfruta entonces, el público también disfruta. Así que, igual me gusta cantar "La Paloma" que "La Charlotte" o que la "3ª de Mahler".

DP- Cuéntanos, según tú, que es lo que define a un compositor como Barbieri.

CF- Pues para mí, basicamente las melodías tan belcantistas, con un acompañamiento delicado y una escritura vocal sana. Se canta a gusto y sin aristas, sin tener la sensación de luchar contra los elementos.  Es un gran "vocal-coach", como para mi lo es también Rossini.



DP- ¿Piensas que este repertorio, dentro de nuestra zarzuela, es el que mejor se ajusta a tu vocalidad?

CF- Pues no sé si es el que mejor se ajusta, pero si uno de los que mejor lo hace. Cuando me ofrecen algún proyecto de Barbieri, se que voy a disfrutar vocalmente, ¡y mucho!.

DP- Cuéntanos un poco, como es tu personaje en "El Barberillo de Lavapiés".

CF- "La Paloma" que siento es una mujer efervescente, que le gusta la gente, el barrio, su casa, sus costumbres... una mujer sexy y clara para lo que le gusta, segura y sencilla, que quiere vivir y disfrutar cada minuto del día. Leal, valiente, generosa y arriesgada, para salir adelante en las peores situaciones. Sanzol me ha dejado proponer mucho, y ¡ha comprado gran parte!.

DP- Alfredo Sanzol se estrena en la lírica con esta función. ¿Cómo es trabajar con él?.

CF- Es una persona generosa y con mucho sentido del humor, flexible a la hora de moldear los perfiles de cada personaje, muy humilde y con ganas de aprender, ¡¡ahhhh!! y muy divertido. Le he visto disfrutar de la partitura y cantar y bailar en los ensayos como si él fuese cada uno de los personajes de la escena. ¡Es muy fácil y cómodo trabajar con él!.




DP- Cuéntanos que nos vamos a encontrar cuando veamos "El Barberillo De Lavapiés".

CF- Pues os va a sorprender, creo, la levantada y caída de telón un inicio y fin de fiesta, para mi, muy potente y con un arranque después "alla Barbieri" cuya música dice... ¡todo!.

DP- Y por último... ¿Que destacarías de esta producción?.

CF- Voy a destacar la apuesta escenográfica que se ha hecho, sin riesgo quizá no hay crecimiento, y creo que en este caso "se la ha jugado Sanzol" (a mi me gusta). Quiero destacar el vestuario que es precioso y a mi gran amor... todo el equipazo de bailarines y actores que hacen figuración, bailan, y no cantan porque no los dejan, aunque lo hacen muy bien doy fe, y que os aseguro que a "La Paloma" (Faus), ¡¡¡la hacen crecer con ellos!!!.




Un abrazo Cristina! El jueves te veremos en el teatro!!!


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lunes, 12 de febrero de 2018

Hablando con... Cristina Faus

La estupenda mezzosoprano Cristina Faus me concedió una entrevista la semana pasada, y he aquí el resultado de la misma.
Cristina es una de las cantantes con mas proyección del momento, y se encuentra realizando trabajos de gran interés a nivel nacional e internacional. Recién llegada de Londres donde ha estado en el Royal Opera House participando en Semiramide con Antonio Pappano al frente, y embarcada en El Pintor dirigido por Albert Boadella en los Teatros del Canal, nuestra cantante no para, muy merecidamente, y se plantea su carrera desde la serenidad y la inteligencia, como una carrera de fondo en la que lo importante es ir poco a poco, pero pisando firme, para llegar a los objetivos de la mejor forma posible.
Hablar con Cristina es sumamente agradable, transmite gran seguridad, y sobre todo serenidad, pero lo que mas llama la atención de su conversación, es el inmenso amor hacia su trabajo, hacia la música y hacia la voz como instrumento. Mujer sencilla, cercana y de exquisitos modales, que conoce a la perfección los resortes de su profesión, de los que habla con total naturalidad y alejada de cualquier afectación. La velada resultó muy interesante y además con un encanto especial, ya que mientras departíamos, una clase de tango imprevista, nos sirvió de mágico telón de fondo a una charla, que guardo ya, con gran cariño. Cristina es cantante, pero sobre todo es mujer de teatro, con muchísimas ganas de seguir aprendiendo, muy consciente de su lugar en el mundo de la música,  muy consciente de las características de su instrumento, y lo que es mas importante hacia donde y cómo encaminar su carrera. 
Uno distingue a un artista a la legua, Cristina Faus, sin duda lo es, y estoy absolutamente convencido que seguiremos escuchando su voz durante mucho tiempo. Con vosotros... Crisitina Faus.



