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martes, 31 de octubre de 2017

Nada Es Imposible, El Mago Pop Vuela Alto.

Según la RAE, ilusionismo significa "arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos naturales". El ilusionismo en España está muy denostado, y en ciertos círculos se considera un arte de segunda, mas propia de relleno en espectáculos de variedades y cumpleaños y bautizos, que lo que realmente es, una sacrificada disciplina, con grandes posibilidades escénicas, y que sin duda bien ejecutada resulta un entretenimiento de primera que hace las delicias de todo tipo de públicos.
De un tiempo a esta parte la magia en España está sufriendo cambios acercándose mas a los grandes espectáculos que se pueden ver en Estados Unidos, donde el sentido del show y la espectacularidad están mucho mas marcados, y van mas allá del mero juego del mago con un mazo de cartas y un tapete verde, no se me entienda mal, no critico este tipo de magia, sino que expongo que son espectáculos diferentes, los dos igual de válidos, aunque quizás enfocados a públicos diferentes, y dos formas de entender la magia, una mas teatral y con un concepto de show mas presente, y la otra mas intimista y quizás mas pura en su esencia.
A mi me encanta la magia, y creo que realmente tiene interés para el gran público. La cuestión está en conseguir sorprender al respetable con los trucos y que la calidad del espectáculo dignifique el difícil arte del ilusionismo, poco a poco lo estamos consiguiendo, y tengo la sensación de que la magia está de moda, al tenor de como anda la cartelera con este tipo de espectáculos.



Nada Es Imposible, es el nuevo espectáculo de Antonio Díaz, El Mago Pop, y que en estos momentos está reventando la taquilla del Teatro Rialto, de forma mas que justificada y entendible según iré desgranando en esta crónica.
Reconozco que Antonio Díaz ya me conquistó en su anterior esepectáculo, La Gran Ilusión. Desconocía a este mediático mago, ya que practicamente no veo televisión, y para según que cosas parece que vivo en Marte. La cuestión es que aquel día que asistí al teatro sin saber muy bien que iba a ver, me encontré a un carismático personaje de una pasmosa conexión con el público y que entendía la magia de una forma muy teatral, y en la que los medios técnicos eran igual de importantes que los recursos que netamente se le dan por sentado a los ilusionistas. Vi tres veces el anterior espectáculo, y me fascinó por igual cada vez que lo vi. En cuanto me enteré de la nueva producción no veía la hora de echarle un vistazo, ya que la cosa prometía bastante, al tenor de las noticias que me iban llegando sobre el espectáculo y que resultaron ser ciertas en su totalidad, siendo el resultado la mar de satisfactorio como ya me veía yo venir.




Nada Es Imposible es una vuelta de tuerca a lo grande sobre el anterior espectáculo de Antonio Díaz, donde todo se hace mas espectacular, mas teatral, y sobre todo mas mágico, consiguiendo epatar al respetable varias veces durante la función, siendo un entretenimiento de primer nivel con interés desde múltiples ángulos, y con resultados estimables en líneas generales.
Para sostener el espectáculo es imprescindible la personalidad de nuestro mago, que va ganando enteros con el tiempo, y que quizás va dejando atrás la imagen mas tierna que tenía, para utilizar la retranca, que tan bien le funciona, como recurso de comicidad y de enganche con el público, que entra al trapo suavemente y sin poner ni la mas mínima resistencia. El Mago Pop hace con nosotros literalmente lo que le da la gana, de forma inteligente, velocísimo en las respuestas, y con una capacidad de improvisación mas que respetable, llevando a cabo un trabajo que entronca con lo actoral de forma muy directa y acertadísima. Antonio Díaz, además de ser un mago de gran solvencia es un estupendo comunicador, y un eficiente encantador de serpientes, algo que es casi mas importante que los trucos en si, el mago no solo debe hacer magia, sino que debe convencernos de que la está haciendo, y sobre todo debe conseguir que dejemos engañarnos por él. Para ello la conexión mago-público debe ser perfecta, algo que el Mago Pop consigue con creces de forma deliciosa, medidísima con ingenio y control absoluto del escenario.



