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viernes, 27 de mayo de 2016

¡Como Está Madriz!, Y Se Armó La Marimorena

El mismo día que se publicaba la próxima (y jugosa) temporada del Teatro de La Zarzuela, me acerqué al coliseo de la Calle Jovellanos a disfrutar de la producción que se está llevando a cabo en estos momentos y que lleva por título ¡Como está Madriz!
Reconozco que tenía mucha curiosidad por ver como se las había ingeniado Miguel Del Arco para aunar dos obras maestras de Género Chico, como son La Gran Vía y El Año Pasado Por Agua. Confieso que no he sido ajeno a la escandalera que se ha formado ante dicha producción, que ha causado hondos debates de diversa índole, tanto en la renovación o no renovación de la zarzuela como género, así como en la fuerte carga política del montaje.
No pude aguantar la curiosidad, y como no me gusta hablar de lo que desconozco, en un arrebato mañanero decidí no postergar mas la asistencia a este ¡Como Está Madriz!, ya que una  buena polémica puede ser sana, servir para sacar conclusiones, y llegar a ser enriquecedora.
Así que ayer jueves, función de abono, y por ende de las de público mas tradicional, me acerqué  con muchas y variadas opiniones que me habían llegado, a ver este espectáculo, que pienso que cada uno debe juzgar desde su propio prisma.
No está en mi ánimo ni provocar ni polemizar, como crítico debo ser lo mas imparcial posible ante lo que vi, y que para ser justos, fuera de disquisiciones políticas y morales, de las que luego hablaré, encontré un espectáculo de gran nivel artístico y escénico.



¡Como está Madriz! versión libre de La Gran Vía y el Año Pasado Por Agua, es lo que en los tiempos del estreno de las dos obras en las que se basa el espectáculo se denominaba como "revista de actualidad" estas obras se caracterizaban por su coyunturalidad, crítica política y social, y un fresco del momento exacto en el que se desarrollaban las mismas. Esto hoy en día es un problema, ya que los textos no tienen razón de ser para el público contemporáneo y la mayoría de las cosas que en ellas se cuentan nos son completamente ajenas, de hecho, los propios autores estrenaban diferentes versiones de las mismas dependiendo del momento en el que se representaban. Ambos títulos son de Chueca y Valverde, y lo que sin duda ha pasado a la historia es la brillante y vibrante música que se encuentra en sus partituras, fuertemente enraizadas en la cultura popular, y son un claro exponente de la música que privaba en la época, con grandes influencias de la opereta vienesa en su concepción, con los consabidos valses, tan en boga en su momento, mazurcas, marchas y polkas, sin olvidar el acento español en sus inspirados pasacalles y pasodobles, y demás piezas de inspiración netamente patria.
Realmente la revisión del texto en dichas obras es necesaria, y ese sin duda es el elemento mas peliagudo a la hora de ponerlas en pie en el S. XXI, Hacerlo con tino es harina de otro costal y ciertamente difícil, pero en mi humilde opinión necesario para acercarlas al público de hoy en día.



¡Como Está Madrid! tiene grandes aciertos, pero también grandes desaciertos, y de ahí viene la polémica tan furibunda que se ha desatado en parte de los aficionados. Empezaré por los aciertos. Lo mejor y lo mas conseguido es lo bien integradas que están las dos obras, con un hilo conductor inteligente, bien tramado y que teatralmente da mucho juego como está demostrado a lo largo de la representación, la adaptación funciona y tiene inspiradísimos momentos que definen muy bien la situación por la que nuestro país está pasando. Los desaciertos están no en el mensaje que se da, sino en el como se da. La retranca funciona, y cuando en la representación se ve, la cota de excelencia es estratosférica, pero si subrayamos lo que estamos viendo con dos escenas en las que se entra directamente en el árido discurso político, la sutil ironía necesaria y gozosa, desaparece, y el texto se vuelve en contra del espectáculo por obvio y ligeramente panfletario, si a ello añadimos ciertos toques en los que algunas sensibilidades se pueden ver heridas, pues entonces nos encontramos con algunos problemas difíciles de solventar. Me explico, por mi forma de ser, no me sentí molesto ni ofendido por absolutamente nada de lo que vi en escena, pero entiendo que haya personas que si, y ahí se entra en el terreno de la confrontación, en mi humilde opinión innecesaria, ya que lo que se debe pretender es aunar y enriquecer. Plasmar un ideal en una obra de teatro es licito y loable, pero hacer proselitismo no es el camino ya que parece que estamos matando moscas a cañonazos, máxime cuando de un teatro público se trata. Una genialidad como es esta función se ve empañada precisamente por eso, y lo que es una estupenda muestra del sarcasmo nacional, no acaba de estar redondeado por dos escenas que son innecesarias dado el planteamiento tan claro de todo el espectáculo. Me refiero a la primera escena del Pablo Iglesias original y a la de los escritores. Esta última resuelta de una forma no del todo satisfactoria dado el tono de la misma.
Comparto lo que se cuenta en ¡Como Está Madrid! pero no comparto que se crispe la sociedad sin necesidad de hacerlo, Ayer vi la clara brecha en la que nos hallamos inmersos, con un patio de butacas desierto y unos pisos altos (en los que me encontraba) en pie y aplaudiendo a todo rabiar. Yo simplemente lo dejo caer, pero a lo mejor se ha perdido una ocasión de aunar en vez de distanciar, ya que la mayoría de las cosas que se cuentan en la función a todos nos molestan o debería molestarnos como son la corrupción, los abusos de poder, las clases política acomodaticias, y demás asuntos que todo aquel que haya visto la función sin duda ha dilucidado por si mismo.
Una vez dicho esto, y como no quiero que esta crítica gire hacia lo político, ya que esa no es mi labor, diré que la idea de aunar las dos obras, la forma en la que se hace y la dramaturgia de la misma son impecables, siendo el resultado muy gratificante y refrescante en sus planteamientos.
La obra se representa con varios cortes musicales, especialmente en El Año Pasado Por Agua. Uno de ellos inexplicable dado lo popular que es, la famosa Mazurca de los paraguas, que realmente no debería ser cortada, y otro muy notorio la Mazurca de los marineritos, número que realmente, y esto es apreciación personal, agradezco que se corte, ya que suelo encontrar plúmbeo.



