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lunes, 23 de junio de 2014

Los Cuentos De Hoffmann, Lo Que Viene Siendo Un Opericidio

Los Cuentos de Hoffmann, es una ópera muy difícil, lo es por varios motivos, el primero, el elevado número de solistas que requiere, y que dificulta el hecho de que todos estén bien. Después está el tema del argumento, que requiere de gran pericia, y sobre todo de mucha imaginación para que la cosa funcione como debe funcionar. Por tanto Los Cuentos me gustan, pero cuando se hacen bien, sino mejor que no se hagan. Me acerqué el pasado día dieciocho con muy pocas ganas, debo decir que mas bien ninguna, a ver la producción de los mismos que se está representando en El Real, iba condicionado, es cierto, pero por una vez y sin que sirva de precedente cualquier parecido con lo imaginable fue pura coincidencia, el despropósito escénico, el pobre, mas bien paupérrimo plantel de los cantantes y la aburridísima producción que se nos sirvió, llegó incluso a hacerme plantear, si realmente a mi esto de la ópera me gusta, o soy un aficionado de baratillo. Reflexionando posteriormente sobre este asunto, llegué a la conclusión de que lo que me gusta es la Opera, asi con mayúsculas, y no lo que presencié en el Real, que amén de incomprensible, aburrido, pedante y cultureta, se pasa la esencia de lo que Offenbach y el mismísimo Hoffmann pretendían con su obra, por el mismísimo arco del triunfo. A lo mejor me tenía que haber quedado en casa, ponerme un cd con la música y tan feliz. Que vergüenza señores, que vergüenza.

                 

Empezaré con el elenco, como es tan extenso iré a los mas importantes, porque esto sería eterno, y como me iría encendiendo cada vez mas, mejor así.

Tomeu Bibiloni como Herman. Correcto, bonita voz y uno de los que mas me gusto del elenco, lo poco que cantó lo hizo muy bien, se le escuchaba, perfecto de timbre y gusto cantando. Lástima que su papel pase tan desapercibido.

Gerardo López como Nathanaël. Imposible, no había por donde pillarlo, la voz mal colocada, sin hacer, y con un punto de corista aventajado, que sin ser despreciativo con nadie, no es de recibo en el Teatro Real. Tampoco el papel tiene tanta complicación en lo vocal, la verdad, he de decir que todas sus intervenciones me ponían de los nervios, calante y falto de técnica.

Graham Valentine como Spalanzani.  Un despropósito, simplemente porque no es cantante, es un actor, que Christoph Marthaler el director de escena coló en el reparto, no entiendo yo muy bien porqué. Como actor perfecto, pero cada vez que abría la boca un angelito se pegaba un tiro en el cielo. Profundamente irritante e innecesario. Insisto no es culpa suya sino de quien lo ha puesto ahí. Las partituras están para respetarlas, no para destrozarlas.

Lani Poulson como la voz de la madre de Antonia. Estupenda, gran voz, muy matizada, muy bonita y con bastante peso. Agradecí infinitamente sus intervenciones, y dentro del sopor imperante durante toda la función, fue la única que me sacó de mi letargo salvo un par de cantantes mas. Estupenda en el Terceto, gran presencia escénica, y sin duda una artista interesante.

                

Measha Brueggergosman, como Antonia y Giulietta. Correcta sin duda, pero aburrida como ella sola. No encontré muchos matices en lo musical. La voz es grande bien templada, pero en el agudo chilla que se las pela, eso si,  la mas esforzada en lo actoral, a pesar de todo esto, no se si por la dirección escénica o la musical, se me hizo eterna en sus intervenciones en el Acto de Antonia. En el Acto Veneciano me gustó mas, quizás porque estaba mas sensual, y mas matizada musicalmente. Buena voz de lírica con problema en el agudo, bastante desaprovechada tanto por su imponente físico, como por sus dotes de actriz.

Ana Durlovski como Olympia. Sin duda la estrella de la noche, no olvidemos que su aparición es mas de una hora después de empezar la función, y durante la sonora ovación que siguió a la celebre aria, mi compañero de butaca me dijo, ahora es cuando empieza la ópera, ja ja ja ja. Fue la única que de verdad dio lo que se esperaba. Bonita voz, grande, agudos perfectos, bellos armónicos y el mejor momento de toda la eterna velada, ya que la cosa con los descansos se quedó en cuatro horas y media. Un diez para Durlovski, que en otras ocasiones no estuvo tan atinada como en estos Cuentos de ya infausto recuerdo.

Vito Priante como Lindorf y Coppélius. No me dijo absolutamente nada. Voz corrientita, un tanto vulgarote en el canto y actoralmente bastante insulso. Intentó dar algo en su famosa aria, pero no hubo ni un miserable aplauso, Priante no llega al público, porque es muy frío cantando, y tampoco posee grandes aptitudes. Regular tirando a malo.

Hannah Esther Minutillo como La musa y Nicklausse. Mas de lo mismo, anodina, voz pequeña, incluso inaudible en algunos momentos, no tiene un timbre especialmente bonito, y encima en lo actoral está bastante sosa. Es decir mas sopor, otra cantante en su papel podría haber levantado la función,  Minutillo acentuó las deficiencias del reparto, y ofreció uno de los prólogos mas coñazo a los que yo he asistido en mi vida.

Para finalizar la guinda del pastel, Jean-Noël Briend como Hoffmann. Lo peor de la función con diferencia, lo que ya es decir, de mal a peor según iba avanzando la función, llegó literalmente reventado al Último Acto, y los gallos que empezaron a asomar timidamente en el Segundo, en el Tercero camparon a sus anchas, Briend tiene el honor de ser el tenor que mas ha galleado en una función que yo haya visto jamas. Nefasta colocación nasal, cantando sin ganas, nulo fraseo y continuos problemas con el fiato, calante y encima ninguna presencia escénica, no se si se buscaba a un Hoffmann existencialista, pero se quedó en un Hoffmann sombrón que no pasaba de meterse y sacarse las manos del bolsillo. En el Último Acto, cuando la debacle vocal ya era total, se esforzó un poquito en el momento del asesinato. Pero claro, tanto derroche escénico ( léase con ironía ) no hizo mas que acentuar la descomposición de la voz.

             

El coro correcto, desaprovechadísimo en lo escénico, con un innecesario interno en el Prólogo y de caracterizaciones y movimiento imposibles.

La dirección musical a cargo de Till Drömann, planísima. Cierto es que la orquesta sonaba bien, pero ni un solo matiz para acentuar lo que ocurría en escena, solo encontré un pequeño atisbo de energía en el final del Primer Acto. El Acto de Antonia insufrible y plúmbeo como collar de sandías, y ya para rematar nos obsequió con una barcarola dirigida como si de la Marcha Radetzky se tratara, es decir cero sensualidad y métrica prusiana. En general un aburrimiento imperdonable, que me dejó mas frío que un polo de fresa.