No pienso destripar absolutamente nada del show, se debe ver virgen de toda información para de esta forma disfrutar mas y mejor de la función, aunque hay varias cosas de la producción reseñables y que intentaré exponer sin hacer "spoilers" pero para que os hagáis una idea del espectáculo.
Visualmente, Nada Es Imposible, gana empaque y fuerza visual con respecto a la anterior producción, y en cuestiones de presupuesto se ve ampliamente superado, siendo el resultado de primera magnitud y con una mas que destacable prestancia visual, especialmente en la parte de la iluminación, algo indispensable en los espectáculos de estas características, y que en este caso dan a la función el toque justo de espectacularidad así como la dosis exacta de disimulo en cuanto a la resolución de los trucos, que por muchas vueltas que se le de, y mirad que me pasé media función intentado descifrar los intríngulis del asunto, resultan en su mayoría practicamente imposibles de descubrir.

Nada Es Imposible está dirigido por Mag Lari, siendo un acierto total en líneas generales la labor de dirección, dotando al espectáculo de un sentido de la teatralidad importante, y que resulta ya una marca de la casa en los shows de nuestro mago. El trabajo que se barrunta detrás de esta producción me parece ímprobo, porque absolutamente todo en la función está ajustado de forma milimétrica, y cuadra a la perfección lo técnico con lo "mágico" siendo asombroso el nivel conseguido en este ámbito. Por otro lado hay que destacar el ritmo de la función ligero y adecuadísimo en las transiciones entre número y número, algo crucial en el desarrollo de un espectáculo de magia. Mag Lari sirve momentos de gran potencia visual, consiguiendo un espectáculo cargado de magia teatral, no solo la que el ilusionista ofrece, sino la que los recursos escénicos del espectáculo ofrece y que la convierten en una experiencia sensorial y participativa de resultados conseguidísimos.



En resumen, Nada Es Imposible, es un entretenimiento familiar, bien presentado, bien vestido,  de una resolución impecable, y con una voluntad muy clara de dignificar la magia convirtiéndola en un gran espectáculo. Su mayor atractivo sin duda se encuentra en la figura de el Mago Pop, pero, el envoltorio no se queda atrás dando al show un empaque mas que notable y un espectacular acabado formal bastante por encima de la media de este tipo de producciones en nuestro país, y lo que es mas importante, consiguiendo que nuestros problemas del día a día se queden en la puerta del teatro por la hora y media aproximada que dura la función, y que creamos que la magia existe, a fin de cuentas el teatro consiste en eso ¿no? .





*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible. 




martes, 22 de septiembre de 2015

La Gran Ilusión, La Gran Magia Del Teatro

Los grandes espectáculos de magia al estilo estadounidense, en España no tienen mucha tradición, en nuestro país la magia gusta mucho, pero se concibe en un código mas modesto, casi como un entretenimiento de salón, que está muy bien, que duda cabe, pero que le resta posibilidades a un género fascinante y difícil en igual medida, y que siempre pasa de puntillas por nuestras carteleras, sin que se le de la importancia que se merece.
Hace unos años en un viaje a Las Vegas, en el que me hinché a ver teatro, ya que la Capital Del Vicio, tiene una cartelera que ya quisieran muchas ciudades del mundo, vi un magnífico show de un mago que en España no es muy conocido pero que en USA causa furor, Criss Angel. Aquel espectáculo me fascinó y me dejó pensando sobre las posibilidades escénicas de la magia, y lo poco que se aprovechaba en España.
La magia es teatro, otra forma de entenderlo, pero con una base idéntica, el mago debe hacer sus trucos con perfección casi quirúrgica, pero debe convencer al público de que lo que hace, lo hace de forma mágica y no es fruto de un arduo trabajo en el que la repetición y el entrenamiento son la base de un arte, comparable al de un bailarín o un cantante.
Por supuesto esto que cuento es un convencionalismo, igual que lo es cuando asimilamos como normal que alguien se ponga a cantar en una ópera cuando está muriendo de tuberculosis, o cuando un personaje de Lope de Vega habla con cantarín verso sobre lo divino y lo humano.
Por tanto la labor del mago amén de ser ilusionista, debe ser un vendedor de humo, un actor que juegue con su público y que consiga que el espectador entre en su juego sin entrar en el como de sus trucos, sino solo dejarse llevar, disfrutar y maravillarse con lo que el mago en cuestión es capaz de hacer.
Hace unos meses asistí a una función de Antonio Díaz, El Mago Pop, en el Teatro Rialto, y reconozco que salí impresionado, esperaba ver a un chico delante de un tapete verde, haciendo trucos de magia y poco mas, y resulta que no, me encontré un fabuloso espectáculo que me dejó con la boca abierta, así que cuando me enteré que volvía, esta vez al Calderón, y por mas tiempo, no pude resistirme a repetir, y volver a disfrutar de este espléndido espectáculo, que está arrasando en taquilla con gran justicia.