Vayamos con el elenco, y que ante la extensión del mismo intentaré abreviar.

Todo el elenco actoral es superior, y cada una de las pinceladitas que hay en forma de breves personajes durante la función están perfectamente concebidas y ejecutadas, siendo el conjunto atinadísimo y muy gratificante.

Angel Ruiz, Carlos Crooke y Pedro Qirolte como los Tres Ratas.
Magníficos tanto en la disciplina actoral como en la musical. Uno de los números estrella de La Gran Vía es ejecutado por los tres cantantes con una gracia arrolladora, perfecta dicción y matizadísima interpretación musical. Que nadie se espere al habitiual terceto de Malvados Apandadores, la cosa va mucho mas allá siendo el resultado muy satisfactorio. Mención especial a Carlos Crooke como Jordi, perdón, como Rata Segundo, por lo lucido de su papel, y el estupendo enfoque del mismo.

Isabella Gaudí, soprano, como La Cupletista.
Gaudí canta el Vals de La Bujía de la obra de los mismos autores que lleva por título Luces y Sombras, y que se ha incluido en la producción. Gaudí brilla mucho como lírico-ligera, con un rotundo y prolongado agudo y un cristalino timbre que me agradó mucho. El número, si bien es cierto que es excesivamente insustancial, hay que cantarlo, y Gaudí va sobrada de capacidades para ello.

Angel Ruiz, tenor, como Neptuno.
Correcto, en un tono mas enfocado hacia la comedia musical, algo que no molesta en este número que tradicionalmente es interpretado por actores-cantantes, mas que por cantantes netamente líricos. De escuela mas bien musicalera, Ruiz posee una bonita voz que va de perlas para lo que el Vals de Neptuno pide, lleno de intención y muy bien proyectada, algo que en las técnicas mixtas de canto a veces suele ser un caballo de batalla.

Amelia Font, soprano cómica, como Doña Virtudes.
Espléndida, en uno de los personajes mejor enfocados de la función, apoyada en una gloriosa entrada en escena, Font lleva a lo estratosférico a esta ama, tan conocida por todos los madrileños (y hasta aquí puedo leer) dotando de grandes dosis de comicidad, lapidaria rotundidad, y una mas que estimable interpretación vocal, con momentos muy estudiados en la lectura de la partitura, sacrificando con gran tino notas, a favor de interpretación y comicidad. No se nos olvide que la interpretación es parte fundamental en la lectura de la partitura y las indicaciones que se han dado a la cantante, supongo que por parte de la dirección musical, no pueden ser mas acertadas para enriquecer y hacer mas creíble a esta Doña Virtudes, que realmente virtudes, lo que se dice virtudes, tiene mas bien pocas.

Amparo Navarro, soprano, como El Elíseo Madrileño.
Luciendo un empaque vocal y escénico soberbio, Navarro cierra la función de forma impecable, resultando muy acertada su elección para llevar a cabo el mas célebre número de La Gran Vía. Con una lectura musical igual de cuidada que en el resto de la función. Encontré a Navarro mucho mas cómoda que en La Marchenera, y disfrutando de cada nota que canta. La voz suena grande, bien templada, y con matices menos oscuros que en otras ocasiones.