             

Vayamos ahora con la propuesta escénica:
Horrorosa sin paliativos. Christoph Marthaler nos ha tomado el pelo a todos los aficionados sin el menor sonrojo. Sin bien es cierto que la premisa era interesante, ambientar estos Cuentos en el Café del Bellas Artes. La ejecución de la misma ( nunca mejor dicho ) es nefasta. La obra empieza con un paseo del coro por el escenario que dura mas de cinco minutos, en los que un señor no dice nada mas que síganme, mientras les enseña la sosísima escenografía, yo me subía por la paredes, esperando a que Dröman levantara el palito, ese principio ya se carga la función desde el minuto uno, NO PASA ABSOLUTAMENTE NADA, y los bostezos empiezan a asomar. 

No se entiende nada de lo que ocurre, nada está justificado y se busca la sensualidad de la música con un trasiego de señoritas en pelota picada durante todo el Primer Acto, que de sensual no tiene nada y de gratuito mucho. Todo esto está aderezado con inexplicables apariciones que pululan por escena sin ningún motivo aparente, especialmente curiosa me pareció una señora ataviada con una bata rosa que durante todo el Segundo Acto se paseaba por la parte derecha del escenario. Las coreografías son totalmente imposibles, espasmódicas y parecidas a un ataque epiléptico, que no tengo yo muy claro si buscaban la hilaridad o la perplejidad del espectador. Durante el Acto De Antonia, están hablando con ella a pesar de no encontrarse en escena, cuando dicen que coge un cuchillo y se mata, ni hay cuchillo ni se muere. En el coro entre otras raras figuras hay mujeres barbudas y asisten a todo el Acto Veneciano ataviados con unas gafas estereoscópicas como si en un cine en 3D antiguo se tratara, Olympia va vestida de Heidi pero en rubia y su personaje se dedica a meterse entre las piernas de los personajes como si fuera un gatito retozón e imbécil. No se cuantos despropósitos mas presencié, pero que no enumero porque estaría hasta mañana. Esta pequeña muestra, sirve para ilustrar el porqué de la fallida propuesta. Pero lo mas grave, lo mas imperdonable y lo que no tiene justificación ninguna, es que la esencia romántica y fantástica de Los Cuentos, no está por ningún lado. Todo ocurre porque si, no sabemos muy bien por que, y encima de la forma mas aburrida posible. Si al menos esta sarta de despropósitos divirtiera, tendría un mínimo de redención, pero el sopor, la falta de fuelle y la frialdad de todo lo que acontece en escena, convierte esta producción en un sinsentido totalmente injustificado e injustificable.

Marthaler ha hecho unos Cuentos Hoffmann para el, que solo entiende el y que solo le gustan a el. Parece ser que el público de ópera no pinta nada. Cuando un artista pretende plasmar algo, y no se entiende, estamos ante un trabajo fallido, y estos Cuentos lo son.

                 

En resumen, una propuesta prescindible totalmente, innecesaria y casi bochornosa, que pasará a mi historia del Real como una de las mas nefastas propuestas que yo he presenciado en dicho teatro, solo igualada por el Don Giovanni que tuve el dudoso gusto de presenciar el año pasado. Abstenerse aficionados a la ópera, porque el nivel musical no es para tirar cohetes, y abstenerse también los aficionados a las artes escénicas, porque esta función no aporta otra cosa mas que decepción y aburrimiento.

*Si alguien considera que alguna de las imágenes utilizadas en este blog, está protegida por copyright, ruego que me lo comunique para retirarlas a la mayor brevedad posible

domingo, 15 de junio de 2014

Vivid El Amor Como Gustéis

Como Gustéis está considerada una obra menor dentro de la extensísima obra de Shakespeare, a mi me parece un texto delicioso, que no tuvo en su época el favor de la crítica intuyo yo que por dos premisas, la primera su clara inclinación hacia lo comercial, ya que El Bardo le dió al público lo que le gustaba, como su propio nombre indica, y la segunda su desenfadada e intencionada ambigüedad  sexual  que invita al espectador a que viva el amor como le guste. La diversidad en gustos sexuales de Shakespeare es sabida, sus famosos Sonetos siempre se ha dicho que estaban dedicados a un hombre, y este Como Gustéis es una auténtica declaración de principios sobre ese tema, algo que a la pacata moral de su época no debió de gustarles mucho, pero como siempre ocurre en estos casos, el pueblo llano mas avanzado que los gerifaltes aceptó sin problemas y constituyó un sonado éxito. A mi Como Gustéis me gusta, valga la redundancia y si bien es cierto, el texto no posee el calado de otras composiciones  Shakesperianas, divierte y tiene la misma vigencia que hace cuatro siglos.

La propuesta que se está representando en el Valle Inclán me resultaba muy atractiva, tanto por el elenco, como por lo que había visto sobre la producción en diferentes medios. No me equivoqué, ha sido un acierto asistir a esta bello espectáculo.

                

Lo primero y antes de empezar la crítica, es mostrar mi solidaridad hacía todos los artistas que están trabajando en las Compañías Nacionales, que entre otros problemas están teniendo retrasos en el cobro, y lo de trabajar por amor al arte, es algo digno de siglos pasados. Todo mi apoyo a los artistas de este país que tan difícil momento están pasando y que están siendo dejados a la mano de Dios, por parte de las administraciones.

Empiezo con la obra,tiene un extenso reparto así que iré a los mas destacados. Todos están estupendos y la homogeneidad prima en este cuidadísimo elenco

Alberto Frías da vida a Le Beau y a un cortesano, está fantástico en sus intervenciones, muy bueno corporalmente y un estupendo sopranista que me agradó muchísimo en sus interpretaciones vocales, no se nos olvide que estamos ante una versión musical de Como Gustéis. Frías cumple perfectamente y a pesar de sus pequeños papeles no pasa en absoluto desapercibido.

Victoria Di Pace da vida a Febe, la encontré un poco pasada de vueltas, si bien es cierto que el papel es bastante extremado, está en un código diferente al de sus compañeros y se nota, intuyo que ha seguido las directrices de dirección que pretende dar un contrapunto con el resto del equipo, estoy de acuerdo en que su personaje es un torbellino, pero la visión del mismo rompe con la linea del espectáculo. Vocalmente está impoluta tiene una bonita voz y gran presencia escénica.

Pedro G. de las Heras da vida a Adán, el criado del héroe de esta comedia, está fabuloso, dota a su personaje de gran ternura, y dignidad. Este anciano que lo da todo por su señor entra de lleno en el corazón del espectador. Todo es mesura y sentimiento. Me encantó su sensible trabajo que desborda oficio por todos lados.

               

Pedro Miguel Martínez da vida al Duque Fernando y al Duque Federico, cara y cruz de la misma moneda. Federico representa lo malvado y Fernando a la candidez y el bucolismo pastoril de la vida en el bosque. Está perfecto en las dos intervenciones. Se trata de un gran acierto que sea el mismo actor el que da vida a estos dos hermanos tan diferentes, temible uno y adorable el otro. Martínez posee mucha elegancia sobre el escenario y muestra su ductilidad como actor. Simplemente soberbio.

