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martes, 13 de marzo de 2018

La Extraña Pareja, La Comedia Eterna

La comedia, la tan denostada comedia, no es un género fácil y que desde el material de base, es decir el literario, hasta las interpretaciones, muchos son los factores que influyen para que la cosa funcione, y consiga su principal cometido que no es otro que el hacer reír al personal, algo harto difícil, que muchos intentan, pero que pocos consiguen, ya que aquello del sentido del humor es tan variopinto y personal, que dar con las teclas adecuadas no es precisamente sencillo. Pero si es cierto que cuando se da en la diana no hay género que se disfrute mas en directo que la comedia. Una buena sesión de cachondeo es la mejor terapia para el espectador, y dificilmente olvida un buen momento pasado en el teatro. A lo largo de mi historia como espectador he visto mucha comedia, muchísima, y la mayoría de las veces uno se encuentra obras insulsas, trilladas o de poco interés teatral, no porque el género sea malo, sino por difícil.  Recuerdo gloriosas representaciones de "Aquí no paga nadie" " La venganza de Don Mendo" "Arte" o por irnos a un ejemplo mas cercano, la estupenda "Burundanga" que hizo que me partiera de risa, hablando de un tema tan serio como es el terrorismo, porque señores, esto del humor es una cosa muy seria y que se debe afrontar desde el respeto por parte de los artistas, la entrega, y el ritmo, el sempiterno ritmo, tan complicado de encontrar, tan fácil de perder, y sobre todo crucial para el desarrollo del género cómico tal y como mandan los cánones del teatro. Una comedia sin ritmo está condenada al fracaso. Hay muchos tipos de comedia, desde la elegante y sofisticada alta comedia hasta la mas física y obvia, la paleta de estilos es enorme, pero muy específica en cada caso, y mas que reconocible para el espectador. Cada uno que elija la suya al gusto, que en definitiva el que manda es el respetable.
Esta disertación viene al caso ya que la semana pasada, vi una de esas comedias eternas, que nunca pasan de moda, "La extraña pareja" de Neil Simon, en su versión femenina y que actualmente se está representando en la sala Nueve Norte, para pasar en breve al Lara, dado el éxito que está teniendo.


"La extraña pareja" es una vieja conocida para el público español, ya que ha sido representada en múltiples ocasiones, en alguna de ellas con arrollador éxito, como puede ser el caso de al producción protagonizada por Paco Morán y Joan Pera, que se mantuvo en cartel durante varios años en Barcelona, siendo una producción muy recordada. 
La obra que esta crítica ocupa "The odd couple"  fue escrita por el prolífico Neil Simon en 1965, llevándose la nada desdeñable cantidad de cuatro premios Tony en su primera producción. El éxito del texto de Simon fue instantáneo, y se ha representado en innumerables países, se llevó al cine en una película antológica protagonizada por Walter Matthau y Jack Lemmon, así como también se hizo una recordada serie de televisión que gozó de varias temporadas y mucha popularidad en su momento. El propio Simon revisó su obra con gran tino en 1986 cambiando el sexo de sus protagonistas, aunque el mensaje de la función quedó intacto, si se modernizó el concepto de la función, añadiendo el interés de la independencia de las mujeres, algo sin duda mas vigente que el original, y que como digo mas arriba, es la versión que se está llevando a cabo en estos momentos.
El texto de Simon, como comedia es modélico, sólido, y afilado como un cuchillo en sus chistes, en un texto plagado de alfilerazos verbales, y con unos personajes cercanos y francamente reconocibles por el espectador, con los que se siente identificado de forma inmediata, dado lo cercano de los mismos, y lo carismático de cada uno.
La historia es sencilla, ante la debacle matrimonial de su amiga, Olga acoje en su casa a Flora, siendo dos personalidades completamente opuestas, caótica y liberal una y meticulosa, prolija y conservadora la otra. Las tensiones no tardan en aparecer y las situaciones cómicas, rozando el absurdo son la tónica de un texto, en el que hay mas trasfondo del que pueda parecer, y temas como la libertad del individuo, la diferente visión de la vida, y el crecimiento como persona están muy patentes, siendo su mensaje de carácter universal e imperecedero, ya que el conflicto de "La extraña pareja" tan ligado a la esencia del ser humano, así que pasen muchos años, seguirá vigente.



Vayamos con el elenco:
María Muñoz, Teresa Soria-Ruano y Patirke Mendiguren, dan vida a Clara, Silvia, y Vicky respectivamente.Las tres amigas de nuestra extraña pareja, compañeras de timbas de Trivial, y espectadoras del "drama" de nuestras dos protagonistas. Las tres se encuentran impecables en sus respectivos personajes, iniciando la función en una difícil escena, que sirve para caldear el ambiente, y donde el trabajo de compenetración de nuestras actrices se me antoja crucial para el buen funcionamiento de la obra. Cada una de ellas imprime su especial carácter, desde la pragmática Silvia de Soria-Ruano, la sentada (a ratos) Vicky de Mendiguren, y la pavisosa, pero deliciosa, Clara de Muñoz, personaje muy a tener en cuenta, que encontré acertadísimo en su enfoque tanto corporal como gestualmente. Las tres llevan a cabo un trabajo bien pensado, claro y perfectamente reconocible, dentro de los "tipos" que les han tocado en suerte, y que en definitiva suman mucho a la función, aligerando las escenas de forma muy notoria.