Luis Cansino, barítono, como el Caballero de Gracia y La Seguridad.
Soberbio, con un ensanchamiento en la voz sorprendente y muy a tener en cuenta, sirve una función de gran calidad en sus dos números. En un código Falstaffiano muy atinado, y una interpretación vocal de altura, me supo a gloria en sus dos intervenciones, especialmente como Caballero De Gracia, papel que vocalmente le va  a la perfección. El dominio del texto y sobre todo el conocimiento del género son marca de la casa en el caso de Cansino, que aporta mucha sabiduría teatral y mucho oficio, siendo muy notorio que en la zarzuela se mueve como pez en el agua.

María Rey-Joli, soprano como Menegilda y Merche.
Acertadísima a todos los niveles, muy segura tanto a nivel actoral como musical, sirvió sus dos números de forma impecable, especialmente el Tango de El Año Pasado por Agua, donde las cotas de sensualidad que desprende y la estupenda visión del personaje son muy a tener en cuenta. Alejada de cualquier amaneramiento y en un código naturalista y nada "zarzuelero" fue una de las que mas me gustó de todo el elenco si miro su trabajo en conjunto. La voz suena sana, con un agudo fácil cuando le corresponde, y con un centro de buena sonoridad que resuelve muy bien sus dos intervenciones.

Paco León, actor, como Paco.
INMENSO. El talentoso Paco León lleva practicamente el peso de la función, está en escena desde que empieza hasta que acaba, y da exactamente lo que se le pide. León en su código habitual, consigue una creación cargada de naturalidad, comicidad, ternura y presencia escénica, que realmente quita el hipo. Paco mide perfectamente los tiempos en escena, y su química con todo el reparto es magnífica, hace fácil lo difícil y aligera las partes habladas hasta lo indecible, siendo uno de los principales culpables, de que este ¡Como Está Madriz! se nos pase en un suspiro.
Enorme trabajo de Paco León, que entra por la puerta grande en la lírica, y que aunque parece ser que no conocía mucho el género, es evidente que se lo ha estudiado, con sus guiños al casticismo mas clásico, y a los aires típicos de la zarzuela en su concepción mas ortodoxa cuando la acción lo requiere, en un ejercicio de homenaje muy bonito, y que consigue su objetivo a la perfección.



Coro Del Teatro De La Zarzuela dirigido por Antonio Fauró.
Excelente como es habitual, disfrutones a mas no poder, de arrollador volumen y energía imponente. El Pasacalle del Año Pasado Por Agua literalmente quita el hipo, y la intencionalidad en lo cantado prima con gran tino sobre lo que la obra pide. Sin duda el coro titular es arte y parte del espectáculo y uno de los sustentos del mismo, con un trabajo excelente desde todo ángulo.

José María Moreno al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, sirvió una función inspiradísima, de rotunda alegría, y marcados y atinados tiempos en todos los números, apoyando a la perfección el trabajo actoral de los intérpretes. Consiguió un sonido muy compacto y que realmente llena de vida la producción , consiguiendo sacar lo mejor de la OCM y que cada número sea una auténtica delicia, donde la chispa de las partituras de Chueca y Valverde está mas que presente. La función de ayer, sin duda ha sido una de las mejores dirigidas para mi gusto esta temporada, así que un diez para José María Moreno.



Vayamos ahora con la propuesta escénica:
Miguel Del Arco dirige una propuesta de relumbrón con una interesante estética en la que las proyecciones son utilizadas con total acierto y justificación, logrando efectos asombrosos, como es el impresionante y cargado de empaque final de acto, que literalmente corta la respiración, por lo dinámico del mismo y el conseguidísimo efecto visual que impacta por su fuerza y grandiosidad.
La dirección actoral es igual de acertada así como la visión dada a cada personaje, del mismo modo que el uso de la ironía está muy conseguido especialmente en la Jota de Los Ratas, el Tango de Doña Virtudes y el Tango de el Año Pasado Por Agua, otra escena resuelta de forma sorprendente es el  Coro de Dependientes de Bazar, un genialidad muy bien justificada a nivel texto, excesos mas arriba detallados aparte. La obra tiene una agilidad pasmosa y un tono festivo que la hace deliciosa y francamente divertida, siendo una fiesta continua que contagia al espectador de forma irremediable. El único problema es que a Miguel Del Arco se le ha ido la mano en la carga ideológica, y eso hace que los árboles no dejen ver el bosque, ya que gran parte del público se queda en el mensaje y no en la calidad escénica y musical del espectáculo, y lamentablemente cuando el escándalo eclipsa tan estupendo trabajo algo no acaba de cuajar, y si bien es cierto que la propuesta no es en absoluto fallida si que se queda deslucida por la polémica suscitada.
Mención aparte para los soberbios figurines de Pedro Moreno, todo un derroche de imaginación, en cada uno de los múltiples personajes del espectáculo, y también para las soberbias luces de Juanjo Llorens.