La Gran Ilusión, que así es como se llama el espectáculo que esta crítica ocupa, es sin duda un show de magia, pero con un poso muy teatral, no en vano en el colaboran Josep María Pou, Emma Vilarasau y Berto Romero, apoyando con su presencia, lo que Antonio Díaz ofrece, como en una declaración de principios, sobre lo que función plantea y el código en el que lo plantea. Magia y teatro se funden en gloriosa y gozosa conjunción, de forma muy fresca y divertida.



Antonio Díaz, reconozco que me ha ganado por la mano, encuentro delicioso el personaje que ha creado, tímido, tierno, con una pizca de mala baba, algo verderoncillo, y un poco adolescente, que resulta absolutamente irresistible. Se trata de un mago de gran nivel, que ofrece intimismo y espectacularidad en igual medida, en una acertada combinación, que funciona a las mil maravillas. Díaz sorprende por su seguridad, aplomo y maestría, en un ejercicio mágico-interpretativo, muy conseguido, creo que todo está estudiado, y todo está muy ensayado, siendo esa "la gran ilusión" del espectáculo, todo parece espontáneo, y realmente es fruto de un gran trabajo. Además de lo descrito, está la parte mas difícil, la interactuación con el público que el Mago Pop controla al milímetro, con ese toque guasón, sin nunca ofender, y rapidísimo en las respuestas, que me parece muy encomiable.
Como mago sorprende, y despliega múltiples trucos desde los mas clásicos hasta los mas modernos, consiguiendo llevarnos al respetable, exactamente al sitio que quiere que vayamos. Estamos sin duda ante una personalidad única y magnética que engancha desde que sale a escena, y que sabe medir muy bien los tiempos en escena y tiene un sentido de la teatralidad muy agudizado.



La producción dirigida por el propio Antonio Díaz, es un prodigio, aunando tecnología y magia, de una forma totalmente convincente, y muy dinámica. Estamos ante un show muy bien tramado, astutamente medido en sus tiempos, y perfectamente hilado en su continuidad. Nos encontramos ante una función que busca dignificar la magia, y convertirla en un gran espectáculo que sorprende y engancha en igual medida, utilizando los recursos que tiene de una forma ejemplar, muy resultona, y que en algunos momentos impacta al espectador, por su fuerza visual, y sentido de la espectacularidad.
Sin duda no se trata de un espectáculo de magia mas, sino de un espectáculo que desde un prisma muy novedoso en nuestras carteleras, da frescura y engrandece el arte del ilusionismo, con gran efectividad, entusiasmo y sabiduría teatral.



En resumen, un espectáculo para toda la familia absolutamente recomendable, en el que el carisma del protagonista, su impecable acabado formal y capacidad de asombrar, son sus bazas mas potentes, dentro de unos parámetros inusuales y sorprendentes.
El día que yo asistí estaba el Calderón a reventar, y al final la ovación fue generosa con un público en pie, que supo apreciar el gran trabajo del que fueron testigos.
Os recomiendo muchísimo esta producción que pienso que tendrá un antes y un después dentro del mundo del ilusionismo. No os vais a arrepentir!!



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