miércoles, 26 de junio de 2019

Zarzuela En Danza, Amor Y Conocimiento.

Finaliza la presente temporada del Teatro de La Zarzuela, y para ello se ha programado un espectáculo titulado "Zarzuela en Danza", espectáculo que me interesaba muchísimo por varios motivos. Su planteamiento me parecía muy atractivo, plasmar en un espectáculo aquellas piezas de ballet mas afamadas dentro de nuestro repertorio lírico, me parecía un interesante y loable trabajo que podía tener muchas posibilidades escénicas y musicales. Del mismo modo, los creativos detrás del espectáculo, y el plantel artístico también me ofrecían garantías sobre lo que iba a ver. A medida que empezó a salir material gráfico de "Zarzuela en Danza" el interés fue en aumento, y se me fueron disipando las dudas, si es que tenía alguna, sobre el espectáculo que estaba a punto de estrenarse, y que ayer tuvo su triunfante debut en el coliseo de la Calle Jovellanos. Y si, digo triunfante, porque realmente fue una noche memorable, en la que brillaron nuestro género lírico, sus diferentes vertientes, y sobre todo el amor por la zarzuela, omnipresente durante toda la velada, y muy palpable entre el respetable. Ayer se hicieron las cosas bien, no hay discusión, y es de justicia reconocerlo. Recordaré el estreno de ayer con gran cariño, y repetiré con este espectáculo, que aviso antes de que sigáis con la crónica, que me ha tocado el coranzoncito lírico que uno tiene, perdón por la cursilería, de forma muy directa.


"Zarzuela en Danza" espectáculo ideado por Nuria Castejón y con dramaturgia de Álvaro Tato, nos cuenta un sueño, el sueño de un bailarín obsesionado con una mujer cuyo nombre tiene dos zetas, y que lo tiene absolutamente fascinado. Obviamente la mujer es nuestra zarzuela, mujer que el danzarín va buscando durante todo el espectáculo, mientras transcurren ante nuestros ojos, historia y esencia de nuestro género lírico.
Tato plantea el texto en verso, como mandan los cánones zarzueleros, en el que se puede vislumbrar el exhaustivo conocimiento del género que posee, así como un amor infinito hacia nuestra zarzuela, que se ve reflejado en un hermoso texto, escrito con gran sensibilidad, frescura, y en el que se encuentra absolutamente todo aquello que define nuestro género lírico. Su carácter popular y festivo, la mordaz crítica social también asoma en una escena, las alusiones a acontecimientos actuales, y por supuesto el lirismo, siempre presente en nuestra zarzuela, en lo musical y en lo literario. "Zarzuela en Danza" sirve como reivindicación de la lírica española, que tantos se empeñan en enterrarla, y sobre todo como vehículo entre el pasado, el presente y el futuro, llevándonos a la reflexión sobre lo que la zarzuela supuso en su época dorada, y el enorme patrimonio musical y teatral que conlleva, y que no se debe perder.
Álvaro Tato arma una dramaturgia inspiradísima, donde la belleza, la emotividad, y por supuesto la comicidad brillan de forma notabilísima, siendo el resultado redondo y perfectamente ensamblado con los musical, pudiendo entenderse que Tato ha realizado una zarzuela nueva en lo literario, en la que prima la danza, más que el canto, de el gran repertorio en la mayoría de los números, y que sigue al dedillo de forma convenientemente actualizada y muy respetuosa, la línea de lo que es nuestro género lírico.
No nos equivoquemos, "Zarzuela en Danza" no es una antología, las antologías no tienen diálogos ni hilo argumental, es zarzuela con todas las de ley, en ella se funden todas las disciplinas que caracterizan al género, y en la que con gran poder evocador, se rememoran algunos de sus números más emblemáticos, sin dejar de lado un puñado de composiciones de nueva creación.


Nuria Castejón al frente del espectáculo, domeña una elenco multidisciplinar y entregado al máximo, que realmente da absolutamente todo lo que puede y más.
Destaca, por extensión en el papel,  Alberto Ferrero como el soñador que sirve de hilo conductor de la historia, que resulta muy expresivo en los parlamentos, dotando de mucha ternura a su composición, en la que todo resulta perfectamente dicho, y no solo eso, sino que también se encuentra perfectamente involucrado en lo emocional, llegando de forma muy directa al respetable su composición. Ferrero cumple como actor, vocalmente en un código acertado de actor-cantante, y por supuesto como bailarín, al que ya hemos visto más veces en La Zarzuela. Dentro del elenco es destacable también una magnífica Cristina Arias como primera bailarina, que se lució espectacularmente en la mayoría de sus intervenciones, especialmente en el "Intermedio" de "El Baile de Luis Alonso" con un solo de impresión en el que las puntas fueron realmente insuperables, así como en un elegantísimo "Fandango" de "Doña Francisquita" y en una visceral revisión de el "Intermedio" de "La Leyenda del Beso".