En resumen una propuesta no apta para todos los estómagos, de un acabado formal y artístico excelente, pero que puede herir sensibilidades. Yo me lo pasé pipa, me reí, me sorprendí y disfruté mucho, pero reconozco que viendo la reacción de parte del público me sentí un poco desconcertado, ya que lo festivo del asunto, según mi entender, para otros de festivo no tenía nada.
Advertidos estáis, si vais a ver ¡Como Está Madriz! ya sabéis lo que váis a ver, una versión libre de dos obras maestras de Género Chico, para mayores de dieciséis años, y con grandes aciertos, pero también con grandes desaciertos, que están mas allá de lo netamente musical.



*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible.




11 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu crítica. En cuanto vuelva a Madrid iré q verla y, sabiendo lo que hay, disfrutaremos de lo bueno de esta producción, que se ve que es mucho, obviando la "publicidad".

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    1. Muchísimas gracias por leerme! espero que te guste! y me contarás que te ha parecido. Un abrazo!

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    2. Hola. Yo estuve este jueves. A mi me gustó horrores aunque reconozco que se fue un poco la mano con lo político. Me dio mucha pena ver a la gente mayor dejando la sala, sin entender el fondo de la cuestión. Pero que se le va a hacer. El país es otro y no se han enterado. En fin, muy acertada la crítica. un saludo

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    3. Muchas gracias por leerme! La brecha generacional es muy evidente, la verdad. Un abrazo!

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  2. como siempre buenisima critica,totalmente imparcial no defendiendo ni apoyando o cargando a favor o contra una parte solo,tenia curiosidad la critica sobre paco por que a mi no me gusta mucho y como actor le encuentro insustancial por lo que me ha sorprendido bastante
    felicidades siempre genial

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  3. Hola

    Genial crítica, exhaustiva y bien argumentada con la que estoy totalmente de acuerdo, o casi. Porque fui a verla ayer, y la disfruté mucho, pero la escena de los escritores fue una de mis favoritas y no se me ocurrió que pueda haber personas que se ofendan con ella. Ayer, cuando Paco León termina la escena con unas palabras que dirige a Machado (que no voy a reproducir por no fastidiar a quien no la ha visto aún) el público enmudeció y segundos después se arrancó con un aplauso espontáneo que me emocionó. Comprendo que hay muchas sensibilidades, pero hay que superarlas y echarle más humor a la vida y creo que esta innovadora obra puede acercar a gente muy dispar al género de la zarzuela.

    Gracias por tu blog y por tu exquisito trabajo. ¡Larga vida al teatro!

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    1. Muchísimas gracias por leerme y por tus palabras. Te explico, a mi la escena de los escritores no me gustó por el tono tabernario de la misma, no por lo que en ella se cuenta, y sin duda ese final que mencionas es un acierto a todas luces, y a mi personalmente me conmovió profundamente. El día que yo fui realmente hubo un escándalo considerable, especialmente en lo tocante a la iglesia, amén de alguna salida de tono por parte de algún macho ibérico recalcitrante en la bella escena de Tórtola Valencia. A mi no me molestó absolutamente nada de lo visto en la función, y me desconcertó lo que vi en parte del público, de ahí mi explicación sobre la carga del montaje. ¡Larga vida al teatro siempre! un abrazo!!

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  4. Yo también la ví ayer y salí con la sensación de haber asistido a algo verdaderamente especial. Una aproximación a la zarzuela realmente audaz y con un Paco León como hilo conductor de la obra magistral.

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  5. Yo también la ví ayer y salí con la sensación de haber asistido a algo verdaderamente especial. Una aproximación a la zarzuela realmente audaz y con un Paco León como hilo conductor de la obra magistral.

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    1. Muchas gracias por comentar! sin duda esta función pasará a la historia del Teatro De La Zarzuela, y yo me alegro infinito, ya que parece ser que ha sido un revitalizante para el aparentemente aletargado género lírico nacional. Un abrazo!

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  6. Ayer durante 1 cuarto de hora el teatro se venia abajo aplaudiendo y vitoreando. Me temo que ya no podre volver a ver la Gran Via en su representacion habitual. Nadie se fue, al menos en elmpatio de butacas. Esplendida obra y Paco Leon ...me enamore de el, antes me gustaba.

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