D.P. -¿Cómo empezó tu relación con la música?
C.F.-Mi relación con la música ha estado desde siempre, porque en mi casa somos todos músicos de banda. Si que es verdad que mis hermanos empezaron todos con ocho o nueve años, yo fui la mas tardía, porque era muy vaga. A mi me gustaba mucho imitar y disfrazarme de la Jurado y todas estas cosas, pero a los once años mi padre me llevó a ver a mi hermana Esther que tocaba el violín en  "Las  Cuatro Estaciones " de Vivaldi con la orquesta del conservatorio. Cuando vi a la orquesta y a todos lo violines sonando a la vez de aquella manera... yo le dije a mi padre -"¡Quiero estar ahí!"- y entonces me dijo mi padre... -"Pues estudia"- y me puse a estudiar solfeo.
En mi casa solfeo siempre nos lo ha enseñado mi padre, que es músico, y empecé con la trompa en la banda. A los catorce años ya tocaba también el violonchelo como instrumento de cuerda. Posteriormente estudié magisterio musical, y finalmente canto.

D.P.-¿Como decides estudiar canto después de finalizar magisterio musical?
C.F.-Una vez que empiezo a dar clases, veo que me agotaba muchísimo vocalmente, así que le planteo a mi hermano, que es profesor de trompeta, que me enseñe a respirar, y es él quien me recomienda que me vaya a educar la voz en el conservatorio. Ya algún profesor me  había comentado cuando cantaba solfeo que tenía una voz bonita, y que debería estudiar canto, pero realmente nunca me lo había planteado.
Después de la conversación con mi hermano, hice la prueba de acceso, y la sorpresa fue que me cogieron. Hice las pruebas de acceso cantando "Se tu m´ami" con las manos en los bolsillos , y pensando... ¡¡madre mia!! Yo escuchaba cada chica allí cantando que me dejaron alucinada.
Recuerdo que le pregunté a mi primera profesora de canto (Consol Rico) el motivo por el cual me habían cogido, porque yo no tenía ni una octava, y me respondió que por el color de mi voz, ya que mi instrumento tenía unas características poco habituales, y pensó que se podría hacer un buen trabajo. Así que se puede decir que realmente empecé a estudiar canto para educarme la voz para dar clase a los peques.



D.P.-Tras ganar el "Toti Dal Monte" Zedda te elige para interpretar la Melibea del "Viaggio a Reims" ¿Que tal fue la experiencia?
C.F.- Fue en el 2008, estando haciendo en el Real la ópera estudio de "El Barbero de Sevilla" con Raúl Jiménez como asesor vocal, y con la propuesta escénica de Emilio Sagi. Celsa Tamayo me comentó que estaba Zedda dirigiendo "La pietra del paragone" y que le gustaría que me escuchase. Celsa me consiguió la audición, le canté las dos arias de Rosina aprovechando que era lo que estaba haciendo en ese momento, y ahí me invitó a Pésaro. Me comentó que también tuvo que ver  mi especial color de voz, y en la Accademia Rossini la verdad es que fue todo genial.

D.P.- Si bien es cierto que destacas en el repertorio belcantista, me consta que abarcas otros estilos diferentes. ¿Cual es el repertorio en el que te sientes mas cómoda?
C.F.-Actualmente, y dado que el instrumento de la voz me apasiona, y considero que es un instrumento agradecido cuando lo tratas bien y hay una evolución lógica, en este momento esta evolución me lleva al belcanto, es decir repertorio italiano belcantístico y romántico francés, si bien es cierto que me gusta mucho no especializarse en una cosa, siendo bueno el fluctuar también con el sinfónico, recital, oratorio, etc etc. Bach creo que es un compositor que es una base absoluta, tanto técnica como musical para un cantante. Actualmente estoy muy ilusionada en ir hacia ese belcanto maduro, Rossini, Bellini y  Donizetti, que Zedda recuerdo que me dijo "no te olvides nunca que haciendo un buen Rossini, harás un gran Verdi",  y la ilusión de mi vida es poder llegar a cantar Verdi en condiciones.