Carmen Barrantes absolutamente deliciosa como Audrey, tiene un bomboncito de personaje que ella aprovecha al máximo, dando las dosis justas de descaro y comicidad que el personaje requiere, vocalmente perfecta con una bonita voz que luce mucho en sus números. La química existente con su ¿ enamorado ? es maravillosa, y sus escenas son de las mas divertidas de la función.

Alberto Castrillo - Ferrer da vida a Parragón, bufón de la corte, muy superior en nivel intelectual a la mayoría de los personajes de la historia, un tanto petulante y un poquito pedante, pero de gran corazón, y que demuestra que está movido por ciertos instintos primarios que alguno de los supuestamente " brutos " pastores ya tienen mas que superados. Castrillo ofrece un creación maravillosa, alejada de cualquier amaneramiento, y dotando de un humor muy fino a su personaje, en vez de tirar por lo fácil arriesga y gana.

Verónica Ronda da vida a Himene, diosa del matrimonio, Sus apariciones son imponentes, pulula alrededor de estos personajes y desface entuertos amorosos sin que ellos se den cuenta. Su papel es practicamente cantado en toda su totalidad, Ronda sirvió una intervenciones musicales de altura, estupenda voz de soprano que enriquece muchísimo la función. Su personaje es fastuoso y domina la escena en sus momento con mucha presencia.

Carlos Jiménez - Alfaro da vida a Silvio. Estupendo tanto en lo actoral como en lo vocal. Alfaro dota a su personaje de gran comicidad, mucho esfuerzo y resulta muy agradecido para el espectador, este sufrido enamorado bastante victimista, causa gracia y ternura en igual medida. Posee una estupenda voz de barítono netamente lírico que prescinde de los micrófonos en los momentos mas comprometidos musicalmente. Fue uno de los actores que mas me gustó de todo el elenco.

                 

Victor Ullate Roche, da vida a Amiens, asistente de Fernando. Ullate está un poco en el código de fauno del bosque, si bien su papel es breve, se luce mucho en su número, demostrando que es un artista netamente del mundo del musical. La belleza de su voz, su presencia física de efébica belleza y la plasticidad de sus movimientos cuando baila, hacen que se nos vayan los ojos hacia el cuando está en escena. Sabe escuchar y sabe lucirse cuando le toca. Ullate es un todoterreno al que he visto en innumerables ocasiones desde un lejano West Side Story, y siempre cumple, es un artista de los pies a la cabeza.

Edu Soto da vida a Jacques, otro asistente de Fernando. Soto roza el misticismo en su interpretación que tiene uno de los momentos mas comprometidos de la función el famoso Soliloquio sobre las siete edades del hombre, que luego pondré. Encontré acertadísima la visión de este personaje casi por encima del bien y del mal, y que filosofa ante todo lo que ocurre a su alrededor. Soto ofrece una creación muy sensible e interiorizada, algo apartado a lo que habitualmente ofrece en sus intervenciones televisivas, y que demuestra su gran versatilidad como actor y lo buen profesional que es. Su trabajo es arriesgado y se agradece por lo acertado del mismo.

Roberto Enríquez da vida a Oliver, uno de los malvados de la función. Maravilloso, no hay discusión, su personaje tiene bastante recorrido y está muy bien reflejado. Reconozco que Enríquez me fascina como actor, ya en Doña Perfecta me gustó muchísimo y aquí no anda a la zaga. Enríquez posee una voz prodigiosa, recita estupendamente bien, y dota de gran dureza a su personaje cuando este lo requiere, para que finalmente recapacite sobre sus errores, en un cambio de registro maravilloso. Dota de muchos matices a su introspectiva creación. Encuentro a Enríquez un actor tremendamente honesto con su trabajo. Figura y voz imponentes, y sentidas interpretaciones, esas son las marcas de su trabajo.

Karina Garantivá da vida a Celia prima de Rosalinda la heroína de la función, he de decir que me he reconciliado con Garnativá a la que di un pequeño palo en la crítica de Doña Perfecta, y que aquí está francamente deliciosa, en un papel que le va como anillo al dedo con cierta ambigüedad sexual y mucha ternura. Ama sobre todas las cosas a su prima y está dispuesta a hacer por ella lo que sea, está muy graciosa en su papel, defiende bastante bien las partes cantadas y dota de mucha emotividad algunas de sus partes. Aprobado esta vez para Karina, ya que cumple con creces.

                  

Iván Hermes da vida a Orlando. Absolutamente delicioso, en su papel de último hijo y por tanto despreciado y que solo vive para el amor. Hermes dota de muchísima ternura y nobleza a su personaje, es pura dulzura. Es un gustazo escucharlo recitar, y llega dentro del corazón gracias a la sensibilidad que transmite y el buen fondo que posee. Hermes sería el Romeo perfecto para una producción de Romeo y Julieta, su tarbajo encandila. Su presencia es estupenda y se le entienden perfectamente todos los parlamentos. Cuando siente que las cosas van a mayores con un hombre, aunque realmente sea su enamorada disfrazada, esta estupendo mostrando su contradicción perfectamente. Es una de las estrellas de la función y está francamente bien. Fue una gratísima sorpresa, ya que nunca lo había visto trabajar sobre las tablas. Estamos ante el caso de un actor al que la fama le viene por la televisión pero que sabe batirse el cobre mas que bien sobre el escenario. 

Y para finalizar Beatriz Argüello como Rosalinda. Argüello sirve un festival de interpretación pasmoso, versátil, elegante, fluida en el verso, estupenda cantando, con mucho sentido cuando habla, tiene un control de los tiempos en escena impresionante, fina en el humor, sobria y nada sobreactuada. Se trata sin lugar a dudas de una animal escénico, todo naturalidad y frescura, huyendo de cualquier estereotipo en el papel de dama joven del teatro clásico. Su creación está matizadísima, su personaje tiene muchos recovecos y ella los deja entrever sin el mas mínimo problema. Estamos ante toda una Actriz así con mayúscula. Bravo!

El resto del elenco cumple a a perfección, ni uno solo de los actores desentona con el aire del espectáculo, y enriquecen esta soberbia representación



                        



Vayamos ahora con la propuesta escénica. El CDN ha tirado la casa por la ventana ( ya podría hacer lo mismo con el pago de las nóminas ) Estamos ante una espectacular producción esplendidamente servida tanto en lo técnico como en lo visual. Se trata de un derroche de imaginación y buen gusto que sorprende al espectador por las bellas e impactantes imágenes que ofrece. Tras una primera parte envuelta en una jaula, que representa la prisión que es la corte y un vestuario oscuro, asistimos a un prodigioso cambio hacia el Bosque de Arden que es pura magia, aquí priman los tonos claros y la belleza. Las luces de Felipe Ramos son prodigiosas y los figurines de Cornejo, una belleza que ayudan a la composición y compresión de los presonajes.