Chema Coloma y Diego Quirós dan vida a Anouchaván y a Atanás, dos hermanos armenios, vecinos de las protagonistas de la función. Encontré excelentes a los dos actores, en unos personajes cargados de verdad, bonhomía y ternura. Tanto Coloma como Quirós, resultan extremadamente convincentes en sus respectivos papeles, llegando a pensar en un principio un servidor, que realmente eran armenios. Su trabajo no pasa por la caricatura, ni por el trabajo enfocado hacia afuera, sino por una interiorización de dos personajes, desde un ángulo respetuoso y sensible en grado sumo. Simplemente me los creí. Honestidad y verdad, los dos componentes esenciales para rematar una interpretación, y que tan pocas veces se ve en nuestros escenarios, son los ingredientes que componen a Anouchaván y Atanás, y que me parece que no es poco precisamente.

Susana Hernáiz y Elda García como Olga y Flori. Nuestras protagonistas se desenvuelven en dos códigos distintos, pero que se complementan a la perfección: Hernáiz explosiva y lapidaria, y García mas hacia adentro pero igual de convincentes, en dos personajes perfectamente perfilados, y entre los que saltan chispas en los momentos punteros de la función. Olga manda en sus escenas tal y como el texto marca, mientras que Flori parece ser una olla a presión a punto de estallar, cosa que hace cuando menos nos lo esperamos. Su vínculo se encuentra perfectamente reflejado, y se entiende perfectamente lo que está pasando por la cabeza de cada una, en dos interpretaciones muy bien medidas, y con un recorrido muy interesante, siendo la evolución de ambas a lo largo de la función la gran baza de la comedia. Encontré a Hernáiz realmente esplendida, tanto en tono corporal como con la voz, de dicción perfecta, y García parte de un peculiar enfoque físico que define a la perfección el aparentemente apocado carácter de su personaje, y que consigue llevarnos a la exasperación dada su singular personalidad. La obra se sustenta practicamente en ellas dos, y sin duda ofrecen los mejores momentos del espectáculo, incluida la surrealista cena con los armenios, donde ambas sacan la artillería pesada en sus momentos de lucimiento. 



Vayamos con la dirección escénica.
Andrés Rus al timón del espectáculo, sabe lo que quiere, y se nota. Imprime a la función las cotas de frescura necesaria para que el texto siga teniendo vigor en estos tiempos, y el cambio de época, así como la actualización de los personajes funciona a las mil maravillas. Entiendo que se ha partido de las características personales de las dos protagonistas, y en base a eso se han ido forjando los personajes, así como en el caso de los secundarios, ha optado por una visión mas tipificada e igual de efectista que en el caso anterior, siendo la mezcla de las diferentes interpretaciones muy homogénea y nada chocante. Nos encontramos ante una función de tono desenfadado, dinámico y que sin romper la cuarta pared en ningún momento, busca continuamente la complicidad del público, algo crucial para la comedia y para que sus resortes funcionen a la perfección. El trabajo de Rus se caracteriza por una limpieza muy notable, tanto en los movimientos, como en los cambios, perfectamente apoyados por unas músicas muy reconocibles y que caldean al respetable de forma adecuada e inteligente. En líneas generales dota a la función de un ritmo muy bien medido y fluctuante de forma acertada, nunca llegando a ser atropellado, pero en progresión ascendente, hasta que nos vuelve a dar un respiro, mientras las actrices se toman su tiempo para implicarse en las escenas, en algunos casos con gags basados en lo visual, mas que en el texto en si. Me ha dado la sensación que Rus ha dejado hacer a sus actores, poniendo cada uno mucho de su parte en su personaje, pero sin dejar atrás unas directrices muy bien definidas, tal y como se refleja en la función, siendo la claridad en la exposición, la tónica, y un resultado mas que estimable en líneas generales, muy gracioso por momentos, y de preclaro mensaje, ligeramente feminista y adecuadísimo para los tiempos que corren.



Nos encontramos ante una propuesta sumamente agradable, que se deja ver con facilidad, y que se disfruta de forma ligera, pero sin quedar en lo banal. Comedia con su mensaje, que no está reñido con el pasárselo bien. Esta "Extraña pareja" es modesta en su envoltorio, pero tremendamente honesta en sus intenciones, y mas que sólida en su planteamiento, siendo en líneas generales un claro exponente de estupendo teatro, de impecable factura y mas que estimable en su resultado final.



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