D.P.- ¿Ópera o zarzuela?
C.F.- Es que me gustan las dos, el repertorio español, la zarzuela, me encanta. Si es cierto que unos compositores mas que otros, porque  a veces las tesituras son un tanto complicadas, siendo necesario llevarlas a tu terreno. De las cosas que yo he cantado de zarzuela, que no son tantas, si bien he trabajado en el Teatro de La Zarzuela afortunadamente, ahí me he hecho y ahí crezco, empezando con el rol de Soledad en La Revoltosa con Amelia Ochandiano, empezando con roles pequeñitos hasta llegar a roles protagónicos,  y es algo que tengo que agradecer a ese teatro, ya que han pasado diferentes directores artísticos y han confiado en mi. Pero si es verdad que siempre  me atraen mas los compositores mas parecidos al belcantismo italiano, como puede ser Barbieri, que se trata de partituras mucho mas cuidadas. "Galanteos en Venecia" "Diamantes de La Corona" o "Barberillo", que se dará mas adelante si no pasa nada, me apasionan. Pero eso si, si me das a elegir entre ópera y zarzuela no sabría decirte, son los dos  repertorios que me gustaría hacer.



D.P.- ¿Como ves la situación de la lírica en España en estos momentos?
C.F.- A veces estamos viendo que en la ópera hay muchas agencias, y ya está, no teniéndose en cuenta el valor auténtico del artista para hacer el rol, encontrándonos a veces que en una producción van por el cuarto tenor y todavía no han estrenado, porque el cantante falla. Es mucho mas interesante que el director de un teatro sepa el cantante que tiene entre manos, mas que la agencia que tiene entre manos. Esto sería muy importante tenerlo en cuenta. Por tiempo o comodidad hoy en día todo va rápido, pero creo que esto es un error y a veces se echa mano de una agencia que a su vez se sirve de cantantes que funcionan muy bien en disco o determinados formatos, pero que muchas veces eso no es lo que mejor funciona en un escenario, que es la verdad auténtica de lo que un artista puede ofrecer.
Creo que en este país podría haber mas presencia de cantantes españoles, ya que hay voces y artistas españoles muy bueno, sin querer echar piedras sobre los cantantes extranjeros que vienen a nuestro país, pero muchas veces una se plantea que cualquier primer rol lo podría interpretar un cantante de aquí. Estaría muy bien.

D.P.- Una cantante que admires.
C.F.- ¿Te puedo dar varios? Uno es Samuel Ramey, por muchos motivos, su manera de llevar su carrera, su manera de cantar,su manera de evolucionar, es un artista que admiro muchísimo. Otra es Christa Ludwig, que me apasiona. Otra es Mirella Freni, que considero en mi manera de entender Puccini que es una de las mejores voces que lo ha cantado, y por último Teresa Berganza.

D.P.-¿Eres partidaria de las propuestas escénicas tradicionales o de las mas modernas?
C.F.-Depende de lo que se tercie. Considero que se puede abordar una ópera o una zarzuela, de tintes tradicionales, desde un prisma moderno, e incluso a veces es justo y necesario llevarlas, aunque se tenga que prescindir de enseñar la evidencia de algún elemento que se esté nombrando, creo que no es necesario enseñar el elemento para entrar en la historia. Del mismo modo, si una propuesta tradicional es bonita, y está bien hecha, pues también.


D.P.- Compositor favoríto.
C.F.-Podría decirte como compositor español favorito, Manuel de Falla, y como compositor no español favorito, Verdi.

D.P.- Cuéntame tu experiencia en la ROH.
C.F.- Pues atómica, enriquecedora, divertida, formadora. Partiendo siempre de la base que si mi profesor físico vocal es con quien yo puedo trabajar, para mi, Rossini es mi profesor virtual en mi cabeza. Empecé a estudiar canto con una octava, y mi extensión vocal es a través de Rossini. Empecé con trocitos de arias, el día que pude cantar "Una voce poco fa" entera me fui de paellas al Saler, porque me emocioné. Es verdad, si lo trabajas bien es un compositor que cuida vocalmente, es salud vocal. En Covent Garden, estar de cover y trabajarlo con Pappano, era como poder llevar tecnicamente adelante ese Rossini, que tecnicamente a mi me hace tanto bien, con un señor que lo trabaja maravillosamente. ¡Fue para repetir!

D.P.- Profesor o profesora que te haya marcado como cantante.
C.F. Pues te voy a decir una a la que quiero un montón, he trabajado con ella un año y medio revisando repertorio, y es María Orán. María me ha introducido en la elegancia vocal, y a través de ello te das cuenta que tu voz puede ofrecer muchas otras cosas.

D.P- Y ya para finalizar, ¿Que le dirías a los cantantes que están empezando ahora?
C.F.- Que la paciencia, que se pierde siempre, es la mejor maestra que se puede tener. Yo la pierdo siempre, me desespero por cosas que quiero hacer y todavía no estoy preparada, pero hay que tenerla. Una buena paciencia va a alargar tu vida como cantante. Estoy convencida.



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