La dramaturgia y dirección corren a cargo de Arturo Annecchino. El texto está sensiblemente recortado, pero no molesta, ya que la obra original es larguísima, aquí se queda en unas tres horas, que se pasan volando a pesar de la incomodidad de los asientos del Valle Inclán que dejan el trasero bastante dolorido.
Annecchino, ofrece una sensible visión del texto y una acertadísima composición de los personajes, perfectamente definidos y tratados en distintos códigos de trabajo pero que en su conjunto se complementan perfectamente, salvo con la excepción arriba relatada. El espectáculo comienza con aires de tragedia, para ir poco a poco pero inexorablemente decantándose hacia la comedia y el bucolismo mas puro. Gran acierto es la división estética entre los dos mundos que rigen la obra y que diferencia muy bien la belleza de lo bueno y la fealdad de lo malo. La dirección de actores es mayúscula, algo que con un elenco de estas características seguro que ha sido muy fácil de llevar a cabo. Un diez para Arturo Annecchino por su propuesta que deja al espectador con un sabroso regusto hacia el que bello es vivir y que bella es la vida, algo que en estos tiempos que corren es muy necesario. El hecho de que la obra sea en clave musical no hace mas que acrecentar la sensación de optimismo que el espectáculo rezuma.

                      

En resumen una propuesta mas que recomendable, por su impecable acabado formal, su optimismo y el inigualable nivel artístico que ofrece. Para finalizar incluyo el monólogo sobre la siete edades del hombre y que me parece una de las cimas del arte de Shakespeare.





"El mundo es un gran teatro,
y los hombres y mujeres son actores.
Todos hacen sus entradas y sus mutis
y diversos papeles en su vida.
Los actos, siete edades. Primero, la criatura,
hipando y vomitando en brazos de su ama.
Después, el chiquillo quejumbroso que, a desgano,
con cartera y radiante cara matinal,
cual caracol se arrastra hacia la escuela.
Después, el amante, suspirando como un horno
y componiendo baladas dolientes
a la ceja de su amada. Y el soldado,
con bigotes de felino y pasmosos juramentos,
celoso de su honra, vehemente y peleón,
buscando la burbuja de la fama
hasta en la boca del cañón. Y el juez,
que, con su oronda panza llena de capones,
ojos graves y barba recortada,
sabios aforismos y citas consabidas,
hace su papel. La sexta edad nos trae
al viejo enflaquecido en zapatillas,
lentes en las napias y bolsa al costado;
con calzas juveniles bien guardadas, anchísimas
para tan huesudas zancas; y su gran voz
varonil, que vuelve a sonar aniñada,
le pita y silba al hablar. La escena final
de tan singular y variada historia
es la segunda niñez y el olvido total,
sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada


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lunes, 9 de junio de 2014

Tuppersex, Hablando De Sexo En Broma

Cuando vi el cartel de Tuppersex, me llamó la atención, supuse que la obra seguía los parámetros de la divertídisma Confesiones de Mujeres de 30, y me esperaba una comedia brutota, divertida y desprejuiciada en cuanto al sexo se refería. Me surgió la oportunidad de verla y no me lo pensé dos veces. Las comedias " de mujeres " no son un invento nuevo pero están muy de moda ultimamente, me gusta que las chicas hablen de sexo con libertad, es una forma mas de emancipación, y de ruptura de ciertos clichés que todavía a día de hoy se encuentran en nuestra sociedad. No sabía muy bien lo que me iba a encontrar, si una sesión de Tuppersex un tanto mordaz, un espectáculo de monólogos, o una obra con argumento de principio a fin. Así que entre intrigado y divertido me acerqué al Nuevo Teatro Alcalá, que ya es casi mi segunda casa, dispuesto a pasar una velada de teatro sin complicaciones, echarme unas risas y olvidarme de los problemas del día a día. La cosa funcionó a las mil maravillas, como iré desarrollando, y este Tuppersex ha sido una pequeña sorpresa, un juguetito cómico, sencillo pero eficaz, que me hizo salir la mar de contento del teatro, para afrontar la semana que empieza con mejor humor.


La propuesta es la siguiente:
El público asiste a una sesión de coach para empezar a trabajar en el negocio del tuppersex, para el que no sepa de que se trata, es una especie de reunión de Tupperware, en la que en vez de vender objetos de cocina, se venden objetos sexuales. Empieza la sesión una seria coacher en castellano clarito, entrenadora, que nos describe lo maravilloso que es trabajar para su empresa, los beneficios que nos puede reportar a nivel económico, y se nos informa de que va a venir una experta en el tema para presentarnos los productos que tenemos que vender. El lío empieza cuando la experta no aparece y en su lugar viene una sustituta, que fina, lo que se dice fina, no es, pero que de sexo sabe mas que nadie. El choque entre la seria entrenadora y la desinhibida sustituta, produce una serie de situaciones la mar de cómicas, y con sorprendentes giros de guión que hacen que lo que en un principio sorprenda por el formato, acabe convirtiéndose en un desopilante ejercicio de comedia desenfrenada y muy alocada, que produce algún que otro rubor en el respetable por su descarado humor y falta de tapujos a la hora de plantear cuestiones sobre el sexo que todos mas o menos hemos vivido. Detrás de todo esto hay cierto mensaje ligeramente feminista, y un optimista final, sobre como se pueden enmendar los errores que cometemos en esta vida, por muy gordos que estos nos parezcan.


La obra la interpretan solo dos actrices, Elena Fortuny y Gretel Stuyck. Las dos cumplen muy bien y se complementan a la perfección en escena. Estamos ante el payaso listo y el payaso tonto, con los roles un poco cambiados, la explosión de risas nos las da el listo, y el mensaje nos lo da el tonto, y hay un estupendo juego en el que se deja bien patente que la superioridad intelectual no es sinónimo de inteligencia, ya que una cosa es ser inteligente y otra tener muchos estudios en lo que sea.

Elena Fortuny, da vida a la entrenadora. Está francamente espectacular en su trabajo, da vida a una seria y solvente profesional, un tanto pija y muy ingenua, en la primera parte del espectáculo está perfecta en su cometido de anfitriona, transmite perfectamente lo que es una reunión de trabajo, y resulta deliciosa cuando demuestra que le incomoda un poquito hablar de lo que le ha tocado en suerte, según va avanzando la representación su personaje tiene un estupendo recorrido, donde se desnuda emocionalmente ante su partenaire que la ha calado desde el minuto uno. Todas sus inseguridades, y su catastrófica vida personal sale a relucir a lo largo de la función, algo que Fortuny ejecuta a la perfección, estamos ante un trabajo muy de verdad, y muy estudiado. Su personaje es tremendamente humano, y todos nos podemos sentir identificado con ella en alguna de las situaciones en las que se ve envuelta. Trabajo muy interiorizado y muy contenido. La comedia resulta mucho mas graciosa cuando el personaje la vive como una tragedia, algo que en su trabajo está mas que demostrado,pongo un ejemplo, si alguien no puede abrir una silla plegable, así dicho no tiene ninguna gracia, pero si las pasa canutas para abrirla, la situación puede ser descacharrante, la comedia por mucho que algunos la denosten es algo muy serio, y Fortuny es precisamente eso lo que hace, su personaje se toma muy en serio a si misma, y lo pasa fatal en su vida, ahí está la grandeza de su interpretación.