En el apartado vocal, tres cantantes netamente líricos sirven la función, en líneas generales de forma efectiva. Ana Cristina Marco, mezzosoprano, Néstor Losán, tenor, y Germán Olivera, barítono. Olivera se me antojó como el cantante más inspirado, en el que un instrumento bien controlado de amplio volumen y buen agudo, dio la nota, quizás más lírica de la velada. Néstor Losán de bello timbre y buen fraseo, no acaba de liberar el sonido de forma satisfactoria, y  cuya expresiva interpretación de la romanza principal de "Emigrantes" se vio ligeramente empañada por un agudo final, atrás, y no bien resuelto. Ana Cristina Marco, de poderoso instrumento, aunque un poco descontrolado y sensual timbre, brilló mucho en una "Tarántula" de "La Tempranica" cantada con mucha intención, y en las "Guajiras" de "La Revoltosa". 

La obra se sustenta en un elenco compuesto por 14 bailarines, que realmente son un prodigio, y que afrontan todas las disciplinas, danza, canto y texto sin el más mínimo problema, y que si bien es cierto no se ciñen a una lectura netamente lírica de los números que cantan, no nos chirría en absoluto, dado el carácter de los mismos, y el buen resultado obtenido. Empastados y matizados, y muy cuidadosos con el material musical, me dejaron entrever un enorme respeto por nuestra zarzuela que me resultó muy gratificante. Brillan de forma rutilante en no pocos números, siendo por motivos obvios los más celebrados, aquellos en los que la espectacularidad coreográfica iba unida a la musical. A este respecto destacaría el "Intermedio" de "La Boda de Luis Alonso" de gran capacidad catártica, la delicada y sensual "Contradanza" de "Cecilia Valdés" y las "Sevillanas de "El Bateo" de contagiosa energía y elegante resolución.


Arturo Díez Boscovich, al frente de la OCM, sirvió una espectacular lectura de todos los números que componen el espectáculo. Díez Boscovich, afronta la función desde la profundidad en el sonido, sacando lo mejor de la orquesta titular en no pocos momentos. Atinadísimo con los tiempos, siempre al servicio del ballet y de los cantantes, supo imprimir de gran sabor teatral a la función, y sobre todo dejando claro, como viene siendo la tónica de todos los componentes de "Zarzuela en Danza" que conoce el género y conoce el repertorio. La lectura musical pasa por un sonido compacto y ampulosos cuando la pieza lo requiere, así como un correctísimo uso de las dinámicas. Es destacable el trabajo de concertación realizado, ya que foso y escena se ven perfectamente acoplados, con un resultado altamente satisfactorio, y gratísimo de escuchar. Un diez para el Maestro Díez Boscovich, que supo sacar todo el jugo a los diferentes compositores que conforman la selección musical del espectáculo.


Nuria Castejón firma la función, acertando de plano en su concepción del espectáculo, y sobre todo en como nos lleva al sitio preciso al que nos quiere llevar. Varias cosas son destacables de "Zarzuela en Danza" la primera la elegancia que toda la función destila, donde con poco, pero muy bien aprovechado, se consigue un espectáculo cargado de magia teatral y empaque visual. Castejón dota de un ritmo envidiable a todas la escenas y consigue que todo se nos pase en un suspiro, y sobre todo consigue emocionarnos con la delicadeza con la que el espectáculo está tratado. Nuestra directora y coreógrafa plantea un espectáculo en el que se vislumbra mucha alma puesta en él, y una memoria emocional hacia el género muy marcada. Se podría hablar de muchos grandes nombres de nuestra zarzuela que pululan por el espectáculo de forma más o menos velada, el mismo Tamayo en el afortunadísimo cuadro dedicado a "La Reina Mora" se encuentra presente, y por supuesto el genio de sus padres, insignes actores de zarzuela aparece por momentos con amorosa impronta. Castejón sirve una función antológica sin ser antología, y que será recordada por mucho tiempo. Para la historia queda la lorquiana interpretación de "La Leyenda del Beso" y un "Intermedio" de "La Boda de Luis Alonso" que corta la respiración, donde la faceta de coreógrafa de nuestra artista, ampliamente conocida por el aficionado, obviamente surge más inspirada.  Pero si hay algo por lo que realmente podemos hablar de genialidad en lo presenciado ayer, es por la sabiduría, fruto del conocimiento, con la que nuestro género lírico está reflejado, el respeto con el que está actualizado, y por lo bien que Castejón logra hacernos ver lo que fue, es, y será la zarzuela en todas sus disciplinas y vertientes. Amor, no hay bien más necesario para poner a la zarzuela en el sitio que se merece, y ese amor consigue precisamente que nos emocionemos, esperancemos y salgamos del teatro con un espléndido sabor de boca, y en mi caso un considerable subidón de adrenalina.
"Zarzuela en Danza" se me antoja imprescindible esta temporada, y sobre todo me parece una buena forma de entender la modernización del género, y la apertura a nuevos públicos,  una vía por la que se puede tirar a la hora de enfocar el futuro de nuestro teatro lírico, y una cosa muy importante, el formato de la función la hace perfecta para girar, y que pueda ser llevada a el mayor número de teatros posible.

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