Gretel Stuyck, está en la línea opuesta de Fortuny. Su trabajo es explosivo, mas dirigido hacia afuera y en el mas puro código de caricata clásica. Interpreta a Carmen Rico, peluquera y vendedora de Tuppersex en sus ratos libres, Su peluquería se llama Mamen Rico, con esto creo que está perfectamente definido su personaje y su forma de ser. Esta Mamen Rico es muy bruta en su forma de hablar, pero sus horas de peluquería la hacen una perfecta conocedora de la naturaleza humana, y es una resuelve-problemas de tomo y lomo. Stuyck aporta una gran comicidad con ciertos ecos de Yolanda Ramos en su forma de hacer, mucha humanidad y una frescachonería prodigiosa. Su papel es un bombón que ella exprime hasta el último trocito, sabe que está para liarla, y vaya si la lía, la lía parda. Detrás de esta fachada de explosivo humor, se encuentra un personaje muy humano, de gran corazón y una choni que se las sabe todas, tiene mucha vida y pasma al mas valiente con sus audacias y su procaz forma de expresarse. Encontré muy acertado el trabajo de Stuyck, que se complementa a la  perfección con el opuesto carácter de su compañera de escena, sin duda sabe lo que se hace, sabe escuchar y sabe cuando debe lucirse.
En conjunto estamos ante un trabajo a dúo perfecto, de dos grandes profesionales que miden muy bien el pulso del público y que se apoyan la una en la otra perfectamente. La química entre las dos es muy notoria, y consiguen dos creaciones muy entrañables, que el espectador se lleva a su casa con mucho cariño.

                               

El texto corre a cargo de Edu Pericas, que también es el encargado de la dirección artística. La obra funciona muy bien como juguete cómico aunque el inicio del conflicto está un poco forzado, no molesta, y se entra en el código perfectamente. Los chistes están muy bien servidos y toda la obra tiene un estupendo recorrido que finaliza de forma muy redonda. Se sirve de un lenguaje procaz pero no resulta grosero, y el tratamiento de los dos personajes está muy cuidado, muy bien perfilado y sobre todo son muy de verdad. Se trata de un canto a las mujeres, a su feminidad y su psicología. Sin duda estamos ante una comedia ligera, sin excesivas pretensiones, pero que no es en absoluto simple, ya que el trasfondo es muy interesante y de cierto calado.
Pericas dirige a sus actrices con puño de hierro, sabe perfectamente lo que quiere y lo consigue sin problemas, bien es cierto que la función con dos actrices de menor solvencia se quedaría en un mero juguete cómico sin mas. Pericas sabe con lo que cuenta y lo aprovecha al máximo, matizando y resaltando todo lo que el texto tiene. Esta es una de las ventajas cuando el autor dirige sus propios textos, algo que habitualmente no le suele gustar a los actores, pero que sin duda en este caso enriquece muchísimo al espectáculo. Todo está medido, los tiempos son perfectos, y se pasa en un suspiro. La obra es muy cortita, ágil y muy fresquita, con un continuo rompimiento de la cuarta pared al que el público agradece enormemente.

            

La propuesta escénica es sencilla pero eficaz, una colorida escenografía muy femenina, apoyada en una simple pero resultona resolución técnica, luces suaves y muy apropiadas, y en general para tratarse de una obra de pequeño formato muy dignamente servida. La sala pequeña del Nuevo Alcalá es el lugar perfecto para disfrutar de un espectáculo de estas características, ya que llega al espectador en su forma mas directa. Gran acierto en cuanto a la propuesta y al recinto elegido para las representaciones.

            

En resumen, una propuesta altamente recomendable, por su agilidad, lo cómico del texto y la frescura con la que está tratada la función. Espectáculo perfecto para los calores que se avecinan y para pasar una divertida tarde de teatro, sin complicaciones. Comedia en estado puro con un poquito de mensaje, así que no se puede pedir mas!!

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viernes, 6 de junio de 2014

Zarzuela En Esencia Y Esencial

Las antologías de zarzuela, me gustan, pero se trata de un espectáculo bastante complicado de poner en pie por varios motivos. El primero, el repertorio que se elige, lo mas fácil es tirar por lo de siempre, no arriesgar, y repetir el mismo espectáculo ya visto  " cienes y cienes" de veces, por distintas compañías, de diferente nivel, que no son mas que un pálido reflejo de lo que fue Tamayo. Como diría el Espasa de La Del Manojo De Rosas, que error mas Craso, César y Pompeyo. Este tipo de antología me aburre soberanamente, la encuentro carente de creatividad y no me suele interesar, ya se sabe que las imitaciones no suelen superar al original. Después de esta exposición entronco directamente con el segundo motivo. La línea del espectáculo, una antología para que funcione tiene que ser fluida, sorprendente y sobre todo entretenida, ya no vale lo de siempre, el espectador está cansado de ver espectáculos acartonados, pasados de moda y que hoy en día ya no tienen razón de ser. Y por último lo mas importante, las voces. En un espectáculo de estas características lo que prima es la música, por tanto el plantel vocal debe ser muy solvente para llevar a buen puerto el espectáculo. 
Me surgió la oportunidad de asistir al estreno de Esencia De Zarzuela, un espectáculo que me resultaba muy interesante, ya que el elenco y el equipo creativo que está detrás de esta producción me daba las suficientes garantías para que la propuesta me pareciese atractiva. No me equivoqué, estamos sin duda ante un gran espectáculo, muy honesto en su propuesta y tremendamente efectivo en su ejecución. Se trata de un espectáculo de pequeño formato, acompañado al piano que llega al aficionado ante el elevado nivel artístico que ofrece.




Esencia De Zarzuela, está dividido en varios bloques muy diferenciados, pero muy bien hilados. Empezamos de forma clásica con el Barberillo De Lavapiés y la Polonesa de El Barbero de Sevilla. Continuamos con un extenso bloque dedicado a Luisa Fernanda en sus pasajes mas bellos, para continuar con dos números de opereta, Benamor y El Rey Que Rabió, que aunque considerada zarzuela, es mas cercana a la opereta. La función continúa con un bloque castizo donde se canta La Del Manojo De Rosas, Los Claveles, Doña Francisquita, y se cuela en medio La Tabernera Del Puerto de una forma asombrosamente bien introducida. Y para finalizar un bloque andaluz, que se inicia con una de las Danzas de La Vida Breve, pasando por Los Dos Ciegos, La Tempranica, Las Hijas Del Zebedeo, El Gato Montés, el Fandango de Doña Francisquita, y como colofón el Brindis de Don Gil De Alcalá.



Vayamos con el elenco.

Muy cuidado, solvente y en lineas generales muy homogéneo, algo que yo siempre agradezco.
 Antonio Torres, barítono de poderoso agudo, voz grande, muy redonda y con ciertos ecos de Carlos Alvarez, ofreció una función espléndida. Brilló especialmente en la romanza " Luché la fe por el triunfo " de Luisa Fernanda, el Dúo de la misma obra y el Brindis de Don Gil De Alcalá. Torres ofrece mucha intensidad en sus interpretaciones, gran efecto dramático y mucho gracejo cuando la interpretación lo requiere. La voz está  muy hecha , tiene un fraseo impoluto, y sobre todo siente mucho lo que canta. Se trata de una voz de barítono puro, algo difícil de encontrar y que vale su peso en oro. Conozco el trabajo de Antonio Torres desde hace mucho tiempo y su evolución es fantástica, encontrándose en uno de sus mejores momentos vocales.

Julio Morales, tenor ligero pero con centro, que tiene su fuerte en los agudos, y los bellísimos pianos con los que nos deleitó especialmente en el dúo " Subir, subir " de Luisa Fernanda, y una magistral versión del " No puede ser " de La Tabernera Del Puerto, que finalizó de forma brillantísima. La romanza le va como anillo al dedo y saca el máximo partido a la pieza. Estuvo también muy atinado el el dúo con La Beltrana de Doña Francisquita, que fue uno de los momentos mas intensos de la función. Morales posee un timbre precioso y una voz que corre muchísimo. Voz muy a tener en cuenta, si señor.

Elisandra Melián, ligera con coloratura, ofreció momentos espectaculares, especialmente en La Polonesa de El Barbero De Sevilla y en la Romanza De Rosa de El Rey Que Rabió, del mismo modo y a pesar de ser un papel que no sería el mas idóneo para su tesitura, canto un Dúo-Habanera de La Del Manojo De Rosas absolutamente delicioso. Melián canta con muchísimo gusto, tiene un bello fraseo y una voz que es cristal puro. Se mueve sin el mas mínimo problema en la coloratura, dando unos filados muy interesantes y con pasmosa facilidad. No la conocía y me sorprendió muy gratamente, ya que ofreció un canto muy refinado y de mucha calidad, con un timbre muy bonito que llena de armónicos un auditorio tan seco como es el Fernán Gómez en el que es tan dificil  conseguir que la voz corra. Melián lo consigue sin problemas, para mi fue la sorpresa de la noche.

Para finalizar, María Rodríguez, soprano, absolutamente soberbia. Todas sus intervenciones fueron de aúpa, gran dramática, interesantísimos graves, afinación perfecta y una voz grande y poderosa que se desborda en un derroche de talento. Rodríguez se lo canta todo, El Barberillo De Lavapiés, Luisa Fernanda, Los Claveles, La Beltrana de Doña Francisquita, las Carceleras de Las Hijas Del Zebedeo y el Dúo de El Gato Montés, auténtico tour de force para cualquier soprano. Su entrega es total, y su fuerza en escena apabulla. Rodríguez es una de las grandes de nuestra lírica, lo tiene todo, tanto como cantante, como actoralmente. Todas sus interpretaciones ofrecieron gran dramatismo cuando la partitura lo requería y desparpajo y gracia cuando de ello se trataba. Especialmente brillantes fueron Los Claveles, el Dúo de Doña Francisquita y las difíciles Carceleras. María Rodríguez las da todas, conoce muy bien el género y sus códigos, y se mueve como pez en el agua en una función que disfruta al máximo para que el respetable disfrutemos con ella. 




Mención aparte merecen los bailarines Francisco Guerrero y Cristina Arias, responsable también de las coreografías. Nos ofrecieron una Danza Del Fuego de la opereta Benamor con aires muy Lorquianos, estupendos en el zapateado y muy alejado de lo que habitualmente se suele hacer con este número. El Paso A Dos de La Vida Breve se ofreció en unos parámetros mas tradicionales, de impecable ejecución y donde Guerrero, recuerda mucho a Antonio. Para finalizar interpretaron un refinadísimo Fandango de Doña Francisquita, con un exquisito juego con un mantón de Manila, que convirtió en filigrana un número habitualmente cargado de fuegos de artificio. Un diez para el trabajo coreográfico y para los bailarines.



Para finalizar, la dirección musical de Celsa Tamayo, que es también la pianista de la producción.
Tamayo hace una lectura exquisita de cada cantable, muy matizada y de gran efectismo. Se nota el trabajo realizado con cada cantante, y el aire de cada pieza es perfecto, los atinadísimos tiempos y matices hacen que cada número se pase en un suspiro, con lecturas interesantes y que a pesar de lo conocido de las piezas, no cae en manidos efectos. Se trata de una lectura seria y muy estudiada, que acompaña perfectamente los juegos escénicos. Como pianista soberbia, siguiendo a los cantantes a la perfección, las da todas sin el menor problema. Otro diez para Tamayo.


Vayamos ahora con la propuesta escénica, elegantísima y muy cuidada. Luis Olmos sirve un espectáculo sencillo que como su propio nombre indica va a la esencia del género. La función se sustenta en unas acertadas proyecciones y unas estupendas luces que sirven para dotar de mucho empaque lo que acontece en escena. Olmos huye de cualquier convencionalismo a la hora de plantear la ejecución de los cantables, especialmente en La Primorosa, muy casquivana y nada cursi.  Encontré muy atinado el tratamiento de la Romanza de Los Claveles en clave Verista, y ambientada en los bajos fondos, que entronca perfectamente con el Dúo de Doña Francisquita como si del mismo personaje se tratara. También está muy bien resuelto el último cuadro de índole mas festivo y que finaliza el espectáculo de forma redonda. La línea que ofrece Olmos es perfecta, todos los números discurren con gran naturalidad y alejados de cualquier acartonamiento. Se trata de una propuesta distinta que sorprende y agrada a partes iguales, con una estupenda dirección de los cantantes en cuanto a las premisas escénicas, ruptura con lo establecido, y conocimiento absoluto del recorrido que un espectáculo de estas características debe tener.



En resumen una propuesta altamente recomendable, dado su cuidado plantel musical, y su novedoso formato. Este espectáculo ofrece gran calidad de forma asequible, y estoy convencido  que hará las delicias del aficionado. Se pasa en un suspiro, está realizada con mucho criterio, amor y sobre todo como su propio nombre indica va a la esencia de la zarzuela, buenos cantantes, gran efectismo teatral y una concepción del género muy adecuada para los tiempos que corren, dignidad y calidad, dos cosas imprescindibles para que nuestro género lírico permanezca vivo. 

Y como siempre para finalizar...Viva La Zarzuela!!!!

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lunes, 2 de junio de 2014

La Zarzuela Del Siglo XXI

No me podía perder el último título del estupendo ciclo de lírica que Opera De Madrid está ofreciendo en la ciudad que da nombre a esta compañía. Esta vez se trataba de zarzuela, programa doble de Género Chico y repertorio habitual, pero yo estaba convencido de que la propuesta iba a ser diferente, ante la trayectoria de este estupendo grupo de artistas, así que ayer me acerqué al Reina Victoria para ver si me sorprendían y sobre todo dispuesto a pasar un rato agradable. No me equivoqué y vaya si me sorprendí. Estoy francamente preocupado por la situación de la zarzuela en este momento, donde la producción privada está funcionando ahogada tanto por la situación económica como por la nefasta política cultural que se está llevando en España en estos momentos, pero no solo por esto, sino por la crisis de creatividad por la que está pasando el género, que necesita un revulsivo para conectar con las nuevas generaciones, absolutas desconocedoras del género, y que asocian la zarzuela a caspa, y a algo arcaico. Cuando la realidad es que es un género maravilloso, muy vapuleado y habitualmente muy mal entendido. Ópera De Madrid, ofrece en mi humilde entender la vía a seguir para modernizar el género.


La Gran Vía, denominada por sus autores como" Revista Lírico-Cómica, Fantástico-Callejera", en un alarde de imaginación en cuanto a definición se refiere, algo que me fascina, ya que los subtítulos que adornaban las partituras de nuestra zarzuela, darían casi para escribir un libro. Realmente se trata de lo que en su época se denominaban Revistas de Actualidad, siempre de corte satírico, político y tratando temas muy candentes en el momento de su creación, se compusieron cientos, pero pocas pasaron al repertorio, precisamente por lo localista de su ubicación espacio-tiempo. Actualmente La Gran Vía se considera una zarzuela, entiendo que por criterios musicales, ya que realmente necesita de cantantes líricos para interpretar correctamente sus números mas conocidos, y en mi modesta opinión es una clara precursora de las posteriores revistas musicales, de corte mas frívolo y orquestación menos clásica. La música es de inspiración vienesa, con mucho acento español, y adolece de un libro algo pasado de moda, que resulta muy lejano al público actual, dado que habla de temas de rabiosa actualidad en el Madrid de 1886, fecha de su estreno. Es un fresco del Madrid de la época con sus tipos y problemas políticos. Ópera De Madrid le ha dado un vuelco al libro lo actualiza, y describe el Madrid del Siglo XXI manteniendo intacta su música, gran acierto, que va en total consonancia con la esencia satírica de la obra, y sobre todo popular. Esta moderna Gran Vía habla de los problema de los ciudadanos de hoy en día como la original hablaba de los de su época.
Vayamos con el elenco. 
Impecable, en lo vocal, y muy bien dirigido en lo actoral. Todas Las Calles que se rebelan en la obra, están perfectamente reflejadas, destaco la Calle De La Reina interpretada por Ricardo Pérez, con aires de Reinona y la Calle De Sevilla, la mas graciosa de todas, interpretada de forma impecable por parte de Ruth González, muy graciosa y pizpireta. La famosa Jota de Los Ratas está interpretada por César Narbona, Ricardo Pérez y por José Antonio Carril. Estupendos en lo musical, no se nos olvide que toda la producción está interpretada por voces solistas, incluso los coros, y muy graciosos en cuanto a la parte actoral se refiere, el numero está muy bien movido, y creo que es la primera vez que los Ratas bailan un jota de verdad, con mucha coña eso si, para que engañarnos. Joana Thomé da vida al Eliseo, interpretando el chotis con el que finaliza la función. Estupenda en lo vocal, mezzo pura, de bellos graves y enorme voz. Ofreció una interpretación de altura en lo musical, y actoralmente está correcta.Elvia Sánchez da vida a una Menegilda afinadísima, de gran musicalidad, y totalmente alejada de cualquier amaneramiento, en cuanto a la composición actoral, el casticismo mal entendido a veces resulta empalagoso, esta Menegilda es una señora de la limpieza de hoy en día, con gran dignidad y que resuelve muy bien su intervención. El Caballero de Gracia lo lleva a cabo Enrique Sánchez Ramos, impoluto vocalmente, muy ajustadito con la orquesta, voz preciosa, y mucha presencia escénica. Este Caballero De Gracia es un cantante de moda que micro en ristre encandila a sus fans ( Las Calles ) con su elegancia y aire chulesco. Enrique Ruiz Del Portal, da vida al Paseante en Corte, trocado esta vez en una especie de asesor político de Doña Municipalidad. Su papel es un bombón, muy bien escrito en la adaptación de Susana Gómez, quien con grandes dosis de ironía, mucha retranca y astuta actitud servil, le canta las cuarenta a Doña Municipalidad con mucha suavidad, pero gran firmeza. Del Portal está exquisito, comedido, muy bien dirigido y dejando en bandeja los chistes a su partenaire Marta Moreno. Moreno da vida a Doña Municipalidad, alcaldesa de la ciudad, mezcla de Ana Botella con sus problemas idiomáticos y el adalid de los liberales Esperanza Aguirre. Marta está soberbia, sabe muy bien lo que se hace y como lo hace, nada es estridencia, todo es contención, no busca la gracia fácil sino que su personaje es gracioso per se. Nos ofrecio un Tango de Doña Virtudes maravilloso, dejando bien patentes sus dotes de mezzo, con unos graves de impresión, y con una gracia innata que hizo las delicias del respetable, fue el número mas aplaudido de la función, y he de decir que con total justicia.


La propuesta escénica, muy sencilla, tan solo un edificio que simboliza La Gran Vía, y donde transcurren todas las acciones, apoyándose en las luces dependiendo del lugar en el que se desarrollan las diferentes escenas. Susana Gómez ofrece una versión muy fresca, llena de vida y de total rompimiento con el original en cuanto al texto se refiere. Una adaptación que no tiene ni un pero, perfectamente hilada, absolutamente actual y que no chirría en lo mas mínimo. Está dirigida con gran dinamismo y se pasa en un suspiro, cada número es una sorpresa, y yo conocedor del original, estaba deseando ver como iban desarrollando cada uno de los cantables de la partitura. Especialmente bien resuelta la Mazurca de Los Marineritos, número habitualmente plúmbeo, y que aquí sorprende y divierte en igual medida. Gómez demuestra un gran conocimiento del género y ofrece una Gran Vía que tiene el espíritu con el que fue concebida, sátira descarnada, protesta política y rabiosa actualidad. Opino que este es el camino a seguir para que nuestro género lírico avance. Cualquiera de los espectadores que asistan a esta Gran Vía, reconocerán a la perfección el Madrid que nos ha tocado en suerte, con sus luces y sobre todo con sus sombras. Todo ello reflejado con gran coherencia y muchísima retranca. A fin de cuentas eso es La Gran Vía. Un diez para Susana Gómez, por su arriesgado empeño, y cuidadísima propuesta.


Vayamos ahora con Agua Azucarillos y Aguardiente. Denominado como "Pasillo Veraniego En Un Acto", otra muestra del ingenio de los autores a la hora de definir sus obras. Se trata de una sainete costumbrista al mas puro estilo madrileño de inspirado libreto de Ramos Carrión y una de las obras cumbre de Federico Chueca. Los Azucarillos son una obra netamente hecha para actores-cantantes con menos exigencias vocales para los solistas a no ser en la celebérrima pelea final entre La Pepa y La Manuela, que es una de las piezas mas célebres de Género Chico que existen. La obra es uno de los mas claros exponentes del género, tanto por su música como por su temática. Se escribió para hacer las delicias del pueblo llano, ahí estriba la grandeza de la zarzuela, sin duda uno de los mas democráticos géneros que existen, que refleja y apasiona a personas de todo tipo y condición.


El elenco igual de cuidado que en La Gran Vía.
 Joana Thomé da vida a Garibaldi, todo un lujo dado las características vocales de Thomé arriba señaladas. Ofrece gran musicalidad, y las da todas, en un papelito un tanto traidor en lo musical, que requiere de mucha atención para el interprete, yo le he cantado bastante, y como no se esté muy al quite, se pasan las entradas sin que uno se entere. Jose Antonio Carril da vida a Don Aquilino, casero de las desventuradas protagonistas de la historia y usurero en su tiempo libre, está correcto y dota del cinismo necesario a este personaje, bastante desagradecido y que Carril aprovecha al máximo. Marta Moreno da vida a Doña Simona, madre de la cursi Atanasia, empeñada en que la llamen Asia. Moreno dota de gran carácter a esta mujer de armas tomar, resultando muy cómica, y contundente en sus frases, Moreno hace gala de sus ya comentados en otra crítica sonoros mutis, lapidarios y graciosísimos, pero nunca facilones. Marta Moreno es una grande del género, y en este programa doble lo demuestra con su proverbial solvencia. Conoce su oficio como pocas, se deja dirigir y entra en el código perfectamente dependiendo de la propuesta que el director sirva. A fin de cuentas esa ductilidad, es la que hace interesante a un artista, algo que Marta tiene a raudales.César Narbona da vida a Serafín el novio de Atanasia, Narbona posee una bonita voz de tenor con tintes baritonales, que ofreció un Cuarteto espléndido en lo vocal y una cuidada composición actoral, alejada del estereotipo habitual de un cursi medio idiota. Este Serafinito es un pollo-pera de la época, mas pillo que tonto y con un poquito de mala leche. Cumple con creces en su cometido. Ruth Gonzalez da vida a Atanasia, cursi redomada, un poco calenturienta y con mucha gracia. Su físico la hace perfecta para este papel. Está realmente deliciosa, no se nos olvide que abre telón, con un monólogo en el que el personaje está muy vendido, el tratamiento de este monólogo en el que recita una de sus melífluas poesías está muy conseguido, teniendo un recorrido muy interesante, que no desvelaré pero, que tiene mucha gracia y sorprende por lo audaz del mismo. Vocalmente sobradísima para un papel de estas carcaterísticas, después de verla cantando a Gilda en Rigoletto, esto si que es un " Pasillo Veraniego" para ella, en el Cuarteto se va al sobreagudo sin el mas mínimo problema. Enrique Sánchez Ramos da vida a Vicente, amante de La Manuela. Está espléndido, una vez mas alejado del habitual prototipo de chulángano de tres al cuarto, la visión es la de un tipo algo macarra, pero nada vulgar, que trapichea en el juego y que tiene afán de conciliación, con su compinche Lorenzo, interpretado por Enrique Ruiz Del Portal, amante de La Pepa, que anteriormente tuvo amores con Vicente y que está que trina con el con la que era su amiga La Manuela y que ahora se entiende con su anterior pareja. Del Portal está soberbio, aporta gran calado a este personaje, siendo su recorrido muy interesante, su escena con Vicente es soberbia, dirigida en tono teatral, nada zarzuelero y en un ejercicio de contención encomiable. Del Portal ofrece un tipo temible pero que tiene su corazoncito, chulea a su Pepa, la quiere, pero deja bien claro quien lleva los pantalones en casa. Enrique posee un gran peso escénico, artista en continua busca, poco acomodaticio y que siempre realiza creaciones interesantes y fuera de lo habitual, busca, juega y encuentra. Su seguridad sobre el escenario es pasmosa, y su conocimiento del género abrumador, sin duda un diez para Enrique Ruiz Del Portal que ofrece una gran creación. Elvia Sánchez da vida a Manuela, de nuevo correctísima en lo vocal, y un poco mas insegura en lo actoral, teniendo en cuenta que yo vi la segunda función, se trata sin duda de una cuestión de rodaje, tres funciones mas, y la cosa estará resuelta. Para finalizar Paloma Friedhoff como Pepa " La Seria " impoluta vocalmente ofrece momentos muy interesantes, tanto en el Cuarteto como en en la pelea final. En lo actoral está correctísima, ofreciendo mucho carácter y la seriedad de la que hace gala su personaje.
Mención aparte merecen el Coro De Niñeras y el Coro de Barquilleros, cantados de forma impresionante por los componentes de la compañía. Es un lujazo tener esas voces para ejecutar dos de los coros mas bonitos de Género Chico que existen. Los dos coros están muy bien resueltos escénicamente y son una auténtica delicia para el oído.




La propuesta escénica, se rige por unos parámetros mas clásicos en su acabado formal, perfectamente justificado, en una atinada escena, que se desarrolla durante la ejecución del Preludio, donde los actores se visten cara al público para remarcar el cambio de época, al que se va a asistir. Estos azucarillos están ambientados entre los Años Cuarenta y Cincuenta, época en la que los tipos madrileños no eran los mismos que en  1897, Susana Gómez, cuida en extremo este detalle, realizando una labor de dirección mas encaminada al naturalismo que al sainete, algo que funciona a la perfección, ya que ver a unos señores ataviados con ropas del S. XX y hablando como personajes del S. XIX hubiese chirriado bastante. Encontré la propuesta muy acertada, dirigida de forma muy meticulosa, y con una linea muy clara. Susana Gómez, vuelve a demostrar, como en La Gran Vía, su conocimiento del género, y el recorrido necesario para que nuestra zarzuela evolucione.


Hablaré ahora de la orquesta y dirección musical. La orquesta mas reducida que en las otras producciones, sigue siendo estupenda, con un sonido compacto y muy homogéneo. No se necesita mas que la que se tiene, las da todas y cumple a la perfección. Mariano Rivas ofreció una cuidada versión en la parte vocal, muy matizada, y anduvo un poco desafortunado en los tiempos, sobre todo en los Azucarillos, para mi gusto llevados con demasiada lentitud en la totalidad de sus números, algo que le resta un poco de chispa a la por otra parte burbujeante partitura de Chueca. Rivas estuvo mas fino en La Gran Vía, matizando mucho mas los tiempos y dándole un aire mas adecuado a cada número. Sin duda se trata de una lectura muy personal de Mariano Rivas, que puede gustar o no, ya se sabe que ante gustos, no hay nada escrito. Pero si es cierto que se nota que ha trabajado la partitura, otra cosa es la visión que cada director ofrezca de ella.


En resumen, una propuesta mas que recomendable, tanto por su impecable acabado formal, como por lo novedoso de su planteamiento. Este programa doble es un mas que digno ejemplo de la zarzuela del Siglo XXI, hacia este punto se debe dirigir el género para que perdure, se mantenga vivo, y no pase a ser una pieza de museo. ¿ Renovar ?  por supuesto, pero con criterio, algo que en esta producción es mas que evidente. Cuando las cosas se hacen bien, no hay discusión. Con estos dos títulos Ópera De Madrid, se despide, snif, snif, espero que esto solo sea el principio de esta interesante andadura que pienso que ha enriquecido enormemente la oferta cultural de Madrid. Están todo el mes junio. Avisados estáis, y como siempre.... Viva La Zarzuela!!!!